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León XIV conmueve Pompeya con un mensaje inesperado: «El amor puede cambiarlo todo»

El Papa visitó Pompeya en el aniversario de su elección y dejó un potente mensaje sobre oración, caridad y esperanza.

León XIV durante su viaje pastoral a PompeyaVatican News

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El papa León XIV vivió este 8 de mayo una de las jornadas más emotivas de su pontificado durante su visita pastoral a Pompeya y Nápoles. 

Coinidiendo con la fiesta de la Virgen del Santo Rosario de Pompeya y el primer aniversario de su elección, el Pontífice lanzó un contundente mensaje sobre el poder transformador del amor cristiano, la oración y la cercanía a los más vulnerables.

“El amor puede llevar al bien incluso a los muchachos más difíciles”, afirmó el Papa durante su encuentro con las personas acogidas en las obras de caridad del santuario, inspirándose en el ejemplo de San Bartolo Longo, a quien él mismo canonizó el pasado octubre.

León XIV aterrizó en helicóptero poco antes de las nueve de la mañana y comenzó su visita en el llamado “Templo de la Caridad”, donde saludó a voluntarios, trabajadores y personas necesitadas atendidas por el santuario. 

Allí definió Pompeya como “un lugar de gracia” donde fe y caridad “se sostienen mutuamente”.

El Pontífice recordó cómo San Bartolo Longo encontró una tierra marcada por la pobreza, la violencia y la enfermedad, pero supo descubrir en cada persona “el rostro de Cristo”. Para el Papa, ese legado sigue plenamente vivo hoy.

“En las obras caritativas del Santuario se experimenta cada día la fuerza de la Resurrección de Cristo”, aseguró, destacando que la oración auténtica siempre desemboca en servicio, acogida y generosidad.

El sentido del Rosario

Uno de los momentos más aplaudidos llegó cuando León XIV definió el Rosario como “el motor oculto que hace posible todo lo demás”. El Papa pidió recuperar esta devoción y convertirla en un verdadero “programa de vida”.

“Sean hombres y mujeres de oración”, exhortó a los fieles, invitándoles a reflejar la luz de Dios “como espejos claros y humildes”.

Más tarde, ya en el Santuario de Pompeya, el Pontífice saludó a numerosos enfermos y personas con discapacidad antes de celebrar la Santa Misa. Visiblemente emocionado, improvisó unas palabras que arrancaron el aplauso de los presentes.

“¡Qué hermoso día! ¡Cuántas bendiciones nos ha concedido el Señor hoy!”, exclamó. “Me siento como la primera persona bendecida por estar aquí, en el Santuario de Nuestra Señora, en el día de la Súplica”.

León XIV insistió en que “Jesús está cerca de nosotros también hoy” y recordó que Cristo “camina siempre con nosotros”. En un mensaje especialmente dirigido a niños y jóvenes, describió a Jesús como “el Amigo que nunca nos abandona ni nos rechaza”.

Antes de comenzar la misa, el Papa se detuvo varios minutos en oración ante la tumba de San Bartolo Longo, en una escena cargada de simbolismo. También saludó a sacerdotes y obispos en la Capilla de la Reconciliación del santuario.

La fe unida a la caridad

La visita de León XIV a Pompeya ha estado marcada por un tono profundamente espiritual, pero también social. El Pontífice quiso dejar claro que la fe no puede separarse de la atención a los pobres, enfermos y descartados.

Con palabras sencillas, cercanas y muy centradas en la esperanza, el Papa volvió a poner en el centro de su pontificado la oración, la caridad y la certeza de que, con Dios, incluso las situaciones más difíciles pueden transformarse.

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