La Iglesia en toda Europa se encuentra en una encrucijada. Posee un gran patrimonio artístico, cultural y material en general, que incluye bienes muebles e inmuebles, muchos con gran valor histórico, pero contra lo que podría parecer, ser propietario de bienes patrimoniales es casi siempre una carga con más obligaciones que beneficios.

Estos edificios provocan más de un dolor de cabeza a los arzobispos, obispos y superiores de congregaciones religiosas, en cuyas diócesis o provincias se encuentran volúmenes ingentes de esos recursos. 

Cada cierto tiempo, se publican noticias de edificios religiosos reconvertidos en almacenes, discotecas, bares y otras funciones mundanas. Para el creyente, son noticias tristes. Otras veces, edificios hermosos y venerables de deterioran, y otras muchas están infrautilizados. 

Montse Roset es la fundadora y responsable de 5Talents, una iniciativa profesional para aprovechar mejor los espacios religiosos (conventos, hospederías, sedes parroquiales y otros edificios) y, sobre todo, hacerlos económicamente viables y pastoralmente rentables.

Esta empresaria y economista catalana plantea 5 criterios para obtener "los máximos talentos" de estos edificios, siguiendo la enseñanza evangélica de saber administrar los bienes para Dios.


A priori, vender es la opción rupturista, la que suena a fracaso. Pero no tiene por qué verse así. Algunas diócesis y comunidades han decidido deshacerse de una parte de su patrimonio de locales parroquiales, conventos u otros edificios.

Con la venta, han conseguido hacer realidad dos importantes objetivos: librarse de la carga que supone mantener ese patrimonio y conseguir dinero líquido para poder mantener en mejores condiciones la parte de patrimonio que se ha conservado o bien realizar otras acciones.


Llega el momento de decidir el futuro del espacio religioso en base a un proyecto viable. Un ejemplo de continuidad es una casa de espiritualidad que se mantiene como tal, con los cambios que sean necesarios para hacerlo más rentable pero siguiendo en la misma línea.

En el otro extremo, está, por ejemplo, un convento que se reforma para acoger a familias desahuciadas en apartamentos que también sean sostenibles económicamente.

Muchas congregaciones religiosas, fundaciones canónicas diocesanas u otras entidades de la propia Iglesia se ven desbordadas por la necesidad de multiplicar sus esfuerzos a la hora de gestionar espacios.

En este punto, es necesario buscar brazos para ejecutar todo un trabajo, que sea al mismo tiempo profesional y de compromiso cristiano al servicio de la Iglesia.

En los últimos años, muchas realidades del tejido eclesial no han conseguido una cesión adecuada de este servicio, unas veces por falta de profesionalidad y en otras ocasiones por poco o nulo compromiso cristiano, señala la responsable de 5Talents. 


En plena sintonía con el carisma fundacional de la orden o congregación propietaria del inmueble, así como de acuerdo con los objetivos o necesidades de la diócesis, el siguiente paso es la elaboración de una hoja de ruta.

Estudiar en cada caso los caminos para dinamizar el espacio, con nuevos atractivos en una hospedería, promover la celebración de encuentros de jóvenes y la creación de estructuras que aseguren esa animación, por poner tres ejemplos, constituye la base para el funcionamiento de ese edificio o casa. 


A partir del planteamiento estratégico y pastoral de futuro, es necesario mantener el trabajo con un seguimiento día a día, revisando y replanteando, si es necesario, todos los proyectos. Éste es el fundamento de una gestión profesional.

Aunque la Iglesia siempre acoge el apoyo de voluntarios y otras personas generosas que ayudan para que los espacios funcionen, el núcleo gestor garantizará que, además de aplicar los principios de una Iglesia que cuida la oración, los sacramentos y la caridad, estos lugares sean presencia de esa obra de Jesucristo en un mundo que está organizado profesionalmente y en términos de mercado.