Combinando la tradición latina y la siríaca
El sastre libanés que viste al Papa León: de los vestidos de noche a la ropa litúrgica
Desde Líbano, Maged Bou Tanous ya entregó trabajos a Benedicto XVI y Francisco, y es habitual en la jerarquía maronita
El sastre libanés Maged Bou Tanous, su esposa Carol y un amigo sacerdote maronita
El Papa León celebró su misa por la paz en el paseo marítimo de Beirut este martes con una casulla morada, color del Adviento, obra del sastre libanés Maged Bou Tanous.
Es el modisto habitual del Patriarcado Maronita, y en varias ocasiones lo ha sido del Vaticano, según explicó al diario libanés en francés L'Orient-Le Jour. Empezó su carrera con vestidos de noche, de novia y alta costura; luego, de vestuario teatral y, desde 2011, se centra en la ropa litúrgica y eclesiástica. Casado, padre de una hija, explica sus opciones para la casulla del Papa León XIV.
Los símbolos de los ropajes papales en la misa de Beirut
La cruz, explica, sigue el estilo de un mosaico siríaco, rodeada de guirnaldas de ramas de olivo, símbolo de paz. El cedro, símbolo de la presencia divina y del país. El roble es símbolo de la profunda conexión del pueblo libanés con su tierra. El Sagrado Corazón llameante es un homenaje al escudo de armas papal de León XIV.
En 2011 Maged prometió a Bechara Boutros Rai, entonces obispo de Jbeil, que proporcionaría sus vestimentas litúrgicas para la misa de entronización. Rai se convirtió en Patriarca Maronita de Antioquía, y su capa pluvial y mitra, confeccionadas por Bou Tannous, tuvieron tanto éxito que todos los obispos le encargaron la creación de sus propios ropajes ceremoniales. Así, se dedicó por completo a este arte.
Combinar la tradición latina y la siríaca
Estudió la iconografía local y la romana, también para hacer túnicas bautismales. En Roma, dice, "me di cuenta de que la indumentaria profana siempre se ha inspirado en las vestimentas litúrgicas", confiesa.
Las vestimentas litúrgicas maronitas actuales están muy influidas por códigos llegados del cristianismo latino, a menudo introducidos por los libaneses que han estudiado en Italia, en la Escuela Maronita de Roma, que con el tiempo acaban siendo obispos y prelados. Pero los ropajes maronitas buscan también mantener su raíz en la cultura siríaca.
"Encontramos códigos y estéticas compartidos entre las dos Iglesias, siríaca y latina. En ambos lados, la fuente es la realeza: la capa pluvial está íntegra y suntuosamente bordada. El patriarca Doueihy dijo que las vestimentas litúrgicas debían mostrar «la gloria de Dios», explica el modisto.
"Se imponen símbolos litúrgicos y ciertos motivos: la cruz, el pez, el pelícano, el cordero sacrificial, el IHS (la abreviatura del nombre Jesús en griego). En este campo, no podemos hablar de pura creación. Personalmente, me gusta adaptarme a las tradiciones cristianas de Oriente Medio: bordados en hilo de oro, motivos florales de volutas", añade Bou Tannous.
Las vestimentas litúrgicas de Adviento del Papa León en su misa del Paseo Marítimo de Beirut
Vestir dorado por la liturgia: no es personal
Detalla que el Padre Pío, "quien era el más pobre de los pobres, con ropas raídas y zapatos llenos de agujeros, insistió por la misma razón en usar las vestimentas litúrgicas más suntuosas. Por lo tanto, no hay nada personal en usar estas capas y mitras", explica el diseñador. Una y otra vez, sus ropajes recurren al dorado, símbolo de la gloria de Dios.
A través de cardenal libanés Béchara Raï el modisto Maged Bou Tannous pudo ofrecer varias de sus piezas en el Vaticano. Primero trabajó en una casulla que el Patriarcado Maronita regaló al Papa Benedicto XVI con motivo de su entronización. «Una casulla latina con ornamentos tomados de los frescos de Qannoubine», explica Bou Tannous.
Sin papeles en la frontera vaticana
En otra ocasión, en su primera cita con el Papa Francisco, tuvo problemas de papeles en la frontera vaticana. "No sabía nada del protocolo vaticano. Llegué a la Puerta de Santa Ana para entregar una casulla, pensando que iba a una reunión informal. No llevaba mis papeles; no sabía que estaba cruzando una frontera estatal. Mostré al personal de seguridad una foto de mi pasaporte en mi teléfono, y me miraron como si acabara de caer de la luna. El cardenal Sandri [entonces Prefecto de Iglesias Orientales] envió a alguien para que me acompañara hasta el Papa, a quien finalmente le entregué la casulla».
Vea fotos del trabajo de Maged Bou Tanous en su Facebook.
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