La petición de León XIV a los españoles en su primer discurso: «Abandonen las narrativas divisivas»
En su primer gran discurso en España, el Papa llamó a abandonar las narrativas divisivas y reivindicó la reconciliación, el diálogo y la paz.
León XIV en su primer discurso en suelo español ante los Reyes
El Papa León XIV aprovechó su primer gran discurso en España para lanzar un mensaje de reconciliación nacional, diálogo y búsqueda del bien común.
Ante los Reyes Felipe VI y Letizia, la princesa Leonor, la infanta Sofía, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, representantes de las instituciones del Estado y miembros del cuerpo diplomático reunidos en el Palacio Real de Madrid, el Pontífice invitó a los españoles a superar las divisiones y apostar por una cultura del encuentro.
"Vengo entre ustedes para confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio, así como una reconciliación y una cooperación más profundas entre las distintas fuerzas de esta Nación", afirmó León XIV en el acto oficial de bienvenida de su viaje apostólico.
El Papa señaló que la propia historia de España demuestra que "no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad". Una reflexión que llegó en un momento marcado por las tensiones políticas y sociales que atraviesan buena parte de Occidente.
Un llamamiento contra la polarización
Uno de los momentos más destacados del discurso llegó cuando León XIV advirtió sobre el riesgo de alimentar las divisiones para obtener popularidad.
"Hoy, la tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir", lamentó el Pontífice.
Por ello, pidió abandonar las simplificaciones ideológicas y las narrativas enfrentadas para afrontar la complejidad de la realidad.
"Invito a todos, por amor a la verdad, a abandonar las narrativas divisivas y polarizantes de vuestra realidad social y de su historia, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad", afirmó.
Según explicó, las sociedades se fortalecen cuando son capaces de comprender sus diferencias y transformarlas en oportunidades de encuentro, en lugar de convertirlas en nuevos motivos de confrontación.
Vaticano
Le preguntan si es del Madrid o del Barça y León XIV responde sin rodeos
Religión en Libertad
San Juan de la Cruz y Santa Teresa como guía
León XIV quiso apoyarse en dos de las grandes figuras espirituales de España, san Juan de la Cruz y santa Teresa de Jesús, para reflexionar sobre los desafíos de nuestro tiempo.
Del místico carmelita destacó especialmente la imagen de la "noche oscura", una experiencia que, lejos de ser únicamente sufrimiento, puede convertirse en camino hacia la verdad y la esperanza.
"También hoy lo que más nos asusta es lo desconocido", afirmó el Papa, subrayando que las incertidumbres actuales exigen hombres y mujeres capaces de descubrir la luz incluso en medio de la oscuridad.
De santa Teresa tomó la imagen del "castillo interior" para reivindicar la importancia de la vida interior, la búsqueda de la verdad y la apertura a Dios como camino para resolver tensiones personales y sociales.
Educación, cultura y libertad religiosa
Durante su intervención, el Pontífice insistió en la necesidad de fortalecer la educación, la cultura y el pensamiento crítico frente a las dinámicas que favorecen el enfrentamiento.
"Necesitamos cultura, interioridad, una educación libre y de calidad, necesitamos trascendencia", afirmó.
Asimismo, defendió la libertad religiosa y de conciencia como elementos fundamentales de una sociedad verdaderamente democrática y respetuosa con la dignidad humana.
Un elogio de la historia de España
León XIV dedicó una parte importante de su discurso a destacar la aportación histórica de España a la Iglesia y a la cultura europea.
Recordó la tradición que vincula la evangelización de la Península Ibérica al apóstol Santiago y elogió la riqueza de la religiosidad popular española, sus cofradías, asociaciones caritativas y manifestaciones culturales nacidas de la fe.
"Es un pueblo lleno de pasión, que ama la vida y lo manifiesta", afirmó.
También destacó momentos históricos de convivencia y diálogo entre culturas y religiones, citando especialmente el papel de ciudades como Toledo y Córdoba como espacios de encuentro entre cristianos, judíos y musulmanes.
"Que Dios bendiga a España"
En la parte final de su intervención, el Pontífice agradeció el compromiso de España con el derecho internacional, la solidaridad entre los pueblos y el proyecto europeo.
Al mismo tiempo, animó a las instituciones y a la sociedad a seguir construyendo puentes, escuchar a los jóvenes y a los pobres y buscar fórmulas que armonicen las legítimas aspiraciones de autonomía con la unidad nacional.
Con un solemne "¡Que Dios bendiga a España!", León XIV concluyó un discurso que marcó el tono de una visita apostólica que, desde su primer día, ha puesto el foco en la reconciliación, la paz y la cultura del encuentro.