Religión en Libertad

El obispo Thomas, muy claro para no «alimentar la confusión» de las personas con disforia de género

El titular de la diócesis de Toledo (Ohio, Estados Unidos) escribió hace meses una carta sobre la ideología de género. 

El obispo Daniel Edward Thomas ha escrito una carta muy clara para confortar espiritualmente a las pesonas con disforia de género y animarles a respetar el plan de Dios para ellas.Diócesis de Toledo, Ohio (captura).

Publicado por

Creado:

Actualizado:

Desde Estados Unidos llega la primera carta pastoral sobre el género firmada por el obispo Daniel Edward Thomas, de la diócesis de Toledo, en Ohio. Una respuesta católica a la ideología más dominante del siglo.

Raffaella Frullone le ha entrevistado en Il Timone:

El cuerpo revela a la persona

Las personas que sufren disforia de género deben saber que Dios las ama y las ha creado según un buen diseño, y que cambiar su cuerpo no las llevará a la felicidad.

Este es el mensaje central de la carta pastoral El cuerpo revela a la persona. Una respuesta católica a los retos de la ideología de género, publicada en agosto por el obispo de la diócesis estadounidense de Toledo, en Ohio, Daniel E. Thomas.

Se trata de la primera carta pastoral de un obispo sobre este tema, basada en las Escrituras, la teología, la filosofía y las ciencias sociales, para enseñar, como él mismo explica, "lo que dice la Iglesia sobre el cuerpo, la sexualidad, la misericordia y la bondad de Jesús, que desea que vivamos como Dios nos ha creado". 

Un texto más urgente que nunca en un mundo en el que la corriente woke arrastra cada vez a más personas, en su mayoría muy jóvenes, a remolinos infernales llamados "transición de género", hechos de mutilaciones, bombas hormonales, problemas psiquiátricos y recaídas irreversibles.

-Excelencia, ¿por qué ha escrito esta carta?

-Me han movido las incertidumbres de nuestro tiempo. Muchos fieles me han instado a hacerlo, pidiéndome ayuda, y de ahí ha surgido esta carta. La he dirigido no solo a quienes desempeñan funciones oficiales en la Iglesia y necesitan orientación para el desempeño de sus responsabilidades -sacerdotes y diáconos, profesores de religión, catequistas- sino a todos los fieles. 

»De hecho, este problema se presenta ahora en muchas familias y el número de casos está en constante aumento. He conocido a padres que buscaban orientación sobre cómo acompañar a sus hijos, así como a jóvenes católicos en dificultad. Sentí entonces el deber de ejercer mi tarea de enseñar, porque, como saben, el triple munus [oficio] del obispo es enseñar, gobernar y santificar.

-¿"El cuerpo revela a la persona" contrarresta el eslogan "el cuerpo es mío y yo lo controlo"?

-Sabemos que temas como la teología del cuerpo, el dualismo y la realidad sexuada cuestionan abiertamente la cultura dominante. Precisamente por eso quise escribir de manera que la gente pudiera comprenderlo realmente, sin ambigüedades. Mi intención era mostrar que nuestra personalidad está directa y profundamente ligada al cuerpo físico, creado a imagen de Dios, según el diseño con el que Él lo quiso. La personalidad, por tanto, no es algo separado o superpuesto: es intrínseca, y el cuerpo es su revelación.

-Usted escribe que el único indicador fiable es el cuerpo, en contraposición a los sentimientos. ¿En qué medida ha influido el sentimentalismo en la difusión de esta ideología?

-Como católicos, creemos que los sentimientos, en sí mismos, no son ni buenos ni malos: son simplemente sentimientos. La verdadera pregunta, sin embargo, es qué hacemos con esos sentimientos. Y esto es válido para todo el mundo. 

»Si, por ejemplo, una persona heterosexual soltera actúa siguiendo sus sentimientos fuera del matrimonio, ese no es el camino correcto: la Iglesia enseña claramente que el sexo está ordenado al matrimonio

»Del mismo modo, puede suceder que se sienta atracción por personas del mismo sexo: una cosa es experimentar estos sentimientos y otra muy distinta es actuar en función de ellos

»La distinción es fundamental. Del mismo modo, en la difícil y compleja realidad de la disforia de género, el sentirse de un sexo diferente al que se ha nacido requiere una atención especial, porque esta confusión puede llegar a dañar incluso el cuerpo. Los sentimientos, si no se controlan, pueden llevar a acciones contrarias a la moral.

Un texto de la carta

"Quiero que sepas que no estás solo. Cristo te ama. La Iglesia te quiere. Y yo te quiero. Pienso en ti y rezo por ti. Debes saber que no estás haciendo nada malo al experimentar sentimientos de dolor por tu identidad sexual. Sé que las tentaciones del mundo, de la carne y del diablo son fuertes. Te empujan a rechazar la masculinidad o la feminidad que Dios te ha dado. Oponte firmemente a ellas, porque son dañinas y destructivas. No tienen en cuenta tu verdadero bien. Por tanto, entre todas las cosas que haces para fortalecerte contra ellas, no descuides rezar a menudo, frecuentar los sacramentos y buscar la comunión con otros cristianos. Ten presente también que tus sufrimientos, por dolorosos que sean, no carecen de significado. Unidos a los sufrimientos de Cristo, tus luchas contribuyen a la redención del mundo".
-Sin embargo, incluso entre los católicos se observa una especie de sentimentalismo que lleva a decir: "Si te sientes así, te demuestro mi amor confirmando lo que dices que eres"...

