He titulado “Un funeral de izquierdas” porque sé a ciencia cierta que la inmensa mayoría de los asistentes era de izquierdas, pero esto, en realidad, es anecdótico. Lo realmente importante es que la mayoría eran descreídos (de Dios, se entiende), por lo que lo mismo me da que fueran de izquierda, centro o derecha.

La hora de inicio eran las nueve de la mañana. Pocos minutos pasados esa hora llega mi primera sorpresa pues se corre la voz, en claro tono de protesta, de que... ¡no hay cura! Muchos daban por supuesto que habría misa de funeral pero nadie, ni siquiera la familia, se había preocupado de avisar a un sacerdote. Mi segunda sorpresa es inmediata pues, lejos de resignarse a su falta, decidieron avisar a uno y esperar a que lleguara, pues la familia no consintió en continuar sin una Misa de difuntos (de lo cual me alegré enormemente), cosa llamativa, pues la mayoría se confiesa no creyente/indiferente. Llegado el sacerdote, se celebró la misa, y, una vez terminada, se marchó y tuvo lugar el entierro.

Analizando lo ocurrido, pienso que si bien la mayoría pidió un cura por “costumbre” (“¿Cómo no va a haber misa de difunto?”), en otros en cambio… ¿no habría algo más? El tener delante la muerte de un familiar o un amigo, ¿no habría hecho sentir a alguno de ellos algo más profundo, en sus conciencias? No lo sé, pero apostaría a que sí.

Da igual lo que hayamos hecho en nuestra vida, que Dios nunca nos cierra su puerta del todo. Continuamente nos da nuevas oportunidades para descubrirle otra vez. Incluso a aquellos que llegan a alejarse mucho de Dios, Él siempre les deja un resquicio por donde volver. Y esto puede ocurrir a través de cosas tan diversas como un libro, un amigo, una noticia, un viaje o un funeral, y, más todavía, una Semana Santa. Sin embargo hay que saber que conforme va uno rechazando las ayudas y desoye sus llamadas, estas se vuelven cada vez más difíciles de oir, hasta llegar a ser casi imperceptibles. Y está en la mano de cada uno ahogarlas otro poco más o atender y responderle.

Es probable que Dios diera a algunos de los allí presentes una nueva oportunidad para encontrarle. Espero que la aprovecharan. Es seguro que en esta Cuaresma y Semana Santa nos dará a nosotros otra. Espero que la aprovechemos.

Aramis