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EVANGELIO

Tened valor: yo he vencido al mundo.
Lectura del santo Evangelio según san Juan 16, 29-33

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús:
«Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios».
Les contestó Jesús:
¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo».

Palabra del Señor.

¿Y tú de quién eres?

El Señor ya ha vencido a mundo. Si tomamos conciencia de esto, la paz volverá a nosotros. ¿Que las cosas están complicadas? Desde luego, por eso no es el momento de dispersarnos cada uno por un lado y dejar al Señor solo. Que se acaben los recelos, las sospechas y las comparaciones entre los cristianos. Del que tiene más y el que tiene menos, del que sabe más y el que sabe menos, de los que son de aquí y los que no, de los que se implican más y los que se implican menos, de los que son de un movimiento concreto y los que son de otro o no son de ninguno, de los que tienen más fe y los que tienen menos, de los del canto gregoriano y los de las guitarras, de los que son de Medjugorje y los que son de Fátima o de Lourdes o del Pilar, de los que están enamorados de las enseñanzas de San Juan Pablo o de Benedicto y los que les gusta más el Papa Francisco. Viva Hakuna, viva Emaús, viva Effetá, vivan las cenas Alfa, vivan los Seminarios de Vida en el Espíritu, Vivan los Cursillos de Cristiandad, Viva Bartimeo… vivan los cursillos prematrimoniales de todas las parroquias, vivan todas las iniciativas de las delegaciones de Laicos, Familia y Vida… Nos encanta el Camino Neocatecumenal, nos encanta el Opus Dei, nos encantan los Equipos de Nuestra Señora, nos encanta la Renovación Carismática, nos encanta el Regnum Christi, ¡nos encantan todos los movimientos de la Iglesia!
Porque todos somos de Cristo, instrumentos del Espíritu Santo como testigos para mostrar la grandeza y la belleza de la Verdad, del Evangelio. En Cristo encontramos la paz.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Lucas: Carmen, ¿te has fijado que tendemos a mirar con recelo lo que nos diferencia en lugar de mirar lo que nos une? Y es un misterio, porque siempre nos unen más cosas de las que nos separan.
Carmen: Pues tienes razón, Lucas. No lo había pensado. El bien es mayor que el mal, el poder del bien es mucho mayor que el poder del mal. Y, sin embargo, parece que nos atrae más lo malo que lo bueno. Debe ser por nuestra naturaleza caída.
Lucas: El poder de Cristo, eso es lo definitivo, eso marca un antes y un después en nuestra historia de salvación, en nuestro entorno y en nuestra vida particular también. A nosotros desde luego, nos ha cambiado la vida. ¡Cuántos frutos ha dado la Redención de Cristo! Incalculables. No podemos dejar de estar alegres, Carmen.
Carmen: No hay comparación entre la fecundidad de la Redención y cualquier otra fuerza de la historia del universo. Es inmensamente mayor que todo. Disfrutemos de esos frutos y olvidémonos de todo lo demás ¿te parece?
Lucas: Me parece fenomenal. Desde ahora, voy a centrarme sólo en lo bello y lo bueno que Él me ha dado. (Y mira a su esposa a los ojos con una sonrisa).
Carmen: Jajaja. Preciosa sonrisa. Debe ser un fruto del Espíritu Santo. ¡Te amo!

Madre,

Tu Hijo nos envía el Espíritu y cuántos frutos está dando en la Iglesia. Son preciosos todos los frutos del Espíritu. También entre nosotros los esposos. Alabado sea el Señor que ya ha vencido al mundo.