No hay duda de que los datos biográficos de Manuel Alfonseca Moreno en Wikipedia son correctos, porque él es una de esas "manos invisibles" que redactan y corrigen esta enciclopedia universal. Nacido en Madrid en 1946, hijo del pintor y escultor Manuel Alfonseca Santana, es doctor Ingeniero de Telecomunicación, licenciado en Informática, ha sido catedrático y actualmente profesor honorario en la Universidad Autónoma de Madrid.

Su gran don es su capacidad de divulgación y de expresarse con claridad, lo que le ha llevado no sólo al mundo docente sino a la novela juvenil (las tiene de fantasía, de ciencia ficción y de ambientación histórica) y a la divulgación científica. Hace una labor de puente entre "ciencias" y "letras" que queda atestiguada en su blog de divulgación científica y en su página personal. Ahora, además, es uno de los coeditores (junto con Francisco José Soler Gil) de una obra insólita por su amplitud y facilidad de comprensión: 60 preguntas sobre ciencia y fe respondidas por 26 profesores de universidad. Sin llegar nosotros a las 60 preguntas, intentamos explorar el diálogo ciencia-fe con algunas menos, recomendando vivamente el libro para las demás.


-Desde mi adolescencia, cuando me interesé mucho por la biología, realicé dentro de mí mismo un diálogo ciencia-fe, y cuando llegué a armonizar ambos campos pasé de forma natural a la divulgación. El primer libro que escribí ("Human cultures and evolution", 1979) pertenecía al campo de la divulgación científico-histórica, y al escribirlo toqué automáticamente los puntos relacionados con el tema objeto del libro que pertenecían al diálogo ciencia-fe. Después, en todos mis libros posteriores de divulgación científica, e incluso en mis novelas de ciencia-ficción, siempre lo he hecho. 

-Los libros de los autores que menciona, y de otros aún más famosos, como Stephen Hawking, que últimamente parece estar tomando postura en favor del ateísmo, reciben una atención inmediata por los medios de comunicación españoles, que están muy influidos por el cientificismo y el ateísmo, y son traducidos y publicados inmediatamente. Por el contrario, muchos libros sobre el diálogo ciencia-fe por autores creyentes, especialmente del ámbito anglosajón, raramente se traducen y se publican en nuestra lengua, y cuando lo hacen tienen mucha menos audiencia..



-Internet es una herramienta poderosísima, pero hay que tener en cuenta que las herramientas no son buenas ni malas, lo que es bueno o malo es el uso que se haga de ellas. Internet puede utilizarse para aumentar la facilidad de comunicación y la inter-relación entre los seres humanos, y con la web mundial nos proporciona una memoria externa más accesible que el papel.

»Pero también puede utilizarse mal. Basta considerar estos datos:
a) En mayo del 2012, el 77% del correo electrónico era SPAM (publicidad no deseada).
b) En el 2011, uno de cada 300 mensajes recibidos era phising (intentos de estafa).
c) En el 2007, un 56% de los adolescentes habían puesto información falsa en sus perfiles en las redes sociales.
d) Como editor voluntario de la Wikipedia, doy fe de que hay quien introduce en ella información falsa a sabiendas (usualmente se detecta y se corrige en seguida).
e) Los estudios demuestran que los debates en las redes sociales pueden conducir a la unanimidad o al conflicto.
f) Y, por supuesto, Internet acelera extraordinariamente la proliferación de bulos e información falsa.

»Ante estos peligros, la necesidad de que cada uno de nosotros se forme lo mejor posible para evitar ser manipulado (o algo peor) es mayor que nunca. Debemos evaluar y contrastar cualquier dato o noticia que recibamos por Internet, igual que debemos hacerlo con las noticias difundidas por los medios de comunicación o lo que nos comuniquen nuestros amigos y conocidos. Otelo, la tragedia de Shakespeare muestra hasta qué extremos se puede llegar si no se contrasta la información que se recibe.


-Desde el punto de vista de los ateos, el debate actual entre ciencia y fe es muy parecido al decimonónico, porque ellos siguen utilizando los mismos argumentos desacreditados que usaban entonces, y apenas se molestan en ponerlos al día. Los razonamientos de los teístas, en cambio, se han ido modernizando a lo largo del siglo XX, pero los ateos no se enteran, porque no los leen. Así que los debates entre creyentes y ateos suelen convertirse en diálogos de sordos, en los que los creyentes aducen argumentos y los ateos responden tratando de ridiculizar a sus oponentes. Véase, por ejemplo, el debate entre los filósofos estadounidenses Alvin Plantinga y Daniel Dennett. Hay excepciones, por supuesto, pero son bastante escasas.




-Teniendo en cuenta la situación de descreimiento de nuestra sociedad, en lo que tienen mucha culpa los medios de comunicación españoles, como he dicho más arriba, es evidente que los bulos que atacan a la Iglesia se difunden mucho mejor que los artículos de divulgación sobre el equilibrio entre ciencia y fe. Yo mismo puedo dar fe de ello, pues en mi entorno se reciben muchos de estos bulos, que se propagan como el fuego por la pólvora. En cambio, fuentes como blogs de divulgación científica (por poner un ejemplo) tienen mucha menos audiencia.