-No podemos amar lo que no es verdadero. Nuestra tarea es amar a las personas por lo que han sido creadas, ayudarlas a reconocerse como tales y a verse como buenas. A menudo, quienes sufren de disforia de género viven una profunda perturbación interior y llevan consigo heridas relacionadas con el pasado: en muchos casos abusos, en otros dificultades psíquicas, traumas o situaciones de fuerte estrés. De ahí surge la percepción de estar en el cuerpo equivocado. 

»Nuestro deber, en cambio, es ayudar a estas personas a comprender que su cuerpo no es equivocado, que Dios mismo las ha creado tal y como son. Incluso cuando alguien, en un momento determinado, tiene dificultades para sentirse cómodo en su propio cuerpo, hay que tranquilizarlo con una verdad fundamental: Dios lo ha creado bueno. 

»La bondad del cuerpo es el punto de partida. A lo largo de los siglos han existido corrientes de pensamiento que han considerado la materia y el cuerpo como algo malo; sin embargo, la Iglesia nunca ha compartido esta visión. Al contrario, todo culmina en la Encarnación: Jesucristo asumió un cuerpo humano, santificándolo. Por eso, todo cuerpo es creado bueno. El verdadero reto es ayudar a cada uno a reconocer y acoger esta bondad.

-¿Se ha acusado a la Iglesia de despreciar el cuerpo cuando en realidad ha sido la única en defenderlo?

-Correcto. En el documento subrayo con fuerza lo fundamental que es reiterar que el cuerpo y el alma están profundamente unidos. Hoy vemos con mayor claridad aún el alcance profético de la 'teología del cuerpo' de San Juan Pablo II: un don inmenso, que nos recuerda cómo el cuerpo y el alma son parte integrante de la persona humana y de su propia personalidad. No pueden, de ninguna manera, ser separados.

-En la carta escribe que, aunque ello suponga un sacrificio, debemos evitar utilizar pronombres femeninos para referirnos a un varón, pero esto tiene un precio, ¿no?

-Creo que la verdad es objetiva. El relativismo en el que estamos inmersos nos lleva a pensar que existe 'mi verdad' o 'tu verdad'. Pero Jesucristo fue muy claro: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" . Es en Él donde encontramos la verdad. Precisamente por eso no podemos ni queremos decir que amamos a personas que ya están profundamente confundidas, alimentando esa confusión, por ejemplo, mediante el uso de pronombres que no se corresponden con la realidad. Tampoco podemos ceder a las presiones de quienes pretenden que afirmemos lo que no es cierto. No podemos participar en algo que, en última instancia, es una ilusión, porque significaría hablar en contra de la verdad.

-¿Hablamos de una batalla de fe o de razón?

-En casos como estos, es la propia ciencia la que revela la verdad. Ni siquiera es necesario recurrir a las Sagradas Escrituras o al libro del Génesis: basta con la biología. La ciencia reconoce que el hombre y la mujer tienen sexos diferentes y que sus cuerpos tienen finalidades diferentes. No se trata de una construcción cultural, sino de un dato biológico, y no puede modificarse. 

»Afirmar que un hombre puede llevar adelante un embarazo o tener un útero es simplemente falso. Por eso debemos insistir en lo que la biología nos dice claramente: por ejemplo, los hombres y las mujeres procesan y asimilan la información de manera diferente, y esta realidad no se puede eliminar. Es una evidencia. Hay quienes intentan modificar el cuerpo para adaptarlo a una percepción subjetiva, pero sin lograrlo realmente. Las estadísticas, por desgracia, son dramáticas: muchas de estas personas acaban quitándose la vida. Esto demuestra que el problema sigue sin resolverse.

La carta pastoral va a compañada de diversos cuadros ilustrativos. Éste es uno.'Cristo y la samaritana en el pozo' (1637) de Artemisia Gentileschi.

-La carta va acompañada de una serie de pinturas, entre las que se encuentra el encuentro de Jesús con la samaritana. ¿Qué tiene que ver esto?

-Se encuentran en el pozo: Jesús está allí, pero Jesús es también el pozo mismo, la Verdad viva, el Agua viva. Y es allí donde se revela. Le pregunta: "¿Quién es tu marido?", aun sabiendo que ha tenido cinco. La gran tarea de la Iglesia, en este ámbito, es permitir que Jesucristo se revele y, al mismo tiempo, revele la bondad de cada persona. Para que cada uno de nosotros pueda hacer como la samaritana: dejar su cántaro e ir a anunciar a Jesús.

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente