Viernes, 19 de julio de 2019

Religión en Libertad

Los colocaban en iglesias; el de Leningrado recibía hasta 700.000 visitantes al año

Cuando la URSS se llenó de Museos del Ateísmo: se reían de la fe y vendían la ciencia como un culto

El Museo del Ateísmo de Vilna, Lituania, que ocupaba la catedral católica, confiscada, de San Casimiro
El Museo del Ateísmo de Vilna, Lituania, que ocupaba la catedral católica, confiscada, de San Casimiro

Pablo J. Ginés/ReL

Hoy muchos visitan la catedral de Nuestra Señora de Kazán, en San Petersburgo, un edificio muy especial, que por fuera imita a San Pedro del Vaticano, con cúpula y columnata, y por dentro está lleno de iconos, velas e incienso como cualquier otra iglesia ortodoxa.

En este siglo XXI, los diáconos revestidos toman las listas de peticiones escritas por los feligreses y las salmodian ante el altar de Dios. Los ejecutivos jóvenes con maletín y mujeres con tacones altos y pañuelo en la cabeza entran a poner velas, con un iPhone en la mano no siempre silenciado. 

Pero durante casi 60 años, este edificio se utilizó para reírse de Dios y enseñar a estudiantes y obreros rusos que la religión era una tontería, e incluso una maldad. 
En enero de 1932 se cerró al culto y en noviembre se abrió como Museo del Ateísmo. 



Nuestra Señora de Kazán, en San Petersburgo, con su aire vaticanesco, fue durante 60 años Museo del Ateísmo, con hasta 700.000 visitantes anuales

Hubo cientos y se colocaron en lugares sagrados, como mofa
El de San Petersburgo y el de Moscú fueron los más famosos y visitados, también por los invitados extranjeros (fervientes comunistas por lo general), pero lo cierto es que toda la URSS se llenó con cientos de museos del ateísmo. Y casi siempre eran templos (incluyendo sinagogas, mezquitas y templos budistas) reconvertidos para ello, no locales civiles de otro tipo.

En una primera fase, en 1929 los museos del ateísmo eran solo unos 30 en toda la enorme URSS. En 1932, cuando se transforma Nuestra Señora de Kazán, ya son 45. En los cuarenta años siguientes llegaron a ser cientos, según explica la historiadora Victoria Smolkin en su libro de 2018 "Un espacio sagrado nunca está vacío: una historia del ateísmo soviético" (aquí en Princeton Press).

"Se consideraban más eficaces [los museos] cuando ocupaban espacios religiosos que habían sido reutilizados para uso ateo", escribe Smolkin. Pero puede que en muchos casos sucediera lo contrario: los objetos y los plafones del museo, por muy mal que hablaran de la religión, a menudo parecían muy poca cosa, fea y prosaica, frente a la magnificencia y la belleza del templo.

Por otra parte, aunque ocupar un espacio sagrado con los signos del nuevo poder tiene un efecto claro de control, la religión cristiana es, al final, una religión "del corazón": Dios no necesita las piedras, pero sí los corazones.

Entretener y adoctrinar con museos
Los bolcheviques muy pronto habían entendido que los museos no eran lugares para almacenar trastos confiscados a los ricos y burgueses, sino un método de formar, informar y entretener, es decir, de adoctrinar. De 1918 a 1923, en plena guerra civil, abrieron unos 250 museos de distintos tipos, todos adoctrinadores y activos. Hacían pasar por ellos a la población, a veces analfabeta, y con charlas les explicaban lo que debían entender.

Ya desde 1920 muchas iglesias y monasterios se convirtieron en museos (no necesariamente "ateos" pero sí desacralizados), empezando por la Laura de San Sergio, el "vaticano ortodoxo" no lejos de Moscú. En esa primera fase la mujer del poderoso León Trostky, Natalia I. Sedova, era la encargada de musealizar estos edificios.



Objetos católicos más o menos amontonados en uno de los museos; los Museos del Ateísmo eran 30 en 1929, pero llegaría a haber cientos en toda la URSS en las siguientes décadas

Muchos datos sobre este activismo y adoctrinamiento ateo los podemos encontrar en el libro de 2016 Science, Religion and Communism in Cold War Europe , de Paul Betts y Stephen A Smith, con varios de los autores que citamos aquí.

El historiador Cristin Paine (en su artículo de 2010 "Militant Atheist Objects: Anti-Religion Museums in the Soviet Union") escribe que muchos museos del ateísmo se especializaban en demostrar los "trucos" con los que los curas, según el Partido, fingían milagros y engañaban al pueblo. Por ejemplo, sacos de huesos que eran el cuerpo supuestamente incorrupto de tal o cual santo. O momias de monjes, desecadas por razones naturales, muy deformes, riéndose de la categoría de "cuerpo incorrupto". 

