Religión en Libertad

Proyecto Amor Conyugal

Tu matrimonio como Dios lo pensó

Morada en nosotros. Comentario para matrimonios: Juan 14,21-26

Creado:

Actualizado:

Para ver los próximos RETIROS Y MISIONES haz click AQUÍ

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Le dijo Judas, no el Iscariote:

«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:

«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».

Morada en nosotros.

El amor entre los esposos va más allá del sentimiento, en su día, nos comprometimos a guardar las promesas matrimoniales. Yo me entrego a ti y prometo serte fiel… en la salud y en la enfermedad… (cuando tienes un mal día, una debilidad…), cuando aceptamos y cumplimos de corazón estas promesas, estamos permitiendo que Jesús y el Padre hagan morada en nuestro matrimonio y que se manifieste el Espíritu Santo con sus Dones en nuestro corazón y esto transforma toda nuestra vida. El Espíritu Santo, que está entre nosotros desde el día que nos casamos necesita que le demos “permiso” con nuestra intención y nuestras acciones para actuar en nosotros.

Aterrizado a la vida Matrimonial:

Álvaro: Lucía, desde que tomé conciencia de que cuando prometí en la boda serte fiel, también implicaba mantener la pureza de mis actos y de mis pensamientos, ¡Cuánto ha cambiado mi corazón! Te doy las gracias por cuánto me has ayudado en ello.

Lucía: Yo también he cambiado mucho, antes pensaba muchas veces mal de ti y esto hacía que mi corazón te recibiera con desconfianza. Y no estaba siendo la ayuda que Dios me pedía que fuese.

Álvaro: Al principio me costaba mucho y era una gran lucha, pero con el tiempo me está resultando lo más natural, acoger esta lógica de Dios.

Lucía: Esto es lo que vimos el otro día en las catequesis, cuando hemos conseguido crecer en la virtud de la pureza, que normalmente nos cuesta, nos predispone para recibirla como don del Espíritu Santo, como dice el evangelio de hoy.

Álvaro: Pues qué alegría que el Espíritu Santo se haya manifestado en esto, ahora que se acerca Pentecostés es un buen momento para celebrarlo.

Madre,

Que cumplamos por amor los mandatos de Jesús para que Él y el Padre puedan hacer morada en nuestro corazón. ¡Alabado sea Dios!

Suscríbete

y recibe nuestras noticias directamente