Viernes, 06 de diciembre de 2019

Religión en Libertad

La oración en la vida cristiana

ReL

LA ORACIÓN EN LA VIDA CRISTIANA

469 ¿Qué es la oración?

La oración es la elevación del corazón a Dios. Cuando un hombre ora, entra en una relación viva con Dios. [2558-2565]

La oración es La gran puerta de entrada en La fe. Quien ora ya no vive de sí mismo, para sí mismo y por sus propias fuerzas. Sabe que hay un Dios a quien se puede hablar. Una persona que ora se confía cada vez más a Dios. Busca ya desde ahora La unión con aquel a quien encontrará un día cara a cara. Por eso pertenece a La vida cristiana eL empeño por La oración cotidiana. Ciertamente no se puede aprender a orar como se aprende una técnica. Orar, por extraño que parezca, es un don que se recibe a través de La oración. No podríamos orar si Dios no nos diera su gracia.

Un sólo pensamiento del hombre vale más que todo el mundo; por tanto, sólo Dios es digno de él. SAN JUAN DE LA CRUZ

Encomiéndate a Dios de todo corazón, que muchas veces suele llover sus misericordias en el tiempo que están más secas las esperanzas. MIGUEL DE CERVANTES

Para mí la oración es un impulso del corazón, una mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría. SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS

Tu mismo deseo es tu oración; si el deseo es continuo, continua es tu oración. No en vano dijo el Apóstol: Orad sin cesar. [...] Tu deseo continuo es tu voz. Callas si dejas de amar. [...] Si subsiste el deseo, también subsiste el clamor; no siempre llega a los oídos de los hombres, pero nunca se aparta de los oídos de Dios. SAN AGUSTÍN

                                                                     

CAPÍTULO PRIMERO Orar: Cómo Dios nos regala su cercanía

470 ¿Por qué ora el ser humano?

 Oramos porque estamos llenos de un ansia infinita y porque Dios ha hecho a los hombres para estar con él: «Nuestro corazón está inquieto mientras no descansa en ti» (san Agustín). Oramos también porque necesitamos orar; así lo dice Madre Teresa: «Como no puedo fiarme de mí misma, me fío de él las 24 horas del día». [2566-2567, 2591]

A menudo nos olvidamos de Dios, huimos de él y nos escondemos. Pero, aunque evitemos pensar en Dios, aunque lo neguemos, él está siempre junto a nosotros. Nos busca, antes de que nosotros lo busquemos, tiene sed de nosotros, nos llama. Uno habla con su conciencia y se da cuenta, de pronto, de que está hablando con Dios. Uno se encuentra solo, no tiene con quien hablar y percibe entonces que Dios siempre está disponible para hablar. Uno está en peligro y se da cuenta de que Dios responde al grito de auxilio. Orar es tan humano como respirar, comer, amar. Orar purifica. Orar hace posible la resistencia a las tentaciones. Orar fortalece en la debilidad. Orar quita el miedo, duplica las fuerzas, capacita para aguantar. Orar hace feliz.

Orar no es oírse hablara uno mismo, orar es quedarse en silencio y esperar hasta que el orante oiga a Dios. SOREN KIERKEGAARD

De repente experimenté el silencio como una presencia. En el corazón de ese silencio estaba él, que es él mismo silencio, paz y serenidad. GEORGES BERNANOS (1888-1948, escritor francés)

La petición es la riqueza del pobre. DON LUIGIGIUSSANI

471 ¿Por qué es Abraham un modelo de oración?

Abraham escuchó a Dios. Estuvo dispuesto a partir a donde Dios quisiera y a hacer lo que Dios quisiera. En la escucha y la disponibilidad para ponerse en camino es un modelo para nuestra oración. [2570-2573]

No se nos han transmitido muchas oraciones de Abraham. Pero allí donde iba, construía para su Dios altares, lugares de oración. De este modo, en el camino de su vida, tuvo múltiples experiencias con Dios, también algunas que le pusieron a prueba y le desconcertaron.

Cuando Abraham vio que Dios quería aniquilar la ciudad pecadora de Sodoma, intercedió por ella. Incluso luchó obstinadamente con Dios. Su intercesión por Sodoma es la primera gran oración de petición en la historia del pueblo de Dios.

Procuraba Lo más que podía traer a Jesucristo, nuestro bien y Señor, dentro de mí presente, y ésta era mi manera de oración. SANTA TERESA DE JESÚS

CONTEMPLACIÓN (del lat. contemplare = contemplar): Sumergirse en la presencia de Dios en la oración. Contemplación (vida espiritual interior) y acción (vida activa) son dos caras de la entrega a Dios. En el cristianismo ambas son inseparables.