A Charles Seely, un oficial marino norteamericano que a finales de los años 30 visitó el museo del ateísmo de Moscú,  un guía le mostró un icono que parecía llorar, y luego le enseñó un mecanismo de cuentagotas que generaba las lágrimas falsas. A Seely le convenció la argumentación y así lo escribió en un libro de 1942, convencido de que los monjes se dedicaban a esos engaños. "El objetivo de este engaño colosal era convencer al pueblo que aún sucedían milagros", escribió Seely.


La catedral de San Vladimir (Volodimir) en Kiev reconvertida en Museo del Ateismo, con sus carteles en ruso y ucraniano: "Museo Antireligión", se lee sobre el arco. "La religión, el opio del pueblo. Marx", se lee bajo él. En letra más pequeña: "La lucha contra la religión es la lucha por el socialismo"

El historiador Paine señala que los museos del ateísmo tenían 3 grandes funciones: 

- Exponer los "trucos y engaños del clero"
- demostrar que la religión era una criada del capitalismo y la burguesía
- promover la ciencia como sustituto de la religión, algo que llena nuestra vida y explica todo
  
Según el estudio PewForum publicado en mayo de 2018 (aquí), incluso en nuestros días en la secularizada y consumista Europa Occidental lo de que "la ciencia hace que la religión sea innecesaria en mi vida" solo lo dicen tres o cuatro de cada 10 europeos (oscila entre el 28% de los portugueses y el 42% de los noruegos). Promover la ciencia como sustituto de la religión -es decir, el cientifismo- no funcionó en la URSS comunista ni acaba de funcionar en el Occidente postmoderno

Las técnicas blasfemas y burlonas
Gorki se quejaba en 1929 de las técnicas blasfemas y groseras que no persuadían a los creyentes, pero en los museos no le escucharon. Una y otra vez usaban objetos profanos en espacios sagrados, y juntaban iconos de la Virgen o de Cristo junto a toscos y primitivos fetiches chamánicos u africanos. La idea que se repetía era: "toda religión es algo primitivo y risible". 

Para dejar claro que la religión era algo malo y feo, no faltaban los plafones y dibujos sobre la Inquisición Española, acompañado de supuestos instrumentos de tortura, en el sótano del Museo del Ateísmo de Leningrado (San Petersburgo) como señala el historiador Igor Polianski. Ese mismo tema sería copiado luego en otros museos del ateísmo. 

Polianski insiste en que los Museos machaconamente ofrecían la ciencia como alternativa espiritual a la religión. Como nuevos ídolos, se incluían estatuas de Pavlov y sus famosos perros, condicionados para babear al sonido del silbato. Eso se presentaba como el "modelo" de la verdad de la vida. Sustituir a la Virgen y sus querubines por Pavlov y sus perros babeantes, visto desde el siglo XXI, no parece muy eficaz. 



Una muestra didáctica sobre ateísmo en Leningrado (San Petersburgo) en la iglesia de San Isaac; al año siguiente se pasaría a Nuestra Señora de Kazán; se lee: "Con el desarrollo de la tecnología se desarrolla la ciencia que en las manos del proletariado vencedor es un arma poderosa de la extirpación de la religión y un medio potente de conocer el universo" 

Con todo, el historiador Paine constata que estos museos eran a menudo "ingenuos y causaban vergüenza". No es algo que los ateos de hoy (que sean inteligentes) querrían recomendar. 

Todos los niños al Museo del Ateísmo
Eso sí, eran muy visitados. Casi todos los colegios cercanos pasaban por ellos y muchas veces también las plantillas enteras de las fábricas. El de Leningrado recibió 257.000 visitantes en 1956 y 700.000 en 1963. Se calcula que un tercio eran clases enteras de estudiantes con sus profesores.

Los museos organizaban visitas guiadas. Algunos recibían 17 grupos al día. Incluso a finales de los 80, con la TV a color y el vídeo VHS para entretenerse, según el New York Times había que esperar 2 horas haciendo cola para entrar en el de Leningrado un domingo por la tarde.

El New York Times en 1976 da dos datos interesantes sobre la relativa eficacia de la propaganda atea sistemática en las escuelas y fábricas. Por un lado, habla de un estudio que entrevistó a 1.048 obreros cualificados en Ucrania descubrió que solo 595 consideraban que la religión ejercía una mala influencia moral, y un tercio de los entrevistados decía que evitaba las charlas sobre ateísmo porque eran aburridas. 

En 1974 un estudio con 1.737 niños de Leningrado mostraba que un 61% tenían "actitud positiva" hacia el ateísmo; casi un 9% mostraban "actitud negativa"; el resto eran indiferentes o tibios. 

