Este jueves 7 de abril, a las siete de la tarde, se estrena en la Residencia de Estudiantes, en Madrid, el documental Pilar Bayona: Música clara como un curso de agua (se puede seguir aquí en EdadDePlata.org).

Pilar Bayona López de Ansó fue una pianista zaragozana que vivió entre 1897 y 1979 y se recuerda como figura destacada en la música de la Edad de Plata y la Generación del 27.

"Niña prodigio, habitual de la Residencia de Estudiantes donde mantuvo una gran amistad con Luis Buñuel, Federico García Lorca y Adolfo Salazar, fue reclamada por los mejores compositores de la época y es conocida por su original interpretación de Falla, Albéniz, Halffter o su gran amigo Óscar Esplá", explica la presentación del acto.

Pilar Bayona fue una niña prodigio del piano, autodidacta; cuando fue profesora de virtuosismo explicaba las cosas a sus alumnos, simplemente, sentándose y mostrándoles como lo hacía ella.

Pilar Bayona (con web en http://www.pilarbayona.es) fue una pianista autodidacta de amplísimo repertorio. Hay quien la considera la mayor intérprete de la llamada "Generación de la República". Nunca dejó de tocar. En 1969 fue nombrada Académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Luis. También fue nombrada Hija Predilecta de Zaragoza. Hay calles y colegios con su nombre. Murió a los 82 años, atropellada por un automóvil, pocos días después de un concierto.

Nosotros señalaremos su faceta religiosa, de profunda y convencida catolicidad, una de las bases de su vida y actividad profesional. Se enmarca en el contexto de otras artistas, filósofas y pensadoras católicas de la primera mitad del siglo XX, como Ernestina Champourcin y María Zambrano, María de Maeztu y Eulalia Lapresta, María Goyri y Jimena Menéndez Pidal  y muchas otras.


De la misa diaria a la tertulia 'superferolítica'

Dice Federico Sopeña sobre ella en su libro Pilar Bayona:

«Austera en lo moral, diamantina en su conciencia, era tolerante y comprensiva ante los más diversos mundos. Con su mantilla sobre su cabellera rubia se la veía recogida, más menuda en la misa diaria y a la tarde o a la noche tan campante, en la tertulia más superferolítica: tuvo al lado locos maravillosos. Es un caso semejante al de Luis Buñuel, su gran amigo y admirador. En la famosa fotografía de los treinta ahí los tenéis, entre los más alborotadores músicos y poetas de aquel Madrid chiflado y familiar a la vez… Artista en su mismo ser hacía amor con las mil realidades y los mil reflejos del repertorio que tenía en sus dedos, encarnado en los inagotables matices de la ternura. Y con eso, vuelvo a insistir en su profunda religiosidad: comprendía los cambios, pero desde una fidelidad no a lo antiguo si no a lo perenne. Es posible que entre sus papeles esté una pequeña antología que yo hice de Santa Teresa y sus cartas, encantadoras, tenían un sello parecido de ingenuidad pero manando desde lo más profundo. Tenerla cerca en misa era una fiesta del alma".

Devota del Pilar, novenas y misas por los fallecidos

El escritor Pepín Bello, considerado el último testigo vivo de los famosos amigos de la Residencia de Estudiantes (murió en 2008) habló de Pilar y su religiosidad entrevistado por Antonio Bayona y Julián Gómez para el libro Pilar Bayona. Biografía de una pianista: "Eso sí, era muy católica ¿eh?, muy católica. De las que iban todos los días al Pilar, me parece que casi todos los días".

En la misma obra, ambos autores, refiriéndose a ella y una amiga, decían: "Ambas habían sido educadas en el catolicismo, y eran practicantes. Su creencia no decayó nunca, y eran devotas de la Virgen del Pilar, a la que iban a poner velas en las ocasiones que consideraban propicias, hacían novenas y pagaban misas por los fallecidos apreciados… tuvieron amigos cercanos que eran curas o frailes".

Sin duda, reconocer la espiritualidad de la genial pianista, ayude a muchos a entender mejor de dónde brotaba su "música clara como un curso de agua".

(Aquí se pueden escuchar 6 interpretaciones suyas: de Esplá, Albéniz, Debussy, Ravel y Falla)