En ocasión del 130 aniversario del nacimiento de San Pío de Pieltrecina, mundialmente conocido como Padre Pío, y por su decimoquinto aniversario de su canonización en 2002 por parte de San Juan Pablo II, las reliquias del santo capuchino están de gira por distintas ciudades de Estados Unidos. Este domingo llegaron a Nueva York, donde estuvieron dos días expuestas en la catedral de San Patricio, en pleno centro de Manhattan.

Muchos de los que pasearon durante estos dos días por el centro de la ciudad se quedaron sorprendidos por las enormes colas y la ingente cantidad de gente que intentaba entrar en la catedral, algo que también llamó poderosamente la atención al diario The New York Times, que ha dedicado un reportaje a la enorme devoción que la ciudad ha tributado al santo de los estigmas.


Las reliquias, una capa pluvial y un guante del Padre Pío con restos de su sangre, han sido veneradas por miles de católicos llegados de distintos puntos del país antes de que siga su ruta por otras ciudades.

En plena catedral, el diario estadounidense recogía el testimonio de los peregrinos, algunos neoyorquinos y otros llegados de otros estados, de por qué eran devotos de aquel “fraile italiano del siglo XX”.


Miles de católicos, de todas las edades, pasaron durante el domingo y el lunes por la catedral de San Patricio para ver las reliquias del Padre Pío / Foto- The New York Times


Una de las que formaban las “legiones de fieles”, tal y como los define el periódico, que hacía cola era Wendy Burris (48 años), del cercano estado de Delaware y que llevaba una camiseta que decía: “Reza, espera y no te preocupes”. Tras ella, estaba la joven Jackie Rodríguez (28 años), que había volado desde Texas para ver las reliquias.

En la cola también estaban una madre y su hija provenientes de Nueva Jersey. Jackie Brown llevaba una estampa que pertenecía a su abuela y que fue bendecida por padre Pío en San Giovanni Rotondo cuando ésta estuvo en Italia. Junto a ella, su hija Jennifer acudía a pedir la intercesión del santo para curarse del cáncer de ovarios que padece.


También estaba en la catedral un joven universitario de la Universidad de Columbia, Joel Adifon, que precisamente nació en la Casa de Alivio del Sufrimiento, el hospital que fundó el Padre Pío, al que se siente eternamente agradecido. Escuchando su historia se encontraba Joy Soto, un empresario de San Francisco, que asegura que se emociona cada vez que escucha hablar del santo.

The New York Times, un diario que no suele hacer buenas críticas al catolicismo, se rendía así a la fe de miles de católicos que llenaron las aceras que rodeaban la catedral de Nueva York. Y no salía de su asombro ante tal avalancha de personas que querían ver reliquias de un santo italiano.

Si quiere saber más sobre el santo de los estigmas puede adquirir pinchando AQUÍ el libro Padre Pío, escrito por José María Zavala