La caída de la URSS
Al caer la URSS, casi todos los templos confiscados que tenían museos se fueron devolviendo o destinando a otros usos. Algunos intentaron reconvertirse de Museo del Ateísmo a Museo de las Religiones, y así han sobrevivido unos pocos, con otro enfoque. Muchas veces se han quedado arrinconados a un pasillo o sala del edificio donde estaban. 

Los historiadores -Polianski, Paine, Smolkin- insisten: esos Museos no solo vendían propaganda, también insistían en que con la ciencia (y el comunismo) vendría la felicidad y la respuesta a todas las inquietudes vitales. Pero el hombre es más complejo: parece que en su corazón hay un Misterio, con forma de Dios.  

En 2016 sólo un 14% de la población de la Federación Rusa declara no creer en Dios. Un 30% declara que confía en Dios a diario.

(Este artículo ha tomado muchos datos del artículo de Natasha Frost en AtlasObscura.com)



REPRESIÓN SOVIÉTICA Y RELIGIÓN: datos de 1917 a 2017

1917: Revolución Rusa, el 13 de noviembre Guardias Rojos asesinan su primer cura ortodoxo, el capellán de la residencia del zar, el padre Kochurov, en la calle, ante su hijo adolescente 

1918: 13 de enero, la revolucionaria Alexandra Kollontai llega con guardias a confiscar la Laura (el Monasterio) de San Alexander Nevsky. Cuatro días después vuelven, pero suenan las campanas, llegan multitud de devotos y expulsan a los asaltantes a palos. Esa tarde un guardia mata al padre Piotr Skipetrov, que intentaba apaciguar los ánimos. Segundo cura ortodoxo asesinado. Antes ha sucedido algo insólito: el 16 de enero de 1918, empezó el "Juicio del Estado Soviético contra Dios", con el Ministro Lunacharsky al frente. El juicio termina al día siguiente, 17 de enero: Dios es condenado a morir y se disparan 5 ráfagas de ametralladora al cielo. Es el mismo día que se mata al padre Skipetrov.

25 de enero de 1918: es fusilado el obispo metropolitano de Kiev, Vladimir Bogoiavlenski. Queda claro que ya se puede matar incluso a obispos. Primero lo hacen guardias “descontrolados”, luego autoridades con listados. De 1918 a 1920 “se mata a 28 obispos, unos miles de sacerdotes y monjes, 12.000 laicos, sobre todo miembros de cofradías”. 

1922: el Comité Central del Partido crea su "Comisión de Separación Iglesia Estado". Nace la revista de activismo ateo y anticlerical “El sin dios”. Barco de los Filósofos: en él son expulsados 160 intelectuales, la mayoría cristianos, a los que solo se les permite llevar su ropa y enseres de aseo. 

1924: muere Lenin. Durante sus 7 años de mandato, unos 25.000 eclesiásticos ortodoxos fueron encarcelados y 16.000 ejecutados, según un estudio de 2004 del doctor Nikolay Yemelianov, de la Universidad Humanitaria San Tijon. 

1927: en la XV Convención del Partido, Stalin se queja de que ha bajado la actividad contra la religión. Empiezan las manifestaciones anti-abeto (considerado signo cristiano) y anti-navidad.

1928: El Comité de Separación Iglesia Estado pasa a llamarse, directamente, Comisión Antirreligiosa (CAR). Su presidente vitalicio será Emelián Yaroslavski, gran impulsor de la Liga de los Sin Dios, sus revistas, planes antirreligiosos, etc...

1929: se elimina la semana judeocristiana de siete días. Se inventa una confusa semana de seis días, sin domingo (ni viernes ni sábado), con festivos variables, que durará hasta 1940, en plena II Guerra Mundial. Por lo tanto, ya no existirá el Domingo de Pascua durante 11 años. Desaparece también el festivo de Pentecostés, de la Trinidad, la Asunción y la Transfiguración, que aún se mantenían.

La política antirreligiosa desde 1929 se trata ahora regularmente en lo más alto, en el Secretariado del Comité Central del partido. Circular absolutamente secreta titulada “Sobre las medidas para aumentar el trabajo antirreligioso”.  En marzo de 1929 en "Izvestia" Lunacharski sospecha que un 30 o 40% de los maestros del país siguen siendo creyentes "de algún tipo". 

II Congreso de la Liga de los Sin Dios en junio: 1.200 delegados que representan a 500.000 militantes. En él, el escritor Maxim Gorki se queja de la literatura atea grosera y de baja calidad. "En vuestro trabajo se nota cierto toque frío, de funcionario", protestaba. "Se expresa de tal forma que no persuade, sino que irrita. En el proceso doloroso de eliminar de nuestra vida las supersticiones religiosas, no se puede actuar de forma grosera". 

1929-1931: nueva oleada de persecución sangrienta contra los ortodoxos, arrestan a 60.000 personas ligadas a la Iglesia y 5.000 son ejecutadas, según el estudio de Yemeliánov. 

1930: la Liga de los Sin Dios tiene ya 3,5 millones de miembros pagando cuota. Sus publicaciones de este año suman 50 millones de páginas.

1931: la Liga de los Sin Dios tiene 60.000 células y 5 millones de miembros. El Sin Dios (diario) tiene una tirada de 500.000 ejemplares. La revista (también llamada El Sin Dios) cuenta con 200.000 ejemplares de tirada. Cien fábricas y talleres y 300 koljoses se declaran oficialmente "sin dios". 

1932: E.M. Yaroslavski, líder de la Liga de los Sin Dios, publica su libro “Contra la religión y la Iglesia” con 12.500 ejemplares, el primero de 5 tomos. Pero el activismo ateo muere de éxito: puesto que el régimen parece considerar que la lucha antirreligiosa ya va incorporada en toda la actividad soviética deja de prestarle atención específica. Empieza a decaer la Liga de los Sin Dios sin apoyos extra. En enero se cierra la catedral de Nuestra Señora de Kazán en San Petersburgo y se abre en noviembre como Museo del Ateísmo. Los museos del ateísmo se extienden por el país.

1935: el 23 de diciembre “Pravda” publica una peculiar carta de Pável Póstyshev, secretario general del comité central del Partido Comunista de Ucrania. Declaraba que la Fiesta Soviética del Abeto ya no es burguesa y que los niños tienen derecho a ella. Habrá un bonito abeto en ese año 1935 en la Plaza Roja de Moscú con la inscripción: "Gracias, querido Stalin, por la infancia feliz". Se adorna con bolas rojas con hoz y martillo. Acaba así la guerra antinavidad, aunque lo que se celebrará ahora es el 1 de enero.

1936: en España se inicia una persecución religiosa al grito de "viva Rusia", que entre agosto y septiembre implicó el asesinato de 3.400 religiosos en España en esos dos meses: 57 al día. Comunistas, socialistas y anarquistas coincidían en estas matanzas de clérigos. 

1937: El censo soviético de este año -Stalin pidió incluir preguntas sobre religión- da resultados que espantan a los activistas ateos: de 30 millones de ciudadanos de la URSS analfabetos mayores de 16 años, el 84% (más de 25 millones) se declaran creyentes; de los 68,5 millones de alfabetizados, el 45% (más de 30 millones) también son creyentes. Queda claro que 20 años de comunismo, las revistas, burlas y museos no bastaron. Se necesita más sangre. 

1937-1938: la Gran Persecución. Entre los ortodoxos, 100.000 ejecutados y 200.000 deportados o represaliados. Entre los católicos, según Jonathan Luxmoore, autor de “The God of the Gulag”, “de los católicos cuyo destino se conoce, 422 sacerdotes fueron asesinados, un tercio de ellos en la Gran Purga de Stalin de 1937-1938; junto con 962 monjes, monjas y laicos, y de los 1.240 centros de culto católicos, todos, menos dos, fueron convertidos en almacenes, granjas o incluso lavabos públicos”.

1939: pactando con los nazis, la URSS conquista los países bálticos y el este de Polonia. Deportará o matará a muchos líderes e intelectuales de esos países, incluyendo muchos líderes cristianos. En territorio de la URSS, entre 1939 y 1942 serán aún ejecutados unos 4.000 ortodoxos.

1941: Hitler ataca a la URSS. Stalin detiene la actividad antirreligiosa y hace discursos patrióticos para unir al pueblo en la guerra. A los polacos que luchen en el bando soviético incluso les permite capellanes. Tras la guerra, la actividad antirreligiosa volverá, com presos y gulag, pero ya sin matanzas masivas.

1991: Disolución de la Unión Soviética. Sólo un 9% de la población rusa declara que "espera en Dios cada día", es decir, que tiene fe en su vida cotidiana. El Estado ruso empieza a devolver algunas iglesias confiscadas. El historiador Luxmoore calcula que, en total, 25 millones de personas -creyentes o no- murieron violentamente "en tiempos de paz" bajo el comunismo en la URSS y Europa Oriental. La Iglesia Ortodoxa da por probado que al menos 45.000 clérigos ortodoxos fueron asesinados durante el comunismo en la URSS. De ellos, ha canonizado unos 1.700.

2016: en mayo, el Centro Nacional de Estudios de la Opinión Pública de Rusia (WCIOM, wciom.ru) constata que al cumplirse 25 años de la caída de la URSS, y un siglo tras la Revolución, en la era de Internet y los iPhones, sólo un 14% de la población de la Federación Rusa declara no creer en Dios. Las personas que especifican que viven una relación cercana con Dios (más en concreto, los que dicen que "esperan en Dios cada día"), son un 30% de los habitantes de la Federación Rusa, tres veces más que el año que se hundió la URSS. 
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