“¡Jesucristo fue el mejor hombre que ha existido nunca!”.
Esa fue la frase que me soltó el menda.

La afirmación venía de labios de uno que se tiene por incrédulo convencido y que queriéndose “congratular” conmigo me obsequiaba con esta… considerada consideración.

Pues bien, la frasecita me sentó de pena porque con ella me estaba llamando imbécil en mi propia cara

Su punto de vista es: “Yo no soy creyente, pero reconozco en Jesucristo a una persona excepcional que ha hecho un gran bien al mundo y por la humanidad”.

Mi razonamiento es éste otro: Yo soy creyente porque creo lo que Cristo dijo y lo que  dijo es que Él era Dios. Y así lo demostró. Si tu te dices incrédulo es porque piensas que de alguna manera mintió cuando dijo esto. Y si así fue las consecuencias de esa mentira habrían sido horribles para millones de personas, hasta el punto que cabría afirmar entonces que Cristo es el peor de los hombres y el mayor farsante que ha existido nunca.

Ya que si Jesucristo no es Dios ¿cómo calificar el hecho de que este "excepcional hombre" haya conducido a millones de hombres y mujeres de todos los tiempos y rincones del planeta a morir -incluso martirizados- por nada?, ¿cómo que miles de millones de moribundos hayan puesto en él su último pensamiento en vano?, ¿cómo que muchos cientos de miles se hayan “enterrado” en vida en sus conventos y monasterios renunciando a casarse, a tener dinero, a su propia voluntad… para nada?, ¿considerarías a un hombre que así procediese un gran bienhechor de la Humanidad?

En definitiva, la cuestión parece más bien ser ésta:

Si Cristo no es Dios:
• Soy un imbécil
• Soy el mayor de los fracasados, pues pierdo mi vida en algo que no vale nada.
• La gente que más quiero y admiro también es tonta y fracasada.

¿Me está o no insultando cuando desde su incredulidad dice lo que dice?

Caben, en consecuencia, a mi juicio dos conclusiones:

… Y si Cristo es Dios, entonces:
• El idiota es él con su incredulidad
• El fracasado es él con su vida
• Y sólo tiene una salida, CREERLE

Porthos