Este website utiliza cookies propias y de terceros. Si continúa navegando, consideramos que acepta su uso. Política de cookies.

Martes, 21 de noviembre de 2017

  Donar HEMEROTECA CONTACTO REGALA REL SUSCRÍBETE
Religión en Libertad
Inicio / América Latina

Un sacerdote escribe a la mujer que representó en público un aborto de la Virgen: fue «diabólico»

ReL

11 marzo 2017

Un sacerdote escribe a la mujer que representó en público un aborto de la Virgen: fue «diabólico»
Leandro Bonnin es sacerdote en la provincia de Entre Ríos (Argentina).
El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, durante una manifestación feminista, una mujer disfrazada de Virgen María simuló un sangriento aborto ante la catedral de la ciudad argentina de Tucumán, en una escena que ha dado la vuelta al mundo y que a la blasfemia añade una truculencia (que no hemos incluido en la foto) más allá de todo límite de ensañamiento sangriento con la persona del Niño Jesús. (También hubo un intento de asalto a la catedral de Buenos Aires.)

La mujer ha sido identificada como Marina Verónica Breslin (Pep Breslin), psicóloga que trabaja para la Dirección de la Niñez, Adolescencia y Familia de Tucumán.

El arzobispo de Tucumán, Alfredo Horacio Zecca, expresó su repudio y tristeza y convocó a una misa de reparación para el 25 de marzo, Día del Niño por Nacer, "para celebrar juntos la Eucaristía y realizar un acto de desagravio al Dulce Nombre de María y su Hijo, Nuestro Redentor", tras unos hechos "agraviantes no solo son agresivos para todos los creyentes, sino también para la dignidad de la mujer”.



El sacerdote Leandro Bonnin, quien se define en su perfil de Facebook como "un cura de pueblo cautivado por el amor de María, admirador de Benedicto XVI y de Lionel Messi", escribió en dicha red social una carta a la protagonista de la blasfemia, que por su espíritu de justicia y misericordia a la vez reproducimos a continuación:

Carta del sacerdote Leonardo Bonnin a Marina Breslin

Marina:
 
No me resulta fácil escribirte. Una mezcla de indignación y tristeza invade mi alma, como también la de cientos de miles y quizá millones de argentinos.
 
Una mezcla de indignación y tristeza que, esta vez, no consigo serenar fácilmente.
 
Porque para cualquier argentino de ley, que ataquen a su mamá es algo muy grave.
 
Y vos has atacado a la mía, a la nuestra, a la Madre del Pueblo Argentino, incluso de aquellos que hoy, confundidos o desconocedores de su rostro y su regazo, no la sienten así.
 
Y aunque a esta altura de los hechos ya casi nada nos sorprende, he de decir que esta vez el agravio vuelto blasfemia ha superado todo límite. Una blasfemia con todos los inconfundibles signos de lo diabólico, por su malicia, su perversidad, y por sobre todas las cosas por el odio hacia María.
 
Y, paradójicamente, esa Mujer a la que parodiaste es, en cuanto mujer y en cuanto Madre, la más espléndida y certeza reivindicación de lo femenino.
 
Nunca la mujer estuvo situada en un lugar tan alto en la historia como aquella mañana en Nazareth, cuando María, humilde hija de Israel, ofreció su cuerpo y su entera existencia al proyecto salvador de Dios.
 
Nunca antes ni después el sexo femenino realizó un acto tan decisivo en el curso de los tiempos, como cuando ella dio a luz, en una oscura cueva, al que sería Luz del mundo.
 
Nunca una mujer fue tan influyente, tan valorada, tan enaltecida, como cuando Ella -sí, esa de la cual te burlaste-, de pie junto al Hijo Bendito de su vientre -a quien osaste representar abortado- unió sus dolores de Madre al Sacrificio Redentor, llevando su Sí hasta el extremo, sin reservas, sin medidas.
 
Lo que has cometido es no sólo un pecado, sino también un delito. Y por eso, para educación de las nuevas generaciones, para que el mal no permanezca impune, para que nuestro pueblo no crea erróneamente que todo es posible, nosotros pedimos, exigimos de las autoridades una sanción ejemplar.
 
A la vez, aunque nos resulte difícil, aunque nuestras entrañas se revuelvan de ira, sabemos que el Niño que te atreviste a imaginar no nacido nos ha enseñado: "Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores".
 
A la vez que exigimos justicia, que exigimos respeto por nuestra fe y las personas que más amamos, a la vez que pedimos que se detenga la demencia y la anarquía cuando se trata de ofender a los católicos, elevamos una plegaria por vos, y por todas las mujeres que, como vos, no logran comprender.
 
Marina, en la horrenda imagen que representaste y todo el mundo pudo ver, hay sangre. Sangre de la Madre, pero también del Hijo. La sangre se derrama en el momento de la muerte, pero es, además, símbolo de la vida.
 
Esa sangre que representaste con irónico desprecio es tu esperanza, nuestra esperanza. Porque donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Porque esa Sangre clama con más fuerza que la de Abel. Porque Jesús la derramó por tus pecados y los míos.
 
No conozco tu historia. Es posible que el amor verdadero y gratuito no haya visitado tu vida, es probable que no hayas podido experimentar aún la belleza del Rostro y del Amor de Jesús.
 
Pero quiero que sepas que si por un momento abrís tu alma; si dejás de lado el orgullo, si reconocés humildemente tu pecado, si te arrepentís de corazón... la Sangre del Hijo de María puede renovarte y limpiarte.
 
