El Papa se encuentra con sus compañeros de colegio y se hacen una foto para el recuerdo
Diez compañeros de la escuela Saint Mary's en Riverdale, Chicago (EE.UU), visitaron al Papa en la Audiencia General de este miércoles.
Todos se reunieron alrededor del Papa en un gran abrazo y se tomaron una foto de recuerdo.
En la Audiencia General de este miércoles estuvieron presentes diez compañeros de la escuela secundaria Saint Mary's en Riverdale del Papa León XIV.
"Estamos en la audiencia general para expresar nuestra cercanía a él y para reencontrarnos con nuestro antiguo compañero de clase". "Diez de los 82 alumnos que, junto con Robert Francis Prevost, terminaron su educación primaria en el instituto Saint Mary's de Riverdale, Illinois, en 1969", lo dicen al unísono.
La firma del niño Prevost
Jerome Clemens sostenía con orgullo, casi agitando, la orla que los muestra a todos juntos, señalando, uno por uno, a sus otros nueve compañeros.
El momento en el que León XIV saluda a sus compañeros.
Y entonces, "aquí está nuestro amigo el Papa", añade, señalaba primero la imagen de Prevost, que aún no tenía catorce años, y luego, al otro lado, su firma manuscrita, a la que hoy el Pontífice ha añadido "León XIV".
No muy lejos de Jerome, John Riggio recordaba el ambiente familiar que reinaba en el instituto: "Era más que una escuela, era una familia", afirma.
De hecho, dentro del complejo, la madre de León XIV, Mildred Agnes Prevost, trabajaba como bibliotecaria y participaba activamente en la vida escolar y parroquial, recuerda la señora Sherry Blue, visiblemente emocionada.
Al finalizar la audiencia, todos se reunieron alrededor del Papa en un gran abrazo y se tomaron una foto de recuerdo, que "muy probablemente también se enmarcará en la iglesia de Santa María".
En el colegio Santa María de la Asunción de Chicago no podían imaginar que uno de los chicos que pasó por sus aulas en la década de los 60 pasaría se convertiría en el primer Papa estadounidense.
La orla con la firma del niño Prevost.
En ese momento, Prevost estaba centrado en su formación y todavía no se había decantado por la vida espiritual, pero sí daba ya las primeras pistas. Así lo recordaba en su día con nostalgia y mucho cariño John Doughney, que fue su compañero de clase durante ocho cursos.
"Cuando la gente piensa en un chico de 13 años del sur de Chicago, normalmente no se le vienen a la mente palabras como amable, compasivo o humilde, pero esas son justamente las palabras que lo describen", decía en People.
El excompañero del Santo Padre recordaba con humor que los chicos se portaban bien durante las misas a las que acudían como parte de su rutina escolar porque tenían miedo a ser castigados por las monjas, pero que en el caso de Prevost, ese buen comportamiento le salía solo.
En este centro escolar era conocido por un mote que ya predecía su destino: El Santo. Así le llamaban sus compañeros y también sus hermanos mayores, Louis y John Prevost. Sus padres le criaron entre libros, cantos y fe, lo que le permitió acercarse con naturalidad a la vida espiritual.