Religión en Libertad

Gala de los Oscar: uno habló de Dios, otra sobre la maternidad... y Nicole Kidman venía de misa

La entrega de los premios de la Academia ha vuelto a ser un gran centro de hechos reseñables.

Michael B. Jordan, en las palabras de recepción de su Oscar al mejor actor.ABC7 (captura)

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La gala de entrega de los Oscar de la Academia siempre da lugar a un sinfín de momentos reseñables. Muchos entran en la escena de la polémica de actualidad (así fue este 2026 con la guerra) y otros en el de la corrección política, a la cual tantos cineastas se entregan con devoción.

Pero la devoción de otros es auténtica, es religiosa. Y este año, entre otras muestras, se han destacado tres.

Michael B. Jordan y Dios

El Oscar al Mejor Actor se lo llevó Michael B. Jordan por Los pecadores [Sinners]. Fue la gran consolación para el film, que había alcanzado la cifra de 16 nominaciones pero solo se alzó con cuatro. Cuatro de primer nivel (el mencionado, más Mejor Guion Original, Mejor Fotografía y Mejor Banda Sonora) pero que daban a la película el triste récord de ser la que más nominaciones pierde de la historia, una docena.

Las palabras de Michael B. Jordan al recibirlo fueron de agradecimiento a su familia -padres y hermanos presentes-, a la producción, al equipo de la película, a quienes habían marcado su carrera... Pero habían empezado por Dios, a quien mencionó en primer lugar: "Dios es bueno. Dios es bueno", repitió.

Fue solo eso, pero en su caso no son meras palabras, sino que responden a unas convicciones religiosas de origen protestante difusas pero muy arraigadas. Se define como "espiritual" más que "religioso", pero su referencia es la Biblia: "Crecí en la iglesia y siempre he sido de los que se preguntan '¿Por qué? ¿Dónde está la prueba?' Siempre he creído en un poder superior, en algo mayor que mí mismo. Creo que hay que estar loco para no pensar así".

Y dice que lee con frecuencia dos salmos, el 23 ("El Señor es mi pastor, nada me falta") y el 91 ("Tú que habitas al amparo del Altísimo, que vives a la sombra del Omnipotente, di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, Dios mío, confío en ti». Él te librará de la red del cazador, de la peste funesta".

Jessie Buckley y la maternidad

También la ganadora del Oscar a la Mejor Actriz, Jessie Buckley, dijo palabras que se salen del discurso dominante. Lo recibió por Hamnet, un drama que refleja la relación entre William Shakespeare y su esposa Agnes en torno al fallecimiento, con once años de edad, de su hijo Hamnet. Se especula con que fue a consecuencia de la peste y que inspiró la célebre Hamlet.

La propia película que situaba a esta actriz en la cima le servía así de inspiración para un comentario que hizo en sus palabras, donde la familia estuvo muy presente y convirtió su intervención en un homenaje a la maternidad.

Sobre todo, su familia irlandesa, que había acudido al evento. Agradeció a sus padres su formación y señaló a su marido Fred y padre de su hija para decirle mientras él contenía las lágrimas: "Te quiero, hombre. Eres el padre más increíble. Eres mi mejor amigo y quiero tener veinte mil hijos más contigo".

Luego se dirigió a su hija de ocho meses, Isla, para decirle: "Te quiero y me gusta ser tu madre y no puedo esperar a descubrir la vida a tu lado". Y a una amiga presente le expresó haber aprendido a comprender "la capacidad del amor de una madre como la mayor colisión de mi vida". Recordó que en el Reino Unido el pasado domingo era el Día de la Madre y quiso dedicar su Oscar "al hermoso caos del corazón de una madre" porque "todos venimos de una estirpe de mujeres que siguen creando contra todas las dificultades".

La misa de Nicole Kidman

El Oscar a la Mejor Película lo entregaron Nicole Kidman e Ewan McGregor. Fue ella quien leyó el nombre del ganador, Una batalla tras otra [One battle after another], dirigida por Paul Thomas Anderson, también oscarizado por ello.

Son conocidas las raíces católicas de Kidman, aunque en su vida no todo responda a ellas. De hecho, horas antes de los premios, interrogada sobre cómo se estaba preparando para la gala, no tuvo empacho en confesar que iba a ir a la iglesia por la mañana. Y, cuando le preguntaron por qué era tan importante para ella, dijo: "Es lo que hago los domingos".

Incluso domingos como el que la situó de nuevo, cuando sigue siendo una estrella en activo, en el centro de todas las miradas para proclamar a la película triunfadora.

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