Dejame decirte, además, que esa Mujer, de cuya maternidad juvenil nos vino la salvación y la vida, cuyo parto virginal es el inicio de la nueva Creación. te está esperando. Ella ya te ha perdonado. Hay un sitio para vos en su Regazo. Como para todos nosotros, que cada día la invocamos, diciendo: "ruega por nosotros, pecadores".
 
Dejame decirte, por último, el secreto gigantesco que nos sostiene a todos los que amamos y defendemos a los no nacidos: LA VIDA VENCERÁ. Ni todo el odio del mundo, ni todas las astucias del mal, ni los poderes terrenos confabulados en su contra, podrán derrotarla. En realidad, LA VIDA YA HA VENCIDO. En la mañana del domingo, en la victoria Pascual, la Vida ha logrado el triunfo decisivo, que sólo espera a manifestarse plenamente cuando venga Jesús por segunda vez.
 
Mientras tanto, los que amamos y defendemos la vida, seguiremos firmes en la brecha, aunque parezca que vamos perdiendo por goleada. Porque el Amor y la Esperanza nos sostiene. Porque la fe nos dice: "lo que hicieron con al más pequeño, lo hicieron conmigo" Y porque Él prometió: "yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo".
Religión en Libertad necesita de tu ayuda para seguir transmitiendo la ternura de Dios
Volver arriba
Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter
¡No te pierdas las mejores historias de hoy!
Suscríbete GRATIS a nuestra newsletter diaria
5 COMENTARIOS
¿Quieres comentar?
Desplegar el formulario
Comentario (máx. 500 caracteres - no utilizar etiquetas HTML)

Título (obligatorio)


E-mail (obligatorio)


Clave (obligatorio)
Para mandar comentarios, es necesario estar registrado. Para registrarse pulse aquí
Si ha olvidado su clave, pulse aquí
  
  REGISTRO PARA COMENTARIOS
Para comentar las noticias y artículos de Religión en Libertad es preciso registrarse. Para ello sólo es necesario dar un nombre o apodo ("nick"), una dirección real de correo electrónico y una clave. El usuario recibirá en su cuenta de correo electrónico una petición de confirmación. Una vez confirmado el registro, ya podrá introducir los comentarios que desee, sin más que teclear su clave. El nombre o "nick" se mostrará, no así la dirección de correo electrónico.

Religión en Libertad eliminará del registro a todos los usuarios que reiteradamente introduzcan comentarios inapropiados u ofensivos, que en cualquier caso serán eliminados.

CLÁUSULA DE EXENCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Todos los comentarios publicados pueden ser revisados por el equipo de redacción de religionenlibertad.com y podrán ser modificados, entre otros, errores gramaticales y ortográficos. Todos los comentarios inapropiados, obscenos o insultantes serán eliminados.
Religionenlibertad.com declina toda responsabilidad respecto a los comentarios publicados.

Comentarios

abel
14/03/2017
¿TANTO DRAMA SÓLO POR ÉSTA ESCENA?.
A la Iglesia le encanta recordar la maravillosa historia de cristo, pero no le gusta recordar igualmente las atrocidades que ha cometido, por ejemplo, las cruzadas, la santa inquisición, la conquista espiritual de los nativos americanos, miles de casos de pederastia e inmoralidades que ha encubierto, la corrupción que pulula en ella y la caracteriza. HIPÓCRITAS, POR UN LADO JUZGAN Y CONDENAN, PERO POR OTRO, SE PONEN A MERCED DE LOS MERCADERES DEL TEMPLO...
Esperanza Ceballos Oropeza
13/03/2017
Un sacerdote escribe a la mujer que represento en pùblico un aborto de la Virgen,fuè diabòlico.
Que una mujer haga esto es horrible, que se llame Veronica, como aquella que limpiò con amor el rostro de Cristo, es triste, que es psicòloga, pues que analice sus propios traumas, y que atienda a niños , adolescentes y familia, està de locos, serà en la escuela del averno, que futuro de niñez, aùn peor que ella
concha
12/03/2017
Necesidad de conversión.
Una carta ajustada a verdad y bondad. Necesario perdonar, pero igualmente necesario sancionar, ha de quedar públicamente patente que, no se puede diabolizar lo sagrado.
No todo vale.
Jotace
12/03/2017
Pobres seres enfermos de odio, oscuridad e irracionaliodad.
Definitivamente la demencia que genera el odio es extrema, que Dios ilumine sus mentes enfermas y tenga compasión de sus almas oscurecidas.
No se si hubo una epoca (a parte de la crucificción de Nuestro Señor) a la que mejor se aplique la frase de Jesús ´´perdonalos por que no saben lo que hacen´´, estos feministas, progresistas, cientifisistas, ideologos de genero, animalistas, y demas istas, si que definitivamente, no saben lo que hacen.
pedro de madrid
12/03/2017
Misa del Papa en Argentina, de desagravio.
Este acto blasfemo, antes de hacerse, fue muy meditado y la que lo hizo, se lo hizo mandado por el maligno, para denigrar a toda la humanidad. Esta mujer no hace falta decirlo, queda excomulgada, ahora lo real es que Su Santidad el Papa fuera a Argentina a celebrar una misa de gran desagravio, ya que argentina fue la protagonista. ¿qué tiene que ver el día de la mujer trabajadora con el asesinato, con el máximo sufrimiento , del que iba a nacer?. Nunca serán madres al repudiar a sus hijos

Las noticias más leídas

PortadaVaticanoEspañaAmérica LatinaVida y familia Historias de conversiónHistorias de evangelizaciónOpiniónBlogsVídeosHEMEROTECA
Sobre Nosotros Servicios Legal Síguenos en Facebook
Síguenos en Twitter
Accede a nuestros RSS
Accede a nuestros RSS