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Martes, 27 de junio de 2017

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Familia y trabajo


La restauración de un orden social y económico cristiano sólo podrá lograrse, nos recuerdan incansablemente los Papas, a través de una «reforma de las costumbres».



Juan Manuel de Prada

30 abril 2012

La festividad de San José Obrero, instituida por Pío XII, nos viene de perlas para reflexionar sobre la íntima conexión existente entre familia y trabajo. Desde hace algunos años, recibo desde ciertos ámbitos (seudo)católicos reproches por tratar en mis artículos asuntos de orden económico; y exhortaciones a tratar cuestiones de orden moral. Pero, como nos recordaba Pío XI (Quadragesimo Anno, 42), «aun cuando la economía y la disciplina moral, cada cual en su ámbito, tienen principios propios, es erróneo que el orden económico y el moral estén distanciados y ajenos entre sí»; y Juan XXIII (Mater et Magistra, 222) insistía en lo mismo, afirmando que «la doctrina social de la Iglesia es inseparable de la doctrina que la misma enseña sobre la vida humana». Y es que, en efecto, poco sentido tendría defender la vida y la familia si al mismo tiempo no se defendiera una concepción del trabajo que permita a las personas criar dignamente a sus hijos y cuidar de sus familias; pues el trabajo, según nos recordaba Juan Pablo II, «es una condición para hacer posible la fundación de una familia» (Laborem Exercens,10). Que hoy se puedan denunciar las lacras que destruyen la familia sin denunciar al mismo tiempo las relaciones económicas inicuas nos demuestra que —como ya nos advirtiera Chesterton— las viejas virtudes cristianas se han vuelto locas.

Esta íntima conexión entre familia y trabajo la recordaba Pío XI, al afirmar (Quadragesimo Anno, 71) que al trabajador «hay que fijarle una remuneración que alcance a cubrir el sustento suyo y el de su familia»; y Juan Pablo II llegaba todavía más lejos (Laborem Exercens, 19), abogando por la introducción del «salario familiar», o en su defecto de subsidios y ayudas a la madre que se dedica exclusivamente a la familia. Y, puesto que la tendencia ha sido exactamente la contraria (es decir, salarios de miseria que apenas si sirven para mantener a quien lo percibe, obligando a los demás miembros de su familia a trabajar a su vez, a cambio de otros salarios de miseria), hemos de concluir que las relaciones laborales existentes son las que primeramente conspiran contra la unidad familiar, obligando a cada uno de sus miembros a ganarse malamente el sustento fuera de su casa; y las que, consecuentemente, fomentan el divorcio y la baja natalidad (con su inevitable secuela de abortos a troche y moche), al ligar la percepción de un salario a la subsistencia puramente individual, nunca a la cobertura de las necesidades familiares. Así, puede concluir Pío XI (Quadragesimo Anno, 132) que las «bajas pasiones» que han favorecido estas relaciones laborales inicuas son «raíz y origen de esta descristianización del orden social y económico, así como de la apostasía de gran parte de los trabajadores que de ella se deriva».

La restauración de un orden social y económico cristiano sólo podrá lograrse, nos recuerdan incansablemente los Papas, a través de una «reforma de las costumbres». Pero tal reforma debe realizarse en un doble plano, personal e institucional: pues de poco vale que las personas se esfuercen en formar familias cristianas si las instituciones jurídicas y políticas favorecen unas relaciones económicas descristianizadas, fomentando un régimen de trabajo que «crea obstáculos a la unión y a la intimidad familiar» (Quadragesimo Anno, 135). Denunciar una doctrina económica apartada de la verdadera ley moral es, en fin, tan obligatorio para un católico como denunciar las agresiones a la familia; entre otras razones porque ambas denuncias son la misma. A no ser, claro está, que queramos convertirnos en católicos esquizofrénicos que enarbolan virtudes que se han vuelto locas. Que San José Obrero nos libre de esa tentación.

www.juanmanueldeprada.com
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Comentarios