-Yo creo que el peligro fundamental de nuestro tiempo es el cientificismo arrogante y materialista. Las paraciencias y esoterismos siempre se han difundido mucho, especialmente entre personas poco formadas, y seguirán haciéndolo, pero no me parece que su influencia esté creciendo. En cuanto al fanatismo cristiano, sigue siendo testimonial en los Estados Unidos y está prácticamente ausente de Europa. Aunque es verdad que parece que está cobrando fuerza el fanatismo de otras religiones, especialmente del Islam.


- Dawkins no tiene ni idea de filosofía, y su famoso argumento contra Dios es un caso de libro de la falacia del hombre de paja (véase mi artículo "El espejismo de Dawkins", publicado en español aquí  y en inglés aquí). Stephen Hawking dijo que la filosofía ha muerto, e inmediatamente se puso a hacer filosofía, aunque él no se da cuenta de ello (esto lo explico con más detalle aquí). 

»A la pregunta: "¿quién hizo a Dios?", si la hace un niño de Primera Comunión, yo le respondería que esa pregunta está mal planteada, porque es al revés, Dios hizo todo lo demás. A Richard Dawkins le diría que su pregunta está mal planteada, porque Dios no es un objeto físico y por tanto no necesita una causa.

»Es curioso, porque en el siglo XIX los ateos intentaron usar ese argumento para negar que el universo necesite una causa, diciendo que no es un objeto físico, pero renunciaron a él cuando Einstein describió el universo con una ecuación (lo que demuestra que sí es un objeto físico), porque ya no podían utilizarlo, y ahora se les olvida que su propio argumento se aplica perfectamente a Dios.

-Por supuesto que sí. San Agustín distinguió dos formas distintas de creación:

»a) Creatio ex nihilo (creación a partir de la nada), sin especificar cuándo. Esta forma sería compatible con un universo sin principio ni fin.

»b) Creatio originans (creación a partir de un origen), que habría tenido lugar en un momento inicial.

»Santo Tomás de Aquino afirmó que la primera es necesaria, pero la segunda es indecidible (o sea, que nunca podremos demostrar si hubo un instante inicial o no).

»Esto es curioso, porque Stephen Hawking cree que, negando la existencia del tiempo cero, ya no necesita a Dios. Otra muestra de que, en filosofía, no sabe por dónde se anda.

»La cosmología actual pareció durante algún tiempo forzar a reconocer que hubo un tiempo cero. Eso puso de los nervios a los ateos, que buscaron desesperadamente salidas a esa situación, pues creían que les forzaría a aceptar la existencia de Dios. Por eso han surgido todas esas teorías de gravedad cuántica y sobre los multiversos, que en realidad son ejercicios metafísicos más que teorías científicas, pues no pueden contrastarse experimentalmente.

»Es irónico que, en realidad, la filosofía cristiana hubiera llegado mucho antes a la conclusión de que el tiempo cero no es esencial para la creación.



-Porque confunden la nada con el vacío. Creen que si pueden llegar a la conclusión de que el universo "salió por sí solo de la nada" como una fluctuación cuántica de amplitud de energía gigantesca, ya no necesitarían a Dios.

»Pero la nada no es el vacío. La nada no existe, como demostró Parménides hace más de 2500 años (otra muestra de la ignorancia de los científicos ateos en filosofía). El vacío es muy distinto, tiene propiedades como la existencia, tiempo, espacio, energía... Si se llegara a la conclusión de que el universo salió del vacío (lo que está muy lejos de estar comprobado), no les serviría de nada, porque inmediatamente surgiría la pregunta: "¿Y de dónde salió el vacío?" Porque, igual que el universo, el vacío es un objeto físico y necesita una causa.

-La diferencia se debe a que la Academia Nacional de Ciencias es un cuerpo muy reducido que se autoalimenta. Obviamente se está produciendo un fenómeno de selección de sus miembros (entre ateos), que podría ser incluso inconsciente.

»De todos modos, es probable que en Europa, que está más descristianizada que los Estados Unidos, si se hiciera una encuesta como esta, el ateísmo obtendría mejores resultados (en la de la AAAS, que usted menciona, sólo alcanzó el 17%).


- Que no se lo crea. Que piense por sí mismo, que investigue, que lea u oiga a las dos partes del debate, y que saque sus propias conclusiones.

»Dicen que el libro de Richard Dawkins, "El espejismo de Dios", ha producido ya varias conversiones. Al ver que los defensores del ateísmo utilizan unos argumentos tan ridículos, hay lectores que llegan a la conclusión de que quizá la postura religiosa sea, después de todo, la verdadera.

(Esta entrevista traducida al inglés, aquí)

(Más temas en 60 preguntas sobre Ciencia y Fe: materialismo, evolución y diseño inteligente, neurociencia, física cuántica, determinismo y libertad, ajuste fino, indicios de diseño en química y física, matemáticas y religión, ciencia y ética).

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Título: 60 preguntas sobre ciencia y fe Ocio Hispano
Autor: Francisco José Soler Gil
Manuel Alfonseca
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Editorial: Stella Maris  
Páginas: 413 páginas  
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