El 77% de los niños que se dicen trans sufren un trauma psicológico
El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años.
Un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos.
Varias encuestas en los últimos años han puesto el foco en la llamada disforia de género de inicio rápido.
En su ensayo Nadie nace en un cuerpo equivocado (Deusto, 2022), los psicólogos José Errasti y Marino Pérez Álvarez ya advertían de que este tipo de disforia, que aparece de manera súbita en la adolescencia, suele estar vinculada a un entorno de contagio social, especialmente a través de influencers, foros y comunidades trans en Internet.
Primera gran encuesta
En muchos casos este malestar encubre traumas previos, experiencias adversas, problemas de apego o situaciones de abuso, factores que el llamado "modelo afirmativo" pasa por alto al validar de forma inmediata la transición e incluso medicalizarla. The Objective amplía el tema.
A finales de 2021, Amanda comenzó a recopilar datos y ha elaborado la primera macroencuesta nacional sobre el impacto de la ideología de género en menores.
El estudio recoge la experiencia de 476 familias atendidas en los últimos cinco años y sus conclusiones son contundentes: el 77% de los menores que se identificaron como trans arrastraban traumas relacionados con abusos, bullying, separaciones familiares, enfermedades o fallecimientos.
Además, un 67% presentaba dificultades de socialización y un 65% mostraba neurodivergencias o trastornos psicológicos, con especial presencia de TEA, TDAH o altas capacidades.
El informe también revela que la mayoría de los casos afectan a niñas: un 81% del total. Ellas suelen declararse trans entre los 12 y los 16 años, aunque la mayoría realiza únicamente una transición social, como el cambio de nombre en el colegio.
En los chicos, en cambio, es más frecuente la transición médica. Un dato relevante es el desistimiento: un 30% de las chicas y un 21% de los chicos volvieron a identificarse con su sexo biológico.
El ámbito educativo también aparece en el informe: en el 70% de los casos, los padres no firmaron el cambio de nombre del menor, y en el 60% ni siquiera fueron informados.
Muchas familias denuncian presiones e incluso amenazas de derivación a servicios sociales. Amanda sostiene que los protocolos autonómicos "dificultan el acompañamiento adecuado" y pueden conducir a tratamientos hormonales cuyos efectos a largo plazo se desconocen.
Los resultados coinciden con estudios internacionales, especialmente con el informe Cass en Reino Unido, que analizó más de 113.000 casos y concluyó que el aumento repentino de disforia en jóvenes responde a factores psicológicos y sociales, no biológicos.
USA - Edición Hispana
Los cirujanos plásticos de EE.UU. desaconsejan la mutilación de menores con disforia de género
Carmelo López-Arias
Según Cass, muchos menores presentan autismo, depresión, ansiedad o trastornos alimentarios, y un acompañamiento psicológico adecuado permitiría abordar el origen real de su malestar sin precipitar una transición.