Este fin de semana de Pascua, gracias a la generosidad de mis compañeros sacerdotes, incluido uno que se ha pasado cuatro días ingresado en el hospital, porque decidió tirarse por una escalera y hacerse un chichón, he podido estar en Cataluña acompañando al equipo de Alpha España en su periplo evangelizador por aquella comunidad autónoma.

Nuestra primera etapa fue Solsona. Hemos podido participar en dos de los tres cursos Alpha que alrededor de 150 personas, en su mayoría jóvenes, están recibiendo en la diócesis. Uno en Berga, otro en Salvià y otro en el mismo Solsona que está teniendo lugar en el palacio episcopal. Un Curso Alpha dura diez semanas en las que a través de unas cenas, charlas y diálogos se va desgranando el kerigma cristiano y se pone a los participantes en disposición de aceptar a Jesús como Señor y comenzar un camino de catecumenado o crecimiento en la fe y en la vida cristiana como católicos.

Lo que uno imagina de una diócesis pequeña y, permítaseme, con todo el cariño, rural, es que no se puede hacer nada. Las dificultades son evidentes: la diócesis tiene un solo seminarista, si esto sirve como dato, pero qué seminarista. Hay pocos sacerdotes en general y pocos jóvenes en particular, pero qué sacerdotes. El caso es que con el obispo a la cabeza o  desde la cabeza que es el obispo, toda la diócesis está embarcada en la Nueva Evangelización. Se están produciendo conversiones, pero lo que me parece mejor es que muchos cristianos de aquellas tierras están tomando conciencia de su responsabilidad en la Nueva Evangelización.

Después en Barcelona hemos podido conocer directamente dos experiencias de evangelización. Una es NO TEMO, que se desarrolla en la parroquia de la Madre de Dios de la Medalla Milagrosa y en la que un grupo de jóvenes se ha propuesto evangelizar a través de las artes. Están muy empeñados en conocer qué es lo que Dios quiere de ellos en estos momentos y por dónde quiere que caminen: a mí esto me ha ayudado mucho. Yo también necesito pararme, y ponerme a rezar para ver qué es lo que Dios está queriendo de mí, de la parroquia...para este curso, para los siguientes... y dentro de una visión más amplia, la de la Iglesia.

Por otro lado hemos conocido la iniciativa que un numeroso grupo de jóvenes, provenientes de parroquias y de varios movimientos está llevando a cabo con la delegación diocesana de juventud. Se llama "Centinelas de la mañana" cuya acción más visible es"Luz en la noche" para  la evangelización en la noche. También hemos compartido experiencias con ellos.

También he podido conocer en la parroquia de la catedral de Tarrasa algo que hacía tiempo quería conocer. Se llama "Life Teen". Es un programa de siete años para hacer discípulos a adolescentes y jóvenes. He podido compartir con ellos una sesión y creo que es algo muy bueno que consigue llevar a los "inquietos y dispersos" adolescentes cerca del Señor

Nos ha ayudado a la reflexión las predicaciones de Adviento de los últimos años de Raniero Cantalamessa, recogidas en un libro que se ha publicado recientemente. En ellas se hace una reflexión sobre las sucesivas "oleadas" evangelizadoras a lo largo de la historia de la Iglesia y especialmente una mirada más detallada al siglo XX y el principio del siglo XXI en que nos encontramos, que nos pueden ayudar a "ver" por donde "van los tiros" de Dios.


He aprendido que en la hora actual la herramienta evangelizadora son los métodos que el Espíritu Santo está suscitando y que son idóneos para llegar al hombre post-moderno, al que los movimientos clásicos y no digamos ya las viejas instituciones no llegan. Además hay que darse cuenta de que es la hora de los laicos. Lo sabemos desde el Concilio Vaticano II, pero tenemos que darle forma. Es necesario un liderazgo cristiano que lleve a los laicos cristianos, después de ser evangelizados a hacerse discípulos, que es mucho más que recibir formación, para poder ser evangelizadores. También he aprendido que es la oración la que lo salva todo. Ninguna iniciativa va sin Espíritu Santo.

Lo que me traigo para mi parroquia es la visión de que la Nueva Evangelización no es un actividad más, sino el quicio de toda la pastoral de la parroquia. Me he venido con la inquietud de ponerme a la escucha de lo que Dios nos está pidiendo. También puedo decir que cada vez veo más claro que poco apoco se van encendiendo pequeñas luces de Nueva Evangelización por toda España y para mí un signo  del Espíritu es que está ocurriendo en lugares muy devastados por la secularización.