Domingo, 03 de julio de 2022

Religión en Libertad

La hermana Aguchita ya es beata: una mártir asesinada por terroristas comunistas de Sendero Luminoso

La hermana Aguchita fue beatificada en el mismo lugar en el que fue asesinada
La hermana Aguchita fue beatificada en el mismo lugar en el que fue asesinada

ReL

La religiosa María Agustina Rivas López, más conocida como “Aguchita”, ya es beata. La mártir, asesinada en 1990 por terroristas del grupo comunista Sendero Luminoso, fue beatificada este sábado en el mismo lugar de la localidad peruana de La Florida, donde la monja de la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor perdió la vida.

La beatificación estuvo presidida por el cardenal venezolano Baltazar Porras, enviado por el Papa Francisco. La Eucaristía, oficiada frente a la iglesia de Santa Rosa de Lima, en la zona amazónica del departamento de Junín, estuvo copresidida por 20 obispos peruanos y asistieron más de 3.000 fieles.

“El martirio de la hermana Aguchita tiene varias caras que merece tener en cuenta: en primer lugar el sinsentido de la violencia, el crimen, la injusticia, lo nefasto de las ideologías para quienes la vida humana no cuenta”, indicó el cardenal Porras.

Por ello, el purpurado pidió para que “la guerrilla y la guerra desaparezcan para siempre del mundo entero y que en esta bendita tierra de la selva amazónica seamos capaces de sanar el dolor y el desprecio, asegurando, construyendo lentamente la globalización de la solidaridad sin dejar a nadie al margen”.

De este modo, Porras pidió rezar por “las miles de víctimas del terrorismo en el Perú”.

Sobre Aguchita, el enviado del Papa aseguró que “en ella el martirio no fue una improvisación, sino el holocausto final del amor a su vocación”.

“Hoy celebramos el triunfo de la vida sobre la muerte y asumimos el reto pascual de ser discípulos y misioneros apasionados por aprender y enseñar a vivir”, agregó.

La beatificación de Aguchita estuvo presidida por el cardenal Porras

Del mismo modo, el cardenal Porras consideró que  Aguchita se convirtió con su muerte “en el mejor regalo a los desvelos del Papa Francisco para ayudar a despertar el afecto por la tierra amazónica, que es también nuestra”, por lo que el Cardenal dijo que “la hermana María Agustina merece ser patrona de esta porción del mundo para bien de toda la humanidad”.

Quién era la hermana Aguchita

María Agustina Rivas López ("Aguchita"), religiosa de la comunidad del Buen Pastor, servía al pueblo ashaninka en la selva central del Perú. Con sus hermanas de comunidad religiosa, ofrecía asistencia en salud, educación, alimentos, alfabetizaba a mujeres y las capacitaba en tareas productivas, organizaba clubes juveniles y catequesis familiar en las comunidades rurales.

Su labor se centraba sobre todo en las comunidades ashaninka del Valle del Perené, una comunidad de unas 55.000 personas, un pueblo indígena profundamente afectado por la guerra interna de Perú que se hizo más intensa a partir de finales de los años 80.

De 1980 al año 2000 los terroristas marxistas-maoístas de Sendero Luminoso asesinaron a entre 31.000 y 48.000 personas en Perú, según las distintas fuentes. Querían eliminar cualquier fuente de organización, orden o prosperidad que no viniera de su control directo.

Ya habían llegado antes a los pueblos de las misioneras, a veces con amenazas, otras veces con disparos, pero en alguna ocasión habían dicho a las misioneras que no las dañarían.

El martirio, ante todo el pueblo reunido

Ese día llegó al pueblo de La Florida un grupo de 15 a 18 jóvenes armados de Sendero Luminoso; algunos eran incluso niños de 10 a 12 años. Ordenaron que todo el pueblo se reuniera en la plaza. Una joven vio a Aguchita, de 70 años, y le ordenó acudir. Ella antes se desvió para apagar la cocina. La chica armada dijo al jefe de grupo que la religiosa no había obedecido.

El jefe ordenó a la misionera ponerse junto a las personas cuyos nombres leían en una lista. En la lista figuraba la Hermana Luisa, de la Congregación del Buen Pastor, pero como no estaba en el pueblo el jefe dijo: "Tu pagarás por ella!"

Con todo el pueblo reunido, el jefe proclamó las causas por la que había que castigar a las religiosas: trabajar con los ashaninkas, "hablar de paz y no hacer nada", "distraer a las niñas con caramelos", "distribuir alimentos", organizar a las mujeres y trabajar con los pobres Aguchita intentó juntar las manos y arrodillarse para morir en oración pero le fallaron las piernas: recibió 5 balazos.

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