¿SABES QUE PUEDES VOLAR?

 

Todos estamos llamados a volar alto, a tocar el Cielo con las manos”. Es bonito lo que  escribe Pannis, Y por eso lo he querido traer al Blog para que pensemos un poco, y caigamos en la cuenta que todos podemos volar alto. Debemos hacerlo para tocar el cielo con las manos y disfrutar de la presencia de Dios.  

 

 

 

 

 

¿Y que es volar?

 

Es comenzar por tener un sueño.

Es estar comprometido con los sueños.

Es tener confianza en sí mismo.

Es aceptar lo que no se puede cambiar.

Es saber cambiar el tiempo.

Es volver a empezar.

Es reconocerme en mis logros.

Es reconocer que me equivoqué y pedir perdón.

Es reconocer que detrás de cada acierto puede haber muchos fracasos.

Es enamorarse de lo que uno hace.

Es no postergar y hacer algo ahora.

 

 

 

Es darse cuenta de que estás eligiendo a cada momento.

Es reconocer las propias debilidades y fortalezas.

Es no parar jamás hasta conseguir los sueños.

Es saber con qué fin hacemos las cosas.

Es no mirar hacia atrás.

Es actuar con entusiasmo.

Es transitar caminos desconocidos.

Es probar hacer algo que nunca hicimos.

Es probar hacer algo de una manera diferente.

Es saber que no estamos solos.

Es no rendirse jamás.

Es disfrutar de cada momento

Es disfrutar del tiempo libre.

Es accionar ya.

Es inventar un nuevo paso de baile cuando el anterior no funciona.

Es pensar en positivo.

Es tener las metas claras.

Es tener perseverancia en la búsqueda que deseas.

Es estar preparado para ver la oportunidad.

Es desarrollar la creatividad.

Es utilizar la imaginación.

Es recomenzar con el mismo entusiasmo.

Es tener la paciencia necesaria.

Es tener claridad en el propósito.

Es dejar una huella para que otros puedan seguirla.

Es arriesgar.

Es hacer cosas nuevas todos los días.

 

 

(seryhumano.com)

Hay que emprender el vuelo y mirar cara a cara al sol, a la luz que da vida. “Yo soy la Luz del mundo” dijo Jesucristo. Pero a veces preferimos las tinieblas porque nuestras obras no son buenas.  Este es nuestro pecado.  Y la luz hay que ponerla sobre el candelero para que ilumine a todos. Pero para eso hay que volar alto para encender nuestra alma en el sol. Y podemos hacerlo.