Martes, 23 de julio de 2019

Religión en Libertad

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Dejad que los niños se acerquen a Mí

Dejad que los niños se acerquen a Mí

por Un alma para el mundo

Hora santa para niños
A Jesús Eucaristía le agrada que le acompañemos durante un tiempo de adoración. Pero se lleva  una gran alegría cuando son los niños los que se acercan al Sagrario, o ante la Custodia, para decirle al Señor cosas bonitas.  Tengo experiencia de ello. Ofrezco aquí un esquema que se puede utilizar para una hora santa de niños ante el Santísimo:
 
Resultado de imagen de niños adorando la eucaristía

¡Queremos consolar a Jesús!
Comenzamos cantando “Vive Jesús, el Señor” u otra canción adecuada:

Vive Jesús, el Señor.
Vive Jesús, el Señor.
Vive Jesús, el Señor.
Vive Jesús, el Señor.
Él vive, Él vive, Él vive, vive.
Vive Jesús, el Señor.

Son tantos los que no te quieren, Jesús... Son tantos los que dicen cosas tan feas de Ti... Pero nosotros sí te queremos