En una carta pastoral enviada en diciembre pasado a los fieles de la capital alemana, el cardenal Rainer María Woelki, arzobispo de Berlín, anunció que en breve se pondrá en práctica un plan con el que en siete años se reducirá progresivamente en un 70% el número de iglesias católicas en algunas zonas del noreste de Alemania, las zonas que históricamente era menos católicas y que además soportaron 40 años de dictadura comunista después de los años de control totalitario nazi.

“Las 105 iglesias de la arquidiócesis -dice la carta- se reducirán a 30 parroquias para el año 2020”, una reducción que “afectará a unos 400.000 católicos de la archidiócesis berlinesa", una de las regiones más descristianizadas de Europa.
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En declaraciones a la agencia Katholische Nachrichten (KNA) el 16 de enero, el purpurado indicó que en promedio se reducen once parroquias por año en el área postcomunista que incluye las ciudades de Berlín, Brandenburgo y Mecklenberg-Vorpommern. “Esto no es sólo una reforma administrativa, sino también una reforma espiritual”, comentó el purpurado alemán.

El obispo alemán George Maximilian Sterzinsky, que falleció el año pasado y fue antecesor del cardenal Woelki, había comenzado hace seis años a fusionar las parroquias para reducir su número por la deuda de la archidiócesis de 140 millones de dólares.

Actualmente las parroquias de esas zonas ofrecen la Misa dominical a un promedio de 3.810 fieles cada una. Luego de la planificada reducción, se estima que cada una de las 30 parroquias que aún permanecerían, atenderían a un promedio de 13.300 católicos.

El cardenal Woelki dijo a la agencia de noticias alemana que el objetivo de la reducción es dar a la archidiócesis una “estructura sostenible”.

El arzobispo escribió una carta a las comunidades locales donde explica que la decisión fue tomada sobre la base de “futuros procesos de desarrollo y por la reducción de la población”, porque según el cardenal, los miembros de la Iglesia se reducirán en un 30% en algunas regiones, de aquí a unos 17 años. Además aclaró que la decisión no se debía a una escasez de dinero o de personal.

El vicario general Tobias Przytarski informó que los nuevos párrocos estarán liberados de cumplir tareas administrativas.

La archidiócesis quiere abarcar "grandes zonas de pastoral", lo que significa que las parroquias restantes tendrán que cooperar más estrechamente en los próximos años con la educación católica y las instituciones sociales.

El cardenal Woelki indicó en su carta que las finanzas de la archidiócesis habían mejorado gracias a las "decisiones valientes y responsables" de las instituciones eclesiásticas.