El científico inmunólogo doctor Patarroyo, que ha hecho grandes descubrimientos para bien de la humanidad, ha manifestado:

«Debemos aprender a renunciar. Todos sabemos que no nos gusta tener que renunciar a algo o a alguien. Pero sin sacrificio, sin renuncia, no se puede aprender un oficio, hacer una carrera u obtener buenos resultados. Si no sabemos renunciar y renunciarnos, haremos muy poco de provecho en la vida.»

 Renunciar es:

- Desprenderse voluntariamente, casi siempre con sacrificio, de algo o de alguien;

- Privarse de un bien inferior para conseguir otro de orden superior, siempre en beneficio propio y de los demás.

 

Según los maestros espirituales, las más de las veces nos equivocamos, experimentamos el fracaso y estamos tristes porque no hemos aprendido a renunciar ni a renunciarnos.

 El gran Lacordaire decía: «Cuando se quiere saber cuánto vale un alma, hay que tocarla; si no suena a sacrificio, a renuncia, pasad... es un alma vulgar. Nada haremos con ella.»







Alimbau, J.M. (1998).  Palabras para momentos difíciles. Barcelona: Ediciones STJ.