Coser y rezar: el curioso «hilo» espiritual que unía a San Francisco, Santa Teresa... y Santa Rosa
Hay muchos santos que estuvieron vinculados con la costura a lo largo de sus vidas.
La familia de San Francisco de Asís se dedicaba al comercio de telas (fotograma de "Hermano sol, hermana luna").
Las biografías de los santos confirman que fueron muchos los que estuvieron vinculados en vida con la costura. Desde la fábrica de telas que tenía la familia de San Francisco de Asís, pasando por Santa Teresa de Jesús y terminando por Santa Teresa de los Andes o Santa Josafat.
A lo largo de los siglos, cientos de santos remendaron zapatos, tejieron chales, bordaron vestiduras, cosieron para los pobres y realizaron muchas otras labores vinculadas a esta disciplina. National Catholic Register enumera algunos casos.
Tabita y Lidia "la purpurera"
Primero, es obligado decir que en el Nuevo Testamento aparecen dos mujeres muy vinculadas al trabajo textil: Tabita y Lidia.
Lidia de Tiatira, una de las primeras mujeres en convertirse al cristianismo, era "comerciante de púrpura". Algunos sostienen que su prosperidad en el comercio de la púrpura le permitió sostener económicamente a la comunidad cristiana y colaborar con los viajes de San Pablo.
El libro de los Hechos cuenta: "Y el Señor abrió su corazón para que prestara atención a lo que Pablo decía. Después de que ella y su familia fueron bautizados, nos invitó: 'Si me consideran creyente en el Señor, vengan y quédense en mi casa'. Y nos convenció" (Hechos 16:14-15).
Tabita, por su parte, era una costurera que dedicaba su habilidad a sostener a las viudas de su comunidad. En aquel tiempo, las viudas dependían del apoyo eclesial, pues la sociedad no permitía que las mujeres participaran sin un hombre que las representara.
Por eso no resulta extraño que, cuando San Pedro llegó, encontrara a los fieles lamentando su muerte. "Todas las viudas estaban junto a él llorando, mostrando túnicas y vestidos que Dorcas [Tabita] había hecho estando con ellas" (Hechos 9:39). Ellas daban testimonio de la bondad de Tabita.
En medio del sufrimiento de las viudas, Tabita les devolvía la conciencia de su valor y dignidad. Les confeccionaba hermosas prendas para recordarles la fidelidad y la misericordia del Señor.
Sin embargo, Lidia y Tabita no fueron las únicas en servir a la comunidad mediante la costura. A través de los siglos, numerosos santos apoyaron a los cristianos con su oficio.
La costura como evangelización
En Francia, Santa Isabel de la Trinidad remendaba los hábitos de sus hermanas. Asimismo, la beata ucraniana Josaphata Hordashevska diseñó y confeccionó el hábito de su nueva comunidad, además de vestiduras sacerdotales.
Santa Clara de Asís y Santa Bernadette Soubirous bordaron vestimentas sacerdotales y manteles en Italia y Francia.
También hubo santas que cosieron para socorrer a los pobres. Santa Rosa de Lima utilizaba su costura para ayudar a los desfavorecidos, y Santa Teresa de los Andes remendaba ropa para quienes la necesitaban.
Algunos santos incluso organizaron grupos para proveer ropa a los necesitados: la beata húngara Mária Magdolna Bódi fundó un club de costura para niñas, y Santa María Mazzarello abrió un taller donde enseñaba a coser a jóvenes pobres mientras compartía con ellas el Evangelio.
Muchos santos aprendieron oficios textiles para sostener a sus familias. La suiza Santa Margarita Bays fue reconocida por su excelente labor como costurera. Pasaba largas horas cosiendo y remendando de casa en casa, y aprovechaba sus breves descansos para anunciar el Evangelio a los niños del pueblo.
Escena de 'Hermano sol, hermana luna', cuando San Francisco descubre las duras condiciones en las que trabajan los empleados de su padre.
Santa Rafqa, del Líbano, continuó tejiendo incluso después de perder la vista. "Su rostro se salvó y permaneció radiante hasta el final. Sus manos permanecieron intactas; y las usaba para tejer calcetines y confeccionar ropa. Agradeció a Dios por el uso de sus manos y también por permitirle compartir el sufrimiento de su Hijo", relata una biografía.
La ecuatoriana Santa Narcisa de Jesús fue una costurera muy apreciada, que trabajaba tanto para personas humildes como para familias acomodadas, siempre con profunda humildad.
En Francia, Santa Celia Martín sostenía a su familia mediante sus delicados encajes, y enseñó a su hija, Santa Teresita de Lisieux, a practicar con paciencia el bordado y la costura. La italiana Santa Gemma Galgani también destacó por su habilidad profesional como costurera, aunque prefería dedicar su tiempo libre al tejido y al zurcido.
Personajes
El sastre libanés que viste al Papa León: de los vestidos de noche a la ropa litúrgica
Religión en Libertad
Santa Teresa de Ávila se formó en el oficio familiar de hilar lana. En su autobiografía, comenta: "Estaba mucho mejor empleada, pensaba ella misma, en la rueca, y le fastidiaba dejar una ocupación tan lucrativa como la de hilar para dedicarse a la pluma. 'Por amor de Dios', exclamó una vez, cuando la instaron a escribir, 'déjenme trabajar en mi rueca e ir al coro y cumplir con los deberes de la vida religiosa, como las demás hermanas'".