Ordenado con 26 años, Erlin fue confirmado por el obispo Prevost: «Mis manos no dejaban de temblar»
Al finalizar la secundaria, el joven Erlin recibió la confirmación del futuro León XIV.
El joven Erlin se inspira en santos como Juan Pablo II, el Cura de Ars y San Felipe Neri.
Erlin Pérez Vásquez nació justo en la fiesta de la Inmaculada Concepción del año 1999, una fecha que su familia siempre ha interpretado como un detalle providencial relacionado con su vocación. Walter Sánchez y Nathali Paredes cuentan su testimonio en Aciprensa.
Su infancia transcurrió en Alfombrilla, una pequeña comunidad rural de la provincia de Santa Cruz, en la sierra de Cajamarca (Perú), un lugar tan humilde que, como él mismo comenta, "ni siquiera cuenta con una farmacia".
Un cura rural
Al finalizar la secundaria recibió la Confirmación de manos del entonces obispo Robert Prevost —Papa León XIV—. Hoy, con 26 años, ha sido ordenado sacerdote, un deseo que nació cuando era niño y que fue creciendo gracias al apoyo constante de su familia, especialmente de su padre.
En la confirmación de Erlin con el futuro Papa León XIV.
"Dios ha sido muy bueno conmigo: primero al llamarme al sacerdocio, y también al rodearme de personas que han rezado por mí", comenta a EWTN Noticias. Su ordenación tuvo lugar el 13 de febrero en la Prelatura de Yauyos.
"Estoy inmensamente feliz", afirma. "Viví en el campo hasta los 17 años, rodeado de naturaleza y de gente sencilla". En 2012 ingresó al seminario menor de Yauyos, donde comenzó a descubrir con claridad que Dios lo invitaba a ser sacerdote.
"Allí aprendí a tratar a Jesús en la oración, y el ejemplo de los sacerdotes que nos acompañaban fue decisivo", recuerda. En casa, la fe también se fortalecía: "Mis padres nos enseñaron a rezar juntos, a vivir el rosario y a compartir los domingos en familia".
Su Confirmación con el entonces Obispo Prevost fue un momento inolvidable. Erlin recuerda que insistió a su párroco para no perder la oportunidad. Viajaron a Uticyacu, donde recibió el sacramento de manos del futuro Papa. "Para mí fue un regalo enorme", afirma.
Cuando comunicó en casa su deseo de ser sacerdote, la reacción más intensa fue la de su padre, Paco: "Me abrazó con tanta fuerza que nunca lo olvidaré". Su madre, sus cuatro hermanos y sus amigos también lo apoyaron, incluso con bromas cariñosas: “Me decían ‘ahí va el curita que orina agua bendita’”, recuerda entre risas.
En 2017 ingresó al Seminario Mayor de Yauyos para estudiar Filosofía y Teología. "Cuando el obispo impuso sus manos, sentí al Espíritu Santo llenándolo todo. No pude contener las lágrimas", relata. Al abrir los ojos, vio frente a él la imagen de la Virgen del Amor Hermoso.
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Su primera Misa, celebrada el 15 de febrero, lo marcó profundamente: "Tener en mis manos al Creador… mis manos temblaban". Erlin se inspira en santos como Juan Pablo II, el Cura de Ars y San Felipe Neri. "Quiero ser un sacerdote de oración, disponible para confesar y celebrar bien la Eucaristía", afirma.
Sobre la confesión, es claro: "Si alguien me pide confesarse, estaré ahí. Lo primero es el alma que busca a Dios". A quienes sienten inquietud vocacional les aconseja: "Déjate amar por Cristo y abre el corazón". Y concluye con convicción: "Mi misión es llevar almas al cielo".