Martes, 17 de septiembre de 2019

Religión en Libertad

Lionel Veale, de 98 años, habla con Dios sobre la muerte

De comando secreto en las selvas de Papúa durante la Guerra Mundial a cantar en el coro parroquial

Lionel Veale exploraba costas selváticas y arrecifes en la Guerra... hoy otea ya las costas de la Otra Vida, aunque sin prisa
Lionel Veale exploraba costas selváticas y arrecifes en la Guerra... hoy otea ya las costas de la Otra Vida, aunque sin prisa

P.J.G. / ReL

Lionel Veale está a punto de cumplir 98 años en agosto, y está parcialmente ciego, pero sigue incombustible, cantando en el coro de su parroquia de María Inmaculada (scp.org.au) en Ashmore, Australia. 

Hoy canta canciones de misa, del amor y la paz de Dios. Pero conoce bien la guerra: a los 22 años fue reclutado en un cuerpo secreto de operaciones especiales para espiar a los japoneses en las selvas de Papúa Nueva Guinea, durante la Segunda Guerra Mundial. 

Fue voluntario en la llamada Primera Compañía Independiente de Australia, que se enviaba a misiones de vigilancia y espionaje en secreto a zonas controladas por el enemigo. De los 80 hombres que ingresaron en esta compañía, 47 murieron allí, explica. Admite que aunque han pasado 7 décadas aún se despierta algunas noches con pesadillas de la guerra. 

Un joven católico que disfrutaba cantando
Ya en esos años era católico y ya entonces le gustaba cantar. De niño fue a un colegio de La Salle. "Estoy muy contento de haber nacido en la Iglesia Católica, es parte de mi vida y no podría imaginarla sin ser católico", explica ahora a The Catholic Leader, cuando esa vida intensa se acerca a su final, enfermo de un cáncer de hígado. 

"A los 16 o 17 años yo iba a la catedral y cantaba en su coro", recuerda. Pero le gustaba el mundo militar: tres de sus tíos habían servido en Francia en la Primera Guerra Mundial. 

En 1941, unos meses antes del ataque japonés a Pearl-Harbour, cuando la guerra con Japón aún no había estallado pero ya era previsible, un oficial reclutador se acercó al joven Lionel Veale, que tenía 22 años y llevaba un año alistado en el ejército.

- ¿Piensas que te daría miedo morir? -le preguntó el oficial.
- Supongo que sí, pero no lo sé -respondió el joven.
- ¿Has oído hablar de Lawrence de Arabia? ¿Te gustaría un trabajo así?
- Sí, me gustaría -respondió Lionel. 

Y así le apuntaron al primer comando clandestino del Ejército australiano.


Lionel Veale en 1942, cuando empezó sus misiones

Misiones en la selva y la costa
Fue comando y vigilante de costa: se le enviaba a recoger información vital en misiones peligrosas. Tenían una base secreta, de la que les sacaban camufladamente en ambulacia hacia un aeropuerto, y luego los dejaban caer en submarinos o lanchas rápidas, para ir a misiones de unos seis meses de duración. Eran prácticamente indetectables. Australia temía siempre que una fuerza japonesa diera el salto hasta la isla-continente. Estos comandos eran sus "ojos" en territorio enemigo. Lionel espió durante meses la base japonesa de Wewak en la costa norte de Papúa Nueva Guinea.

También exploraban territorios poco cartografiados. Hay un arrecife que él cartografió y lleva su nombre: Veale Reef, cerca de Tufi Harbour. Hoy es un destino popular entre los amantes del buceo. 


Infantería australiana en N ueva Guinea durante la Segunda Guerra Mundial

Sirviendo a Dios en los pobres
Acabada la guerra se casó con su novia Patricia y tuvieron 4 hijos. Trabajó en correos y luego en un negocio de entrega de regalos. Se volcó además 35 años como voluntario en la Sociedad de San Vincente de Paúl en la región de Gold Coast, una eficaz red de ayuda a los necesitados, y llegó a ser su director. En las inundaciones de 1974 en Gold Coast, Brisbane e Ipswich demostró ser un gran coordinador local en las tareas de asistencia. Pronto el Estado le reconocerá con la Medalla de la Orden de Australia. 


Lionel Veale con sus condecoraciones militares... aunque tiene muchos reconocimientos también por su trabajo con los pobres en la Sociedad de San Vicente de Paúl

Ya viudo ha dedicado tiempo a escribir: 3 libros de historia y crónicas de la guerra en las zonas que conoció y una novela basada en la experiencia de otros comandos exploradores titulada "And then there were two".

A menudo, dice, habló con Dios, muy consciente de su mortalidad, de que la muerte espera siempre a la esquina. 

"Él me dice 'quédate por aquí abajo, que te estoy preparando el jardín'", comenta Veale con humor.
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