Religión en Libertad

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Lo profético rompe esa dicotomía. Dios es Señor de la historia. Él sí que sabe los más ocultos pensamientos, las intenciones, nuestras decisiones y sus consecuencias. Anticipando el mañana ayuda a comprender el presente: porque los actos, las decisiones humanas (que siempre son moralmente enjuiciables) tienen consecuencias. Y no siempre buenas. Conocidas las consecuencias, es más fácil rectificar los actos y las decisiones.


San Juan Bosco es uno de esos santos puestos por Dios para ayudar a una humanidad que ha torcido el paso. Y don Bosco profetizaba. De entrada hay una cosa desconcertante en las profecías de don Bosco: todas se realizaban. Y es que don Bosco es uno de esos pocos santos cuyo conocimiento profético venía “con fecha”. Ya no se trata de profecías condicionales, sino de eventos que el tiempo verá cumplirse, hasta el punto que muchas veces sabía el cuándo concreto. ¿Ocurrirá así con el sueño de las dos columnas? Es probable. De hecho casi el 80% del sueño ya ha sido cumplido a pies juntillas. Merece la pena releerlo con calma. En el post anterior traté de ayudar la comprensión de éste con una serie de negritas. Retomémoslas.

1.- Escenario global.




2.- El ataque a la Iglesia.

San Juan Bosco es explícito: armas y libros. Las ideologías anticristianas, en suma, con su longa manu militari y su intelligentsia. El comunismo es paradigma de tal hecho (la URSS y sus satélites totalitarios, o con su estratagema del eurocomunismo de Berlinguer y su anticipo gramsciano en los intelectuales proactivos), pero las corrientes progresistas y masónicas no le quedan a la zaga. Lo desconcertante es un punto narrativo concreto: esas fuerzas enemigas que tratan de desestabilizar al Papa -con fuego y libros- cuando perciben que no lo han logrado, saltan al abordaje luchando cuerpo a cuerpo. ¿Qué significa esto? La primera lectura es evidente. Fallado el intento de desprestigio intelectual o de derrota militar, se irá descaradamente contra la Iglesia. ¿No ha pasado ya algo parecido? Se intenta el ataque al Papado desde León XIII –comunismo, modernismo, progresismo, masonería-; después con los estados totalitarios (URSS, nazismo, fascismo italiano, II República española, PRI mexicano…);

No queda sólo ahí la cosa: hasta el tiempo (olas y viento) le era adverso a la Iglesia. ¿Acaso no es evidencia de esta modernidad social -crítica y descreída con la Iglesia- en la que sus enemigos trabajan con facilidad sus campañas de odio, mientras que ésta debe bregar contra una opinión pública adversa, o la más de las veces hiriente?

3.- Hitos históricos como medida de los tiempos.


Es este un aspecto admirable del sueño: su concreción histórica.

4.- El misterio de los 3 papas.

Esto dice don Bosco: un papa caerá herido después del segundo concilio. Se levantará para volver a caer herido y muerto. Cuando todo parezca perdido una extraordinaria elección del futuro Papa revertirá la situación: la nave de la Iglesia será arribada a las dos columnas y el viento misterioso de Dios traerá la paz y el triunfo de la Iglesia. Don Bosco explicitó que estos papas misteriosos vendrán después del segundo concilio, pero don Bosco callaba el resto. Y si don Bosco callaba no así sus hijos. La profecía del papa asesinado les traía de cabeza y hablaron de ello hasta muchos años después de la muerte de su querido Padre. Conversaciones importantes porque alguna fue en vida del santo y con él presente. Si discutían cuántos eran los papas “causantes” del triunfo, don Bosco ayudó a entender que serían 3 y no 2. ¿Son papas de una serie cronológica o más bien papas nominales que obrarán ese triunfo, haya los que haya entre medias? Los hechos lo resolverán. Pero los hechos nos han mostrado a Juan Pablo II caer gravemente herido en la plaza de san Pedro. Que duda cabe que en Juan Pablo II tenemos el primer Papa.

5.- El papa asesinado.



Lo que falta por cumplirse del sueño es profético. Un papa caerá asesinado y otro verá el triunfo de la Iglesia. Más no sabemos y nos excede. Cualquier cosa que se diga no dejarán de ser elucubraciones más o menos fantasiosas. Lo cierto es que san Juan Bosco profetizaba hechos que luego ocurrían, motivo por el que es de entender que no ocurrirá lo contrario con este enigma. Es previsible que veamos un papa asesinado y que otro verá el triunfo de la Iglesia de modo sorprendente, sin solución de continuidad. ¿Será este papa actual asesinado, será un sucesor inminente o más bien lejano? Todo ello es oscuro. Y san Juan Bosco callaba.




Mucho más se debería decir, pero lo dejo a la inteligencia de los lectores.



x cesaruribarri@gmail.com

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