El Espíritu consolador
Luz-oscuridad-hombre
Pronto se acerca la fiesta de Pentecostés, y ya el Señor nos está anunciando que el Espíritu del Hijo y del Padre vendrá sobre nosotros.
Este Espíritu que se nos envía, es el Espíritu que nos regala el consuelo. Consolar cuando las cosas van mal, o sabes que casi nunca van a tener arreglo, porque la medicina no da todas las respuestas al dolor, pero el Espíritu te levanta y te pone a trabajar. Consuelo espiritual cuando aparece la noche. Te estás entregando, sales de ti, amas, compartes, pero llega la noche, y solo el Espíritu te puede poner en pie.
Consuelo cuando a veces las cosas no son fáciles. Consuelo porque lo que haces tiene sabor de eternidad. Consuelo ante tantos ratos con Jesús, en lo que sabes que te ama. Consuelo en la entrega por el hermano, que muchas veces se convierte en escucha, en paciencia, en comprender...
Consuelo cuando te vas a levantar y no puedes. Cuando te quieres poner en marchar, y no sabes. Solo el Espíritu que viene, te puede dar lo que necesitas en cada momento.
Consuelo, amor, entrega, cuando ya no puedes más, es lo que el Espíritu te viene a dar, para que le mires solo a él. Si miras e invocas al Espíritu él te mantiene en pie, te cuida, te ayuda, te levanta. Él es el amor, y aunque a veces no lo entiendas solo él te puede dar el consuelo que necesitas. Pero no estamos solos. Porque el Espíritu te va a poner a esa persona, que puede caminar contigo, orar por ti, y darte ánimo necesario para seguir caminando.
Belén Sotos Rodríguez