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Jueves, 27 de abril de 2017

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Religión en Libertad
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La misa en TVE: una cuestión de libertad


Lo religioso es una dimensión honda de la existencia humana, no una cuestión de gusto o afición.



Javier Barraca

15 marzo 2017

Hay quien propone extirpar la misa de la televisión pública española, invocando como causa la a-confesionalidad de nuestro Estado. Yerra en su argumento, pues esta última ni equivale a lo anti-religioso (la beligerancia contra esto) ni a la ausencia o simple privación de lo religioso (lo “a-religioso”).

Frente a ello, otros argumentan la abultada audiencia que esta programación concita, y que reactivamente crece cuanto más se la ataca de forma explícita, o su raigambre cultural.

También, hay quien la defiende como parte del servicio público que los medios públicos han de prestar.

Aquí, junto a estas razones, alegamos una que acaso no resulte baladí: la libertad. Y es que se trata de una cuestión ante todo de libertad, de esa supuestamente aplaudida libertad de expresión. Excluir la misa y vetarla por lo que ella es, un acontecimiento religioso, constituye un ataque directo a esa libertad. La celebración eucarística constituye una manifestación religiosa amparada por la libertad de expresión; pero, además, supone un ejercicio concreto de otra forma de la libertad: la libertad de pensamiento y de creencias.

A esto se suma el que lo religioso es una dimensión honda de la existencia humana, no una cuestión de gusto o afición, como la fenomenología e historia de la religión demuestran. Además, se trata de un aspecto de la vida en el que resplandece con intensidad la libertad, pues la relación con lo transcendente constituye una vivencia siempre profundamente personal que nadie puede vivir en nuestro lugar.
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Comentarios

JoSé
16/03/2017
la misa.
si no hay misa en un país que se presume católico para gente impedida o simplemente que lo quiere ver en su propia casa y en televisión, entonces..apaga y nos vamos.
Jaime Ezquerra
15/03/2017
Totalmente de acuerdo.
Da gusto leer a quien sabe pensar y exponer.
Creo que también es importante (y lo menciona Javier Barraca) el hecho de que cada vez hay más gente impedida que, gracias a la Misa en la tele, puede asistir. Yo no dejaría de usar los argumentos de los que nos imponen sus ´´no creencias´´, ya que socialmente nadie se atreve a discutirlos siquiera. Una opción es hacer hincapié en el cuidado de los mayores.
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