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El obispo de Vitoria, a 52 supuestos curas críticos: «Una minoría con mucho tiempo para incordiar»

Desde la diócesis afirman que la carta contra la gestión del obispo solo cuenta con dos firmas reales.

El obispo asegura que el desacuerdo se debe a que no actúa según las expectativas de algunos sacerdotes.archivo

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La Diócesis de Vitoria atraviesa semanas agitadas. A las críticas que un pequeño grupo de sacerdotes viene difundiendo desde hace meses contra el obispo Juan Carlos Elizalde, se ha sumado ahora una carta abierta que asegura representar a 52 presbíteros y que denuncia un profundo malestar con el modelo pastoral del obispo

En el texto, difundido por varios medios, se afirma que numerosos sacerdotes y laicos se sienten "desilusionados y humillados", y se acusa al prelado de no haber reconocido adecuadamente a parte del clero "desde su llegada".

Una carta "fake"

Sin embargo, el obispo Elizalde niega la mayor y ha puntualizado que el documento solo lleva dos firmas reales, ambas de sacerdotes jubilados que se la entregaron personalmente. El obispo contrapone esta iniciativa con el apoyo explícito que recibió hace apenas mes y medio del Consejo de Presbiterio, que aprobó un comunicado de respaldo con 25 votos a favor y uno en contra. Para la diócesis, este contraste evidencia que la carta no refleja el sentir mayoritario del clero.

Como respuesta, la diócesis ha recuperado la homilía de la Misa Crismal de 2017, pronunciada por Elizalde un año después de su llegada. En ella ya abordaba el desánimo, la falta de comunión y la ausencia de reacción ante una situación que calificó de "dramática", con un seminario prácticamente sin vida

El obispo recuerda que, entonces, ya interpeló directamente a los sacerdotes a asumir su responsabilidad personal y a no culpar siempre a otros: "Contrasta, confiésate, pide acompañamiento, pero reacciona".

En una entrevista reciente, Elizalde ha sido especialmente claro. Asegura que parte de sus críticos no participa en las tareas básicas de un sacerdote —acompañamiento espiritual, confesiones, atención a los pobres o dinamización de grupos de oración— y que su desacuerdo se debe, en realidad, a que él no actúa según sus expectativas. Rechaza de forma tajante cualquier acusación de abuso de poder y afirma gobernar con respeto al derecho canónico y en diálogo constante con su Consejo presbiteral.

🎙️ Entrevistado en Radio Vitoria, Juan Carlos Elizalde, Obispo de Vitoria se ha mostrado muy duro con el sector crítico con su manera de llevar la diócesis.

🗣️ ‘No saben en qué echar el día’

⏳ ‘Tienen mucho tiempo para incordiar’ pic.twitter.com/vSudTe3FF8

— Radio Vitoria (@radio_vitoria) May 7, 2026 ">

El obispo insiste en que mantiene una actitud abierta: "Estoy disponible para todos y no tengo ningún problema de diálogo", afirma, recordando que recibió a los portavoces de la carta el mismo día en que se lo solicitaron. A su juicio, la diócesis vive hoy un "momento bonito", con parroquias renovadas, nuevas vocaciones y la aportación positiva de seminaristas africanos.

En un entrevista reciente en Radio Vitoria, el obispo dijo: "Si uno no lleva grupos, la parroquia la ha tenido cerrada casi siempre, no está cerca de los pobres, no confiesa nunca, no va a nada de formación, no va a los retiros ni a las reuniones de trabajo... ¿En qué pasa todo el día? Es una minoría, sí. Pero con mucho tiempo para incordiar". 

Otra que se ha sumado al ataque es la alcaldesa socialista de Vitoria-Gasteiz, Maider Etxebarria, que criticó públicamente al obispo tras su homilía en la festividad de San Prudencio, acusándole de "utilizar el púlpito para hacer política" y de representar “una Iglesia de los viejos tiempos"

Por su parte, el obispo defendió su intervención y rechazó que sus palabras fueran un ataque partidista. Elizalde sostuvo que su homilía se limitó a expresar preocupaciones morales y sociales propias de la misión de la Iglesia, sin intención de entrar en el debate político. El prelado reivindicó su derecho —y deber— de iluminar la realidad desde la doctrina católica, y recordó que sus mensajes buscan orientar a los fieles, no confrontar con las instituciones.

Desde Roma, la posición es clara. Fuentes vaticanas confirman que el Dicasterio para los Obispos y el Papa León XIV están plenamente informados de la situación real de Vitoria. Cuando Prevost era prefecto, mantuvo una reunión con Elizalde para conocer de primera mano el estado de la diócesis, cuyo progreso consideran evidente.

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