La violencia racial que vive Estados Unidos se ha cobrado un trágico peaje esta noche del miércoles (madrugada en España).

“Este es un crimen de odio”, ha afirmado Gregory Mullen, jefe de la policía de de Charleston (Carolina del Sur) al confirmar que se han producido nueve muertes en un tiroteo en una histórica iglesia del centro de la ciudad, unas de las que más luchó por la defensa de los derechos civiles de los negros.

Un joven blanco, de unos 21 años, entró sobre las 21 horas en la Emanuel African Methodist Episcopal Church.

En ese momento se estaba desarrollando una sesión de estudio sobre la Biblia. La policía no ofreció la identidad de las víctimas, de las que ocho murieron en el lugar y una ya en el hospital.

Una de las personas que se cuenta que estaba en el recinto es el reverendo Clementa Pinckney, varón de 42 años, miembro del Senado del estado por los demócratas. Horas antes había estado acompañando a Hillary Clinton en su visita a Charleston.

El jefe de la policía indicó que, además, hubo una segunda alarma, al hallarse un artilugio explosivo. Se logró desactivar.

“Esta es la más inexplicable y dolorosa tragedia que hemos vivido”, ha comentado el alcalde Joe Riley. “El pistolero es alguien cargado de odio”, ha insistido.

Conocida como la “Madre Emanuel”, esta iglesia es la mas antigua de las instituciones metodistas del Sur. Fue fundada en 1816 bajo la dirección del líder abolicionista Morris Brown.

El gobernador Nikki Haley ha dicho que los detalles del tiroteo todavía no están claros, pero ha añadido: “Sabemos que nunca entenderemos los motivos que pueden llevar a alguien a entrar a uno de estos lugares de plegarias y quitar la vida a los otros”.

El republicano Jeb Bush tenía previsto hacer campaña este jueves en Charleston. Ya han anunciado la suspensión de los actos. “Esta es una tragedia que ninguna comunidad debería sufrir, carece de todo sentido”, ha indicado apesadumbrado el jefe de la policía.

Este tiroteo, el mayor registrado en Carolina del Sur, se produce en un momento de tensión en el país debido a las reiteradas manifestaciones de los afroamericanos contra la brutalidad policial, la discriminación y el racismo.

Esta situación, con casos como Ferguson o Baltimore, no ha dejado indiferente a los blancos más conservadores, quienes consideran que el presidente Barack Obama, entre otros dirigentes demócratas, ha apoyado esas protestas en detrimento de la paz social.