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Contundente respuesta a los católicos que alaban los 500 años de la Reforma

El cardenal Müller deja claro que la obra de Lutero «tuvo un efecto contrario a la voluntad de Dios»

El cardenal Müller deja claro que la obra de Lutero «tuvo un efecto contrario a la voluntad de Dios»
El cardenal Müller ha sido prefecto para la Congregación de la Doctrina de la Fe durante cinco años

ReL

24 octubre 2017

Durante este 2017 se están multiplicando los actos de conmemoración por los 500 años de la Reforma protestante que provocó Martín Lutero. Algunos de estos actos se están produciendo también en el seno de la Iglesia Católica. Esta semana, en la Universidad Lateranense, el secretario general de la Conferencia Episcopal Italiana, monseñor Nunzio Galantino, llegó a decir que "la reforma iniciada por Martín Lutero hace 500 años fue un acontecimiento del Espíritu Santo". 

Ante situaciones como esta, el cardenal Gerhard Müller, ha querido aclarar en un contundente artículo publicado en La Nuova Bussola Quotidiana estas declaraciones y mostrar cuál es la verdadera herencia dejada por Lutero y porque la Reforma tuvo "un efecto contrario a la voluntad de Dios":

La de Lutero no fue reforma, sino una revolución

Hay una gran confusión hoy al hablar de Lutero, y hay que decir claramente que desde el punto de vista de la teología dogmática, desde el punto de vista de la doctrina de la Iglesia, no fue una reforma, sino una revolución, esto es, un cambio total de los fundamentos de la fe católica. No es realista sostener que su intención era solo luchar contra algunos abusos con las indulgencias o contra los pecados de la Iglesia del Renacimiento. Abusos y malas acciones han existido siempre en la Iglesia, no solo en el Renacimiento, sino también hoy. Somos una Iglesia santa a causa de la gracia de Dios y de los sacramentos, pero todos los hombres de la Iglesia son pecadores, todos tienen necesidad de perdón, de contrición, de penitencia.

Esta distinción es muy importante. Y en el libro escrito por Lutero en 1520, De captitivate Babylonica ecclesiae, aparece absolutamente claro que Lutero dejó atrás todos los principios de la fe católica, de la Sagrada Escritura, de la Tradición apostólica, del magisterio del Papa y de los Concilios, del episcopado. En este sentido, trastocó el concepto de desarrollo homogéneo de la doctrina cristiana, tal como se explicaba en el Medioevo, llegando a negar el sacramento como signo eficaz de la gracia contenida en él; sustituyó esta eficacia objetiva de los sacramentos por una fe subjetiva. Lutero abolió cinco sacramentos, y negó también la Eucaristía: el carácter sacrificial del sacramento de la Eucaristía, y la conversión real de la sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y de la sangre de Jesucristo. Y aún más: definió el sacramento del orden episcopal, el sacramento del orden, como una invención del Papa (definido como el Anticristo) y no como parte de la Iglesia de Jesucristo. Nosotros decimos, por el contrario, que la jerarquía sacramental, en comunión con el sucesor de Pedro, es un elemento esencial de la Iglesia católica, no solo un principio de una organización humana.


Para Müller, la obra de Lutero no fue una reforma, fue una revolución / Imagen de la película Lutero

Por esto no podemos aceptar que la reforma de Lutero sea definida como una reforma de la Iglesia en sentido católico. Una reforma católica es una renovación de la fe vivida en la gracia, en la renovación de las costumbres, de la ética, una renovación espiritual y moral de los cristianos; no una nueva fundación, una nueva Iglesia.

Por tanto es inaceptable afirmar que la reforma de Lutero “fue un acontecimiento del Espíritu Santo”. Al contrario, fue contra el Espíritu Santo. Porque el Espíritu Santo ayuda a la Iglesia a conservar su continuidad por medio del magisterio de la Iglesia, sobre todo en el servicio del ministerio petrino: Jesús fundó Su Iglesia solo sobre Pedro (Mt 16, 18), que es “la Iglesia del Dios vivo, columna y sostenimiento de la verdad” (1 Tim 3, 15). El Espíritu Santo no se contradice a sí mismo.

Se oyen muchas voces que hablan con demasiado entusiasmo de Lutero, sin conocer exactamente su teología, sus polémicas y los efectos desastrosos de este movimiento, que supuso la destrucción de la unidad de millones de cristianos con la Iglesia católica. Podemos valorar positivamente su buena voluntad, su lúcida explicación de los misterios de la fe común, pero no sus afirmaciones contra la fe católica, sobre todo en lo que respecta a los sacramentos y a la estructura jerárquico-apostólica de la Iglesia.

Ni siquiera es correcto afirmar que Lutero tenía inicialmente buenas intenciones, entendiendo con ello que fue la posterior actitud rígida de la Iglesia la que le empujó por el camino equivocado. No es verdad: Lutero tenía, sí, la intención de luchar contra el comercio de indulgencias, pero su objetivo no era la indulgencia como tal sino en cuanto elemento del sacramento de la penitencia.

Tampoco es cierto que la Iglesia haya rechazado el diálogo: Lutero primero tuvo primero una disputa con Johann Eck, luego el Papa envió como legado al cardenal Gaetano para dialogar con él. Se puede discutir sobre las formas, pero cuando se trata de la esencia de la doctrina, es preciso señalar que la autoridad de la Iglesia no cometió errores. De lo contrario, habría que sostener que la Iglesia ha enseñado durante mil años errores de fe, cuando sabemos –y este es un elemento esencial de la doctrina- que la Iglesia no puede equivocarse en la transmisión de la salvación en los sacramentos.


El libro de Pelliciari, que puede comprar pinchando AQUÍ, profundiza en algunas de las tesis defendidas por Müller

No se debe confundir los errores personales y los pecados de las personas de la Iglesia con errores en doctrina y los sacramentos. Quien lo hace cree que la Iglesia es sólo una organización hecha por hombres y niega el principio de que Jesús mismo fundó su Iglesia y la protege en la transmisión de la fe y de la gracia en los sacramentos a través del Espíritu Santo. Su Iglesia no es sólo una organización humana: es el cuerpo de Cristo, donde existe la infalibilidad del Concilio y del Papa en una modalidad precisamente descrita. Todos los concilios hablan de la infalibilidad del Magisterio, en la proposición de la fe católica. En la confusión actual, muchos han llegado para revertir la realidad: creen que el Papa es infalible cuando habla en privado, pero luego, cuando los papas a lo largo de la historia han propuesto la fe católica, dicen que es falible.

Ciertamente, han pasado 500 años, no es el momento de la controversia sino de la búsqueda de la reconciliación: pero no a costa de la verdad. No se debe confundir. Si por una parte debemos saber entender la eficacia del Espíritu Santo en aquellos otros cristianos no católicos de buena voluntad, que no han cometido personalmente este pecado de separación de la Iglesia, por otra no podemos cambiar la historia, lo que sucedió hace ya 500 años. Una cosa es tener el deseo de tener buenas relaciones con los cristianos católicos de hoy, con el fin de acercarse a una plena comunión con la jerarquía católica y con la aceptación de la tradición apostólica, según la doctrina católica; otra cosa es la incomprensión o la falsificación de lo que sucedió hace 500 años y del efecto desastroso que tuvo. Un efecto contrario a la voluntad de Dios: “…"Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado (Juan, 17,21)”.

Traducción de Carmelo López-Arias
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Comentarios

jesus lorenzo cuervo
26/10/2017
Sí Andrés.
Sí Andrés colgaba sus tesis en la puerta de la Iglesia, de paso se beneficiaba a la monja (su tesis principal) y entre beneficio y beneficio montaba iglesias nacionales a gusto de cada rey. Un reformador de c..... el chico. Su cara era el espejo de su alma y las consecuencias de las obras negativas de una persona negativa duran ya 500 años en la Cristiandad. Ahora nos enfrentamos a otro reformador de similar cara y las nefastas consecuencias de sus ´´innovaciones divorcistas´´ también durarán.
Isabel
26/10/2017
.....
Andrés Marín, tú sí que andas en la oscuridad! lee los cuatro artículos que aparecen arriba para que te iluminen un poco. Saludos.
Horacio Castro
25/10/2017
Andrés Marín.
Creo que tendría que presentarse como Testigo o con sus creencias coincidentes.
andres marin
25/10/2017
El oscurantismo continúa.
Han pasado 500 años y la cristiandad sigue bajo el manto de oscuridad que Roma ha tendido sobre ella. En la medida que La Biblia no sea puesta por encima de la tradición y del magisterio, será imposible que lleguen a conocer al Cristo de la Biblia. Además, conocer al Cristo de la Biblia generaría tanto escándalo como ocurrió entre los líderes religiosos judíos contemporáneos a Jesús. Lutero es llamado reformador, pero realmente él encarna el espíritu de la reforma presente en el Evangelio.
Horacio Castro
25/10/2017
La Verdad que nos recuerda el Papa Francisco en su catequesis de hoy:.
Todos somos pecadores ´´con las manos vacías, esperando Su misericordia´´.
Lo mejor que tenemos, lo único meritorio, es nuestra oración suplicando la gracia de Dios, para que arrepentidos nos cuente entre sus elegidos para la gloria eterna.
MH
25/10/2017
....
pero quizás lo peor es que desde la mentalidad protestantes, ese tipo de economía sólo se puede criticar desde un punto de vista subjetivo, porque en teoría no hay una autoridad que pueda decir que es Verdad. Al principio por la inercia que lo que había en las sociedades, las verdades básicas se han más ó menos mantenido, pero según ha avanzado el tiempo y se pierde esa herencia las desviaciones serán mayores. Quienes defienden a Lutero juegan con algo que tendrá consecuencias a largo plazo.
MH
25/10/2017
....
una de las consecuencias visibles de la reforma de Lutero si se analiza la historia es el relativismo, que ha llegado de las naciones protestantes a las católicas, en estas ha habido algo más de resistencia aunque al final ha cedido, por ejemplo la anticoncepción y el aborto. También los preocupados por las cuestiones sociales no pueden celebrar a Lutero y no reconocer que el peor aspecto una economía sin principios viene de esos países.
Héctor
24/10/2017
¡¿Qué hizo Martín Lutero?!, Nada.
¡¿Qué hizo Martín Lutero?!, Nada, solamente, dividir la cristiandad.
Merece en su lugar leer algo sobre san Ignacio de Antioquía: http://www.corazones.org/santos/ignacio_antioquia.htm
Horacio Castro
24/10/2017
La verdadera dificultad es que, la consagración la pueden hacer sacerdotes ordenados en la sucesión .
apostólica por medio de la imposición de manos y que las confesiones protestantes no tienen esa sucesión. En 1880 el Papa ´interrumpió´ la sucesión en la Iglesia Anglicana. ´´La Iglesia sostiene la doctrina de la transubstanciación, donde al consagrar pan y vino, éstos conservan su apariencia pero su substancia cambia. La teología luterana sostiene que todo queda igual con la añadidura de la presencia real de Cristo. Son dos explicaciones parcialmente diferentes, pero la misma doctrina´´.
Marilú Gutiérrez
24/10/2017
Martín Lutero.
Lutero es como un rebelde, creó un cisma, la verdad no sé como hay católicos que alaban los 500 años.... En la iglesia protestante yo he sentido el vacio de faltar la presencia de Jesús Sacramentado, muchas veces fui tentada a cambiar de católica a protestante pero mi creencia en Jesús Sacramentado y la Santisima Virgen María han sido quienes me sostienen como católica.
Horacio Castro
24/10/2017
Reforma inevitable. Pero ´´un cisma siempre es un fracaso.
No hay razón suficiente para hacer una iglesia al lado de la del Papa´´. Pero algunos continúan insistiendo, y con mucha promoción desde hace décadas.
MH
24/10/2017
....
Horacio Castro, el argumento contra Lutero es que cuando se vean errores dentro de la iglesia, se pueden criticar e incluso de debe hacer pero no se puede montar una escisión.

Y por sus frutos los conoceréis, no se dan cuenta quienes apoyan esa celebración que pierden autoridad para criticar a otros cristianos por la causa que sea, por el amor desordenado al dinero por ejemplo, porque la revolución de Lutero defiende que no haya una autoridad que guíe.
Horacio Castro
24/10/2017
Que abusos y malas acciones existen siempre en la Iglesia, no es argumento contra Lutero. Sobre la.
fe en la gracia que rogamos de Dios, enseñó con acierto, así como que todos somos pecadores (actualmente se pretende negar los Sacramentos de salvación a algunos). Lutero no negó la Revelación por la Sagrada Escritura y sus Apóstoles. La consubstanciación que explicó, está en consonancia con la definición, según santo Tomás de Aquino, de la Eucaristía como ´´alimento sobrenatural´´. Lutero también se equivocó, como con la ´´libre interpretación´´ y el cuestionamiento de la estructura jerárqui
MH
24/10/2017
....
Horacio Castro;

Una cosa es criticar una situación concreta errónea, porque también las personas de iglesia se pueden equivocar y otra montar un cisma que ha tenido unas consecuencias muy graves. Es la diferencia entre la crítica leal y la desleal. Quizás lo asombroso es que desde dentro haya quienes apoyen que en nombre de los errores cometidos por las personas se pueda derruir la autoridad de la Iglesia.
Alejandra Campos
24/10/2017
Opinion sobre las consecuencias de la Reforma.
Estoy de acuerdo con lo que dice el autor, pues es cosa de analizar el legado de la obra de Lutero y como esto ha significado, una serie de tergiversaciones de la doctrina evangélica y bíblica, base de la libre interpretación de los textos sagrados, de la desvinculación con la tradición , el magisterio, los sacramentos y con la Iglesia.
Si bien, existen iglesias protestantes serias, en América Latina, vemos verdaderas sectas seudo cristianas que más hacen daño a la gente que la acercan a Dio
jose de maria
24/10/2017
Realidad sobre Lutero.
Realidad y claridad en la presentación de la revolución de Lutero, su transito por esta vida demostro la enfermedad que tenia y los resultados los tenemos hoy a la vista. Su iglesia decadente y miles de sectas.
Horacio Castro
24/10/2017
Aclarando. Se inició como Reforma y se transformó en revolución. El Papa ya había desestimado.
críticas de Martín Lutero sobre las indulgencias, y finalmente Lutero clavó su propuesta, a las puertas de la iglesia de Wittenberg, para debatir sobre doctrina y prácticas. Lo que está muy claro es que el Espíritu Santo es contrario a los pecados de la Iglesia. La presentación de la propuesta originó una dura controversia, entre Lutero, el Papa y otros, sobre varios temas doctrinales y prácticas. A pesar de que se le exigió que se retractara, no lo hizo, y finalmente el Papa lo excomulgó.
MH
24/10/2017
...
si creemos que el Espíritu Santo asiste a la Iglesia, ¿Cómo iba a dar apoyo a un movimiento que pretendió derruirla?, sería como si apoyase a la autoridad del sucesores de Pedro y a quien quería derruirlo, ambas cosas no pueden ser verdaderas. Quizás lo llamativo es que personas medianamente formadas se queden sólo en lo superficial y a quien entra un poco en razones más profundas le llamen rígidos.

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