Religión en Libertad

León XIV lanza un reto a España en el Corpus: «Que la fe no sea un museo del pasado»

Ante más de un millón de personas reunidas en Cibeles, Paseo Castellana y otras calles adyacentes, el Papa pidió que la tradición religiosa española vuelva a convertirse en una escuela de fe.

León XIV con el cardenal Cobo en su visita pastoral a MadridGabriel Gonzalez-Andrío /ConelPapa

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A las 04.40 de la madrugada había grupos de peregrinos organizados bordeando el parque del retiro, caminando hacia la misa de Cibeles. 

A las 5.30 los periodistas hacían cola en Sol para pasar controles de seguridad. A los 6.30 salían de Sol 9 autobuses de periodistas y comunicadores

Ya estaban las calles tomadas por grupos de peregrinos, brigadas de voluntarios, que coincidían jóvenes más o menos alcoholizados y semivestidos que volvían de su juerga nocturna.

Y ya a las 10:00 de la mañana, más de un millón de personas, según el Ayuntamiento de Madrid, estaban dispuestas para asistir a esta Eucaristía masiva, que ha desbordado todas las previsiones iniciales por parte de la organización.

A las 10 y ocho empezó la misa, al son (bien orquestado) de "Pueblo de Reyes, Asamblea Santa", procesión con el Evangelio. 

Participaron 28 obispos en esta procesión, con otros tantos o más colocados previamente cerca del altar.

Cobo contó la historia de la Almudena

El cardenal Cobo habló del acuífero que hay bajo la ciudad de Madrid, símbolo de fecundidad, y contó la historia de la Almudena, su muralla que se derrumba y muestra la imagen con velas encendidas... "Dios sigue habitando entre su pueblo, en manos del sucesor de Pedro, el Cuerpo de Cristo recorrerá hoy las calles de Madrid", proclamó el cardenal.

El "yo confieso" primero se rezó, luego se cantó el "Señor Ten Piedad", seguido de un Gloria cantado siempre por el coro. 

La gente atendía con devoción pero también cansancio bajo el sol.

Deuteronomio recordó el camino de Israel en el desierto, "que Dios te ha hecho recorrer estos 40 años por el desierto para probar lo que hay en tu corazón. Habla del maná y de que "no solo de pan vive el hombre".

Una soprano cantó el Salmo "Glorifica al Señor Jerusalén, que ha reforzados los cerrojos de tus puertas". 

Un coro de voces blancas cantó un himno eucarístico de estilo gregoriano. El Evangelio lo salmodia un diácono. "El pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo", decía Jesús, y todos disputaban entre sí porque no lo entendían. 

"Si no coméis la carne, no bebéis la sangre, no tenéis vida en vosotros". Es la lectura de Corpus Christi que da paso a la homilía papal.

León XIV en el Corpus Christi de Cibeles

La festividad del Corpus Christi ha marcado esta misa. En la homilía, el Papa León XIV insiste en que "la tradición se haga fe sincera, y que la adoración sea también acción caritativa".

"Aquí en Madrid, pero también en tantos otros lugares de España, el Corpus Christi no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios". 

"Las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español".

Presencia del Señor Resucitado

"No se trata de una manifestación exterior, de una supervivencia folclórica o de un simple adorno estético: aquí se trata de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros", señala el Papa.

"La procesión dice que Él no permanece encerrado en el templo, sino que sale a nuestro encuentro. Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios".

"El Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados. No es casual que aquí, en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad. No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo".

"He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy. Una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano".

Dos santos españoles como modelo

Por último, el Papa en esta homilía mencionó a dos santos.

Uno es San Manuel González, el obispo de los sagrarios abandonados, signo de que "en la fidelidad silenciosa de quien acompaña al Señor con una amistad humilde y discreta que se alimenta día a día".

El otro santo que mencionó fue San Juan de la Cruz, a quien había mencionado el día anterior en su discurso a los políticos y autoridades. 

Retomó su poema "Qué bien sé yo la fuente que mana y corre aunque es de noche", que compuso preso hacia el Corpus Christi de 1578: "Jesús Eucaristía es aquella eterna fuente que está escondida, fuente que corre y apaga la sed, pero sin deslumbrar, sin imponerse con poder exterior".

Y exhortó al final de la homilía: "Bebamos de nuevo de esta fuente eucarística". 

Y un resumen llamando a la acción: "La gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza de quienes encontramos". 

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