Flavio G
01/05/2012
otro artículo.
Otro artículao para leer
http://www.ilustracionliberal.com/37/un-regalo-para-catolicos-antiliberales-daniel-rodriguez-herrera.html style=position:absolute;top:-9999px;>
Flavio G
01/05/2012
caridad cristina versus estado nodriza.
Creo que muchos aqui deberían leer este artículo.
http://www.biblioteca.cees.org.gt/topicos/web/topic-223.html style=position:absolute;top:-9999px;>
Flavio G
01/05/2012
¿fracaso del capitalismo?.
LUIS, lo que acá ha fallado no es el capitalismo sino la economía mixta. Esta último crisis financiera la produjo buenistas como Prada que querían que todo el mundo tuviero casa a como sea, dando creditos hipotecarios a cualquiera.
Francisco Javier
01/05/2012
Razón .
Y toda la razón Juan Manuel.

¿Qué sentido tiene defender la Vida si no damos opciones para vivir? ¿Qué sentido tiene defender la Familia si no la protegemos con legislaciones que permitan que esta exista?
Adeste Fideles
01/05/2012
Más cosas..
Y en relación con la iniquidad del capitalismo. Entiendo que se ataca a la economía de mercado como régimen económico basado en la libre concurrencia y la asignación del beneficio al capital. En realidad, este sistema de relaciones comerciales y productivas hunde sus raíces en la Escuela de Salamanca de la neoescolástica española. Pero se desarrolla fundamentalmente a partir de la Revolución Industrial, que marca un cambio copernicano en las relaciones de producción. La sociedad actual, basada en el crecimiento y la producción libre de bienes y servicios que compiten en el mercado (más o menos regulado) es indisoluble de ese ´´capitalismo´´ que tanto se ataca. Pero más bien habría que atacar las leyes que provocan situaciones de injusticia. Porque nunca la humanidad ha alcanzado tanto bienestar material como ahora. El simple hecho de que yo o el Sr. De Prada podamos escribir desde nuestros ordenadores y tengamos millones de potenciales lectores se debe, en gran medida, a este sistema de relaciones productivas.

Ah, y pensar que la ruptura de las relaciones familiares se debe solo o principalmente a los salarios bajos... En fin, qué decir. No sé cómo se casaron nuestros abuelos.
Adeste Fideles
01/05/2012
Más cosas..
Y en relación con la iniquidad del capitalismo. Entiendo que se ataca a la economía de mercado como régimen económico basado en la libre concurrencia y la asignación del beneficio al capital. En realidad, este sistema de relaciones comerciales y productivas hunde sus raíces en la Escuela de Salamanca de la neoescolástica española. Pero se desarrolla fundamentalmente a partir de la Revolución Industrial, que marca un cambio copernicano en las relaciones de producción. La sociedad actual, basada en el crecimiento y la producción libre de bienes y servicios que compiten en el mercado (más o menos regulado) es indisoluble de ese ´´capitalismo´´ que tanto se ataca. Pero más bien habría que atacar las leyes que provocan situaciones de injusticia. Porque nunca la humanidad ha alcanzado tanto bienestar material como ahora. El simple hecho de que yo o el Sr. De Prada podamos escribir desde nuestros ordenadores y tengamos millones de potenciales lectores se debe, en gran medida, a este sistema de relaciones productivas.

