Religión en Libertad

El Magisterio de monseñor Paglia

Hay quienes piensan que el dueño del Magisterio de la Iglesia es el Papa y que no hay que cuestionarlo jamás.

Vincenzo Paglia fue presidente de la Pontificia Academia para la Vida más de 8 años, desde septiembre de 2016 hasta mayo de 2025VaticanNews

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Aunque no pude acceder a la entrevista original realizada por la revista Settimana News a monseñor Vincenzo Paglia, ex presidente de la Pontificia Academia Pro Vita, sus declaraciones fueron recogidas en numerosos medios de prensa. 

Paglia habría afirmado que el Papa Francisco le encargó "adaptar la doctrina a los nuevos tiempos", especialmente en temas de divorcio y homosexualidad. Naturalmente, ésta es la versión de Paglia: de Francisco, sólo podemos afirmar que si no dio la orden, le dio un cheque en blanco a Paglia. 

¿Cuál fue el punto clave de esta reforma doctrinal? El replanteamiento del concepto de "naturaleza". Es decir, el cuestionamiento y rechazo de la ley natural como fundamento inmutable de la moral. Paglia admitió que esta visión lo llevó a realizar cambios muy profundos –un verdadero cambio de paradigma, denunciado en su momento- tanto en la Pontificia Academia para la Vida, como en el Instituto Juan Pablo II. 

¿Qué se buscó con esta "nueva visión"? Según Paglia, el objetivo fue superar tanto "el paradigma esencialista y ahistórico", como la defensa de los valores no negociables establecidos por Benedicto XVI, a los que calificó de "principios abstractos" e incapaces de dialogar con la vida real. En su lugar, propuso refundar desde sus cimientos el Instituto Juan Pablo II, alejándolo de una visión centrada exclusivamente en la moral sexual y conyugal, y descartando a quienes mantenían una perspectiva moral realista. Además, propuso crear un "nuevo paradigma de la ética de la vida" con la intención de "actualizar" textos magisteriales clave. Lo cual, es un disparate. Intentaremos explicar por qué, a partir de opiniones que se escuchan por ahí… 

Para empezar, hay quienes piensan que el dueño del Magisterio de la Iglesia, es el Papa y que no hay que cuestionarlo jamás. Conviene recordar sin embargo, que el Papa no es el dueño del Magisterio, sino su custodio. Por eso, no puede cambiarlo, aunque en conciencia esté en desacuerdo o le parezca "anticuado" en algún punto. Los únicos "cambios" que puede sufrir el Magisterio, son de desarrollo ante realidades nuevas –como los anticonceptivos o la Inteligencia Artificial-. Pero no puede decir lo opuesto a lo que dijo siempre, y sobre todo, a lo que afirmaron y reafirmaron sus inmediatos predecesores. 

Según el principio de no contradicción, no es posible sostener que los errores combatidos por San Pablo VI en Humanae vitae, por San Juan Pablo II en Veritatis splendor y Fides et ratio, y por Benedicto XVI al establecer los principios no negociables, de ahora en adelante ya no son errores… No: o los predecesores de Francisco estaban equivocados, o Paglia –y según él, Francisco- estaban equivocados. O ley natural, o relativismo ético. No hay término medio. 

También hay quien sostiene que la ley natural es un concepto filosófico, no una ley física que se verifica siempre y en todos lados: por tanto, si el día de mañana se negara su existencia, no pasaría nada porque no está en el Evangelio. Es cierto que existencia de la ley natural no es una verdad empírica. Pero es una verdad racional, perfectamente comprobable. 

Basta leer la Ilíada para entender que la naturaleza humana no cambia. Pueden cambiar algunas costumbres con el tiempo y el lugar, pero no la naturaleza humana. 

Por otra parte, la ley natural no sólo es el fundamento de la doctrina moral de la Iglesia: sobre ella descansa muy buena parte de la teología católica desarrollada en los últimos ocho siglos. Por tanto, vaya si pasarían cosas si se quitara de en medio… 

Finalmente, hay quien cree que no conviene difundir estas noticias, porque dividen. Pero si una casa está en llamas, la culpa no es de quien da la alarma, sino de quien prendió el fuego. Y acá no importa tanto quién encendió el fosforito, apagar el incendio. 

Es bueno estar enterado, porque para saber cuál es el bien que tenemos que hacer, conviene conocer cuál es el mal que debemos evitar. 

En suma, hay quien cree que si algo fue dicho por un papa, aunque contradiga todo el Magisterio previo, es mejor callar y acatar, y que se ocupe el siguiente de hacer los cambios necesarios. 

Por mi parte, creo que si un papa o un obispo se equivoca, es bueno que se sepa. No se trata de juzgar sus intenciones: de eso ya se ocupará Dios. Se trata de hacer conocer los hechos, para que la jerarquía tome medidas firmes, acordes con la doctrina de siempre. En nuestro caso, medidas que permitan volver a fundar la doctrina moral de la Iglesia en la ley natural. 

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