Tras participar en la Misa multitudinaria de clausura de la JMJ en Río de Janeiro, el presidente de Bolivia, Evo Morales, ha regresado a su país con nuevos bríos para reforzar la fundación de la denominada “Iglesia Católica Apostólica Renovada del Estado Plurinacional”.

El obispo de Oruro, una de las diócesis donde se ha asentado este experimento, monseñor Cristóbal Bialasic, denunció ayer que “el gobierno (de Morales) pretende dividir la fe de los bolivianos” con la puesta en marcha de esta que “no es una Iglesia sino más bien una secta”.

“Seamos sinceros –dijo monseñor Bialasic nacido en Polonia, en 1958 y titular de Oruro desde 2005-- que no es un ninguna Iglesia, es una secta que se comenzó a formar y es promovida por el Estado, no tanto por el Estado como por el gobierno”.

El obispo Bialasic sostuvo que es “arbitraria” la manera como se quiere consolidar esta postura del gobierno de Evo Morales, quien se ha caracterizado por los duros ataques a la Iglesia católica, sobre todo desde 2008, cuando la calificó como “un instrumento de dominación”.

La estrategia de Evo Morales es similar a la que siguió, en 1926, el régimen persecutor de la Iglesia en México, encabezado por Plutarco Elías Calles, quien nombró al sacerdote cismático José Joaquín Pérez Budar (Santiago Juxtlahuaca, 16 de agosto de 1851 - Ciudad de México, 9 de octubre 1931) como patriarca de la “Iglesia católica apostólica mexicana” para substituir a la Iglesia Católica.

En Bolivia se habla ya de la imposición de un “arzobispo primado de Bolivia”, el ex sacerdote católico Ariel Ticona, “ordenado” en el Coliseo de La Coronilla, en Cochabamba. Cabe resaltar que el Padre Ticona había sido expulsado de la Iglesia Católica por su mal comportamiento.

Como buena parte de las estrategias seguidas por Morales, ésta es reflejo de algo que ya se hizo en Venezuela, en Perú y en Ecuador: atacar a la Iglesia católica, opuesta, según los dirigentes cuya referencia moral y política es el fallecido Hugo Chávez, a los “verdaderos intereses del pueblo”.

Incluso, en alguna ocasión, Evo Morales ha manifestado sus “dudas” de que los robos de joyas y bienes de la Iglesia católica en Bolivia, todas ellas dedicadas al culto, no hayan sido cometidos por los propios obispos de ese país.

La prensa boliviana calificó de “oportunista” el viaje de Evo Morales a Brasil para participar en la Misa de cierre de la JMJ en Copacabana. Buscó, dicen los medios bolivianos, a toda costa la fotografía con el Papa Francisco, de quien, dijo, “es partidario de la Teología de la Liberación”.


“Son actitudes lamentables que demuestran la intención del gobierno al promover una supuesta Iglesia que ya se hizo en Venezuela, Perú, Ecuador e incluso Chile desde donde se respalda ideologías como el matrimonio de los sacerdotes, el casamiento de homosexuales y el aborto que hoy en día hace polémica en Bolivia”, comentó monseñor Bialasic.

“Es un invento del mismo gobierno, da pena porque mucha gente se va dejar llevar por el engaño, ojalá que el pueblo se dé cuenta que es un grupo separado que más bien cumple las políticas internas del gobierno”, indicó el obispo de Oruro

La “Iglesia Católica Apostólica Renovada del Estado Plurinacional”, está completamente alineada –en lo ideológico-- con el régimen cocalero, con un soporte supuestamente religioso: la religión pachamamista, que se quiere inscribir como un nuevo culto oficial en la Bolivia de Evo Morales.