Ah, y pensar que la ruptura de las relaciones familiares se debe solo o principalmente a los salarios bajos... En fin, qué decir. No sé cómo se casaron nuestros abuelos.
Adeste Fideles
01/05/2012
El intervencionismo no es la solución.
La Doctrina Social de la Iglesia es un tesoro de incalculable valor que nos permitiría mirar al futuro con esperanza renovada. Pero me da que muchos todavía ni la entienden ni entienden, en general, el funcionamiento de la economía. El hecho de que en la actualidad tengamos salarios de miseria se debe, en buena medida, al enorme desequilibrio que existe entre oferta y demanda de trabajo. Hay muchas personas que quieren trabajar pero hay pocos empresarios que estén dispuestos a contratar. Y eso, lógicamente, dispara los salarios a la baja. Como pasaría con cualquier otro bien o servicio. Por lo tanto, si queremos tener salarios mejores, lo que tenemos que hacer es facilitar la contratación para así hacer que se equilibre la balanza, y, aumentado la demanda de trabajo por parte de los empresarios, los salarios también suban. Claro que en cuanto se empieza a hablar de flexibilización del mercado laboral, rebaja de las cotizaciones sociales, etc., ya salen los ´´verdaderos´´ exegetas de las encíclicas papales (que saben hasta más que los obispos) a decirte que eres un ´´pseudocatólico´´ por no comulgar con sus tesis intervencionistas. En fin, me quedo con la lucidez del Sr. De Prada (un tipo extraordinario) en otros tantos temas.
Luis
01/05/2012
Este artículo debería ser leido en las homilias.
FLAVIO: Lo que propone de Prada, es simple y llanamente acabar con el liberalismo y el capitalismo. Porque es un régimen inícuo. prueba de ello es el desastre que se está viviendo en todo occidente en términos sociales, económicos y familiares.
Flavio G
30/04/2012
un circulo cuadrado.
Hay que tener en cuenta dos cosas: 1-Es la tasa de capitalización de un pais la que determina el nivel de salarios. Que en Nueva York tenga mejores salarios que Bombay es debido a su tasa de capitalización. 2- Los subsidios se obtienen de dinero que se sacan al proceso productivo vía impuestos y ello contribuye a que hayan menos tasas de capitalización. Lo que propone Prada es un circulo cuadrado.
Alejandros
30/04/2012
Sin Dios y sus leyes no habrá paz ni arreglo económico.
La restauración de un orden social y económico cristiano sólo podrá lograrse, nos recuerdan incansablemente los Papas, a través de una reforma de las costumbres.
Yo añadiría que mientras los políticos no eliminen las leyes contrarias a Dios no habrá arreglo social.
Me parece que si el evangelio es la Palabra de Dios, los Papas en primer lugar deben ser escuchados por los obispos y sacerdotes. Estos a su vez deben obedecer y predicar la doctrina de la Iglesia, sin omitir ni añadir nada. Y únicamente asi vendrán las conversiones, cuyos frutos darán lugar a hombres de Fé que ubicados en todas las capas sociales volverán a convertir España en la gran nación Católica que fue en su dia.
Pero si las almas consagradas miran para el cielo pensando en que va a llover, solo se dedicarán a sacar el paraguas. Y si no predican el evangelio completo no habrá hombres de fé y España seguirá siendo la cloaca que es.
Aunque parece un poema, es la realidad cruda y dura, hermano.
Quede con Dios y con su Madre, que lo es también nuestra.
Lostrego
30/04/2012
Gracias.
Gracias por el articulo y el comentario, son muy faciles de comprender para personas de buena voluntad
Fray Eusebio de Lugo O.S.H.
30/04/2012
Vuelve, España, a tu Señor..
La utopía liberal consistente en intentar mantener la moral familiar a la vez que se sostiene una moral económica contra-natura está demostrando desde hace siglos toda su perversidad.
Pero la reforma de las concepciones económicas implica la reforma de las instituciones políticas, y de las absurdas ideas liberales sobre las que éstas se asientan.
Y para que esas ideas desaparezcan, necesitamos volver a la filosofía del sano sentido común.
Pero dado que el pecado y el demonio aliados a la debilidad humana se coaligan en oscurecer el entendimiento humano, necesitamos absolutamente la Gracia sanante y elevante, junto con las enseñanzas tradicionales de la Iglesia.
En una palabra: O volvemos a Dios y a Su ley natural y positiva, tal como se ha manifestado en la historia de España, y nos liberamos de la esclavitud mundialista-usurera, o seguimos en el plan de los últimos 200 años, y nos enfrentamos a la gran catástrofe.
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