En abril el Papa autorizó la promulgación del decreto que considera milagrosa la curación en Brasil de un hombre al que se le diagnosticó muerte cerebral pero que poco después, completamente sano, podía visitar Lucca, en Italia, para dar gracias a su intercesora celestial, la beata Elena Guerra, cuyos restos descansan en esa ciudad.

Elena Guerra (1835-1914), fundadora de las Hermanas Oblatas del Espíritu Santo, fue una gran difusora de la devoción al Espíritu Santo y es considerada como una precursora de la Renovación Carismática Católica (una especie de "abuela", ya que murió unos 50 años antes de iniciarse esta corriente). También puso en marcha escuelas para educar niñas pobres: una de sus alumnas fue Santa Gema Galgani.

Sor María Laura Quattrini, superiora general de las Oblatas del Espíritu Santo, entrevistada por la web de la diócesis de Pescia, dio más datos sobre el milagro que permitirá canonizar a la religiosa.

"Son muchos los favores celestiales atribuidos a Elena Guerra: hemos recibido muchos testimonios de gracias recibidas y también de varios hijos que nacieron por su intercesión. Llegaron varios testimonios escritos, pero la elección del milagro que permitió la canonización fue uno ocurrido en Brasil", explica la religiosa italiana.

Hombre de 49 años, cae de 6 metros de altura

"Un señor que vive en Uberlandia (Brasil), que tenía entonces 49 años, mientras podaba una planta en su jardín, cayó desde seis metros de altura. Lo llevaron de urgencia al hospital, y en el quirófano lo operaron. La situación del paciente se fue haciendo cada vez más grave y fue trasladado a cuidados intensivos. Siguió empeorando y los médicos declararon muerte cerebral", explica la Madre Quattrini.

Ella insiste en el claro y repetido diagnóstico de la muerte cerebral.

"Después de varios días se repiten las pruebas que confirman la muerte cerebral. Familiares y amigos se reúnen para orar juntos por su recuperación y acuden con fe a la Beata Elena Guerra. Realizan una novena de oraciones para que Elena interceda por la recuperación del enfermo. Tras 9 días de estado clínico certificado y documentado de muerte cerebral, en presencia de médicos y enfermeras, detectaron en él reacciones completamente inexplicables. El doctor Helvécio informó a su hermana que había presenciado un milagro y le dijo que estaba dispuesto a dar testimonio, porque las reacciones que había presenciado no tenían explicación científica", explica la religiosa.

Los familiares explicaron que durante todo el período en que fue diagnosticada la muerte cerebral, rogaron a la Beata Elena Guerra que pidiera a Jesús el poder del Espíritu Santo por la curación de su familiar.

El hombre se recupero de forma inexplicable y rápida, y hoy está sano y con excelente salud. "En los últimos años ha venido dos veces a Lucca desde Brasil para agradecer y rezar a Elena Guerra", explica Sor María Laura.

Patty Mansfield y la figura de Elena Guerra

Sobre Elena Guerra y su espiritualidad ha escrito en Charis, el portal de la coordinadora internacional de la Renovación Carismática, Patty Mansfield, una de las iniciadoras de esta corriente y participante del llamado "retiro de Duquesne" de 1967, que originó esta realidad eclesial.

"En 1991, cuando escribía Como por un nuevo Pentecostés, mi marido me habló de una mujer fascinante que fue denominada «Apóstol del Espíritu Santo» por el Papa San Juan XXIII. Mi marido me remitió a un artículo titulado 'Una mujer y el Papa', del H. Val Gaudet (revista New Covenant, octubre de 1973). El H. Gaudet pensaba que fueron las enseñanzas de Elena las que influyeron en el Papa San Juan XXIII para rezar su famosa oración: "Renueva tus prodigios en este nuestro día como por un Nuevo Pentecostés"".

Patty Mansfield explica que Elena Guerra en 1886 "comenzó a ser consciente de su tarea profética, que consistía en escribir al Papa de su tiempo, León XIII, instándole a renovar la Iglesia mediante un retorno al Espíritu Santo. Escribió varias cartas confidenciales al Santo Padre entre 1895 y 1903 pidiendo una predicación renovada sobre el Espíritu Santo, 'que es el que forma a los santos'. Las Oblatas del Espíritu Santo dicen que el número de estas cartas oscila entre diez y doce. La Beata Elena manifestó al Papa León XIII su deseo de ver a toda la Iglesia unida en oración constante, como lo estaban María y los apóstoles en el aposento alto, esperando la venida del Espíritu. '¡Oh, si la invocación Veni! (Ven)… se convirtiera en una oración tan popular como el Ave (Ave María)». Sus palabras están llenas de fuego'".

"El Papa León XIII escuchó la llamada del Señor a través de la Beata Elena, y respondió a su primera carta publicando Provida Matris en 1895, en la que pedía a toda la Iglesia que celebrara una novena solemne al Espíritu Santo (nueve días consecutivos de oración) cada año entre las fiestas de la Ascensión y Pentecostés. Después de su tercera carta, el Papa escribió en 1897 la Encíclica Divinum Illud Munus, que también se refería a la doctrina sobre el Espíritu Santo. La Beata Elena estaba satisfecha de los esfuerzos del Santo Padre, pero decepcionada por la escasa respuesta de los obispos a la petición de una novena anual. Después de la novena carta de la Beata Elena, en 1902, el Santo Padre escribió una carta a los obispos, Ad Fovendum in Christiano Populo, recordándoles la obligación de hacer la novena anualmente", apunta Patty Mansfield.

"La Beata Elena formó grupos de oración que llamó 'Cenáculos Permanentes'", añade Mansfield, quien añade que en 1880 se acercó a San Juan Bosco, que estaba visitando Lucca, y que el fundador de los salesianos la animó a perseverar su apostolado con jóvenes y su actividad de escritora: "Tienes una pluma de oro", le dijo el santo pedagogo.

Elena escribió, por ejemplo, una Coronilla del Espíritu Santo que se utiliza como Novena de Pentecostés. Es una súplica por cada uno de los siete dones santificadores del Espíritu con una oración que se repite siete veces por cada don: «Padre, en el nombre de Jesús, envía tu Espíritu y renueva el mundo«. Sigue una invocación a la Virgen: «Oh María, que por obra del Espíritu Santo, concebiste al Salvador, ruega por nosotros«. Al final de la Coronilla, hay otras tres invocaciones a Nuestra Señora y un Ave María.

"Las Oblatas del Espíritu Santo siguen rezando esta oración, y yo he tenido el privilegio de rezarla con ellas en la habitación de Elena en Lucca", detalla Patty Mansfield.

El pentecostalismo y el vicepostulador

Por impulso de Elena, León XIII, en la misa del 1 de enero de 1901, primer día del siglo XX, entonó el himno Veni Creator Spiritus («Ven Espíritu Creador») en nombre de toda la Iglesia. "Ese mismo día tuvo lugar en Topeka, Kansas, un acontecimiento que marcó el inicio de un gran renacimiento del poder y de los dones del Espíritu Santo, destinado a extenderse por todo el país y por todo el mundo", afirma Patty Mansfield, refiriéndose al inicio de la corriente pentecostalista, primero entre los protestantes, más adelante entre los católicos.

Pero Patty aún tiene más detalles que dar, mucho más recientes. "En 1998, un joven brasileño que estudiaba en Roma leyó mi libro Como por un nuevo Pentecostés. Aunque nunca había oído hablar de ella, cuando vio el nombre «Elena Guerra», su espíritu se aceleró. Su nombre permaneció en su corazón. Me escribió tres años más tarde para hablarme de su amor por esta beata y él y yo nos hicimos amigos. Durante algún tiempo fue vicepostulador de la causa de canonización de Elena y ha insistido en que yo tenga una reliquia de primera clase de la beata, que aprecio mucho. Ha habido dos milagros de curación aprobados en Brasil por intercesión de la Beata Elena. Sí, pronto llegará el momento de su canonización. ¡Que así sea! ¡Veni Creator Spiritus!"

En el vídeo, en italiano, la Madre María Elena, de las Oblatas del Espíritu Santo, habla de Elena Guerra, su espiritualidad, historia y lugares en Lucca (Italia).