TRASLADO DE LOS RESTOS A ELORRIO

La noticia del martirio de Valentín llegó a Elorrio cuando todavía vivían los padres de Berriochoa. Dio la noticia al padre el dominico alavés P. Lorenzo Rodríguez. En las Juntas Generales de Guernica, celebradas en 1862, se hizo constar en acta la fecha del martirio.

Los cuerpos de los mártires permanecieron de momento insepultos hasta que unos cristianos se atrevieron a recogerlos y enterrarlos. El 17 de junio de 1867 fueron trasladados a Filipinas y en junio de 1886, llegaba el cuerpo de Berriochoa a Barcelona a bordo del vapor Isla de Luzón [bajo estas líneas], capitaneado por el vizcaíno y mundaqués don Ramón de Mendezona y Aldamiz-Echevarría, siendo el primer oficial Eulogio Onzain Ageo.

Muchos vizcaínos se habían trasladado a la ciudad condal. En la mañana del 6 de junio Arístides Artiñano y Zuricalday (1840-1911), encargado para este asunto, recibió la caja con los restos de san Valentín.

[Bajo estas líneas, en el núm. 181 de la popular revista La Ilustración Ibérica, del19 de junio de 1886, entre sus grabados figura uno que representa el acto de desembarque de los restos de fray Valentín de Berrio-Ochoa, cuyo retrato se ostenta en la testera del grabado].

En el centro del grabado los restos del mártir:

Ese día fueron colocados en la cripta de Santa Eulalia de la Catedral de Barcelona, quedando allí en custodia. Las crónicas hablan de que más de doscientas mil personas se habrían juntado para contemplar pasar los restos del mártir. Al día siguiente fueron conducidos a la estación de tren para partir hacía su localidad natal: Elorrio. A las dos y media del 8 de junio llegaron los restos a Vitoria. De ahí fue enviado a Elorrio el cuerpo de Berriochoa recibido en medio de una fiesta excepcional en la que se hallaba representada toda Bizkaia. Finalmente fue depositado en la iglesia parroquial convertida desde este momento en centro de peregrinaciones.

Así pues, desde el 9 de junio de 1886, los restos del Santo se encontraban en la basílica de la Purísima Concepción de Elorrio, en un sencillo sepulcro de piedra situado al lado del Evangelio junto al altar mayor.

Sobre la tumba, se encontraban el báculo y mitra episcopales y la palma de los mártires [se conserva en el museo dedicado al santo, que desde 1966 viene ocupando unas dependencias del convento de Santa Ana en Elorrio, donde san Valentín con 10 hacía de monaguillo].

El 16 de septiembre de 1905 se abrió el sepulcro para enviar algunas reliquias a Roma, unidas al expediente de beatificación. Una vez finalizado este proceso, las reliquias se recogieron en una urna de plata maciza (la que hoy día se encuentra expuesta en el altar), costeada por suscripción popular, y tras una solemne, excepcional y emotiva procesión pública el 15 de julio de 1906 volvieron al recinto religioso.

[Bajo estas líneas, primero una foto de la procesión al salir del templo, publicada en La Hormiga de Oro, el 4 de agosto de 1906. Y debajo, otro momento de la procesión en foto de ABC, publicada en Blanco y Negro, el 28 de julio de 1906].