 «Contemplata aliis tradere» (Sólo lo que has entendido y experimentado realmente en la oración es lo que debes transmitir). Lema de los dominicos

 Abrahán seguía en pie ante el Señor. Abrahán se acercó y le dijo: «¿Es que vas a destruir al inocente con el culpable? Si hay cincuenta inocentes en la dudad, ¿los destruirás y no perdonarás el lugar por los cincuenta inocentes que hay en él? ¡Lejos de ti tal cosa!, matar al inocente con el culpable». Gen 18,22b-25ª

 472 ¿Cómo oró Moisés?

De Moisés podemos aprender que «orar» es «hablar con Dios». Junto a la zarza ardiente, Dios inicia una verdadera conversación con Moisés y le confía una misión. Moisés pone objeciones y hace preguntas. Finalmente Dios le revela su nombre sagrado. Así como entonces Moisés adquirió confianza con Dios y se dejó tomar del todo a su servicio, así también debemos orar nosotros y entrar en la escuela de Dios. [2574-2577]

La -> BIBLIA menciona el nombre de Moisés 767 veces; esto muestra lo central que es su figura como liberador y legislador del pueblo de Israel. Al mismo tiempo, Moisés fue un gran intercesor por su pueblo. En la oración recibió su misión, de la oración sacaba fuerzas. Moisés tenía una relación íntima y personal con Dios: «El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo» (Éx 33,11a ). Antes de actuar o enseñar al pueblo, Moisés se retiraba al monte para orar. Por este motivo es el prototipo del orante contemplativo.

 473 ¿Qué importancia tienen los salmos para nuestra oración?

Los salmos son, junto al Padrenuestro, el mayor tesoro de oración de la Iglesia. En ellos se canta de modo incesante la alabanza de Dios. [2585-2589, 2596-2597]

En el -> ANTIGUO TESTAMENTO tenemos 150 salmos. Son una colección, que se remonta en parte a varios milenios, de cantos y oraciones que se rezan aún hoy en la comunidad eclesial, en la llamada Liturgia de las horas. Los salmos son de los textos más hermosos de la literatura universal y conmueven también inmediatamente a los hombres modernos por su fuerza espiritual. -» 188

 474 ¿Cómo aprendió Jesús a orar?

Jesús aprendió a orar en su familia y en la sinagoga. Pero Jesús superó los límites de la oración tradicional. Su oración mostraba una unión tal con el Padre del cielo como sólo la puede tener quien es el «Hijo de Dios». [2598-2599]

Jesús, que era a la vez Dios y hombre, se familiarizó, como los demás niños judíos de su tiempo, con los ritos y formas de oración de su pueblo, Israel. Pero, como se manifestó en el episodio de Jesús a los doce años en el templo (Lc 2,41ss), había algo en él que no podía venir del aprendizaje: una unión original, honda y única con Dios, su Padre del cielo. Jesús, como todas las personas, esperaba el mundo nuevo y oraba a Dios. Pero al mismo tiempo era también parte de ese otro mundo. Ya en esto se notaba: un día se rezaría a Jesús, se le reconocería como Dios y se le pediría su gracia.

 [Un salmo de David] El Señor es mi pastor, nada me falta;/ en verdes praderas me hace recostar;/ me conduce hacia fuentes tranquilas/y repara mis fuerzas;/ me guía por por el sendero justo,/ por el honor de su nombre./ Aunque camine por cañadas oscuras,/ nada temo, porque tú vas conmigo;/tu vara y tu cayado me sosiegan. Sal 23,1-4

¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre? Lc 2,49

Con tan buen amigo presente —nuestro Señor Jesucristo—, con tan buen capitán, que se puso en lo primero en el padecer, todo se puede sufrir. [...] Y veo yo claro que para contentara Dios y que nos haga grandes mercedes quiere quesea por manos de esta Humanidad sacratísima, en quien dijo su Majestad se deleita. SANTA TERESA DE JESÚS

 Yo y el Padre somos uno. Jn 10,30

Jesús recita el salmo 21 , que comienza con estas palabras: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Sal 21,2). Asume en sí a todo el Israel sufriente, a toda la humanidad que padece, el drama de la oscuridad de Dios manifestando de este modo a Dios justamente donde parece estar definitivamente vencido y ausente. BENEDICTO XVI, Viernes Santo de 2005

Por eso os digo: «Todo cuanto pidáis en la oración, creed que os lo han concedido y lo obtendréis». Mc 11,2 4

La esperanza no es sino la confianza en la infinitud del amor divino. BEATO CARLOS DE FOUCAULD

 475 ¿Cómo oraba Jesús?

La vida de Jesús era toda ella una oración. En los momentos decisivos (las tentaciones en el desierto, la elección de los apóstoles, la muerte en la Cruz) su oración fue especialmente intensa. A menudo se retiraba en soledad para orar, especialmente por la noche. Ser uno con el Padre en el Espíritu Santo: ése fue el hilo conductor de su vida terrena. [2600-2605]

 476 ¿Cómo oró Jesús ante la muerte?

Ante la muerte Jesús experimenta toda la profundidad del miedo humano. Sin embargo sacó fuerzas para confiar en el Padre celeste también en esta hora: «¡Abbá, Padre!; tú lo puedes todo, aparta de mí este cáliz. Pero no sea como yo quiero, sino como tú quieres» (Mc 14,36). [2605-2606, 2620]

 «La necesidad enseña a orar». Casi todas las personas experimentan esta verdad en sus vidas. ¿Cómo oró Jesús cuando experimentó la amenaza de la muerte? Lo que le movía en esas horas era la disposición absoluta a abandonarse en el amor y el cuidado de su Padre. No obstante, Jesús pronunció la más impenetrable de las oraciones, que tomó de las oraciones judías de los moribundos: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» (Me 15,34; según el salmo 22,1). Toda desesperación, toda queja, todo lamento de los hombres de todos los tiempos y el deseo de encontrar la mano auxiliadora de Dios, se contienen en esta palabra del Crucificado. Tras las palabras: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu» (Le 23,46) exhaló su espíritu. En ellas resuena la confianza sin límites en el Padre, que tiene poder para superar la muerte. De este modo, la oración de Jesús anticipa, en el centro de su Pasión, la victoria pascual en su Resurrección. -> 100

 477 ¿Qué significa aprender de Jesús cómo orar?

Aprender de Jesús a orar es entrar en su confianza sin límites, unirse a su oración y ser conducido por él, paso a paso, hacia el Padre. [2607-2614, 2621]

Los discípulos, que vivían en comunión con Jesús, aprendieron a orar escuchando e imitando a Jesús, cuya vida era toda ella oración. Tal como él, ellos tenían que estar vigilantes, luchar por tener un corazón puro, dar todo para que llegue el reino de Dios, perdonar a sus enemigos, confiar en Dios hasta la osadía y poner por encima de todo el amor a Dios. En este ejemplo de entrega, Jesús invitó a sus discípulos a llamar al Dios omnipotente «Abbá, papá». Si oramos en el espíritu de Jesús, especialmente el Padrenuestro, seguimos los pasos de Jesús y podemos estar seguros de que llegamos infaliblemente al corazón del Padre. -> 495-496,512

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra La puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Mt6, 6 No todo el que me dice «Señor, Señor» entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Mt7,2 1

  478 ¿Por qué podemos confiar en que nuestra oración será escuchada por Dios?

Muchas personas que pidieron su curación a Jesús en su vida terrena fueron escuchadas. Jesús, que ha resucitado de la muerte, vive y escucha nuestras súplicas y las lleva ante el Padre. [2615-2616, 2621]

Todavía hoy conocemos el nombre del jefe de la sinagoga: Jairo fue el hombre que imploró a Jesús que le ayudara y fue escuchado. Su pequeña hija estaba mortalmente enferma. Nadie más podía ayudarle. Jesús no sólo curó a su hijita, sino que incluso la resucitó de entre los muertos (Me 5,21-43). De Jesús brotaron una gran cantidad de curaciones testificadas con seguridad. Realizó signos y milagros. Los paralíticos, leprosos y ciegos no suplicaron en vano a Jesús. También hay testimonios de oraciones atendidas por todos los santos de la Iglesia. Muchos cristianos tienen la experiencia de haber suplicaron algo a Dios y haber sido escuchados. Sin embargo, Dios no es una máquina. Debemos dejar en sus manos la forma en la que contesta a nuestros ruegos. -» 40,51

 A la oración de petición corresponden tanto la certeza de ser escuchado como la renuncia completa a ser atendido según los propios planes. KARLRAHNER (1904-1984, jesuita y teólogo alemán)

Si le pidieras realmente el don de la conversión, te sería concedido. SAN JUAN MARÍA VIANNNEY Cura de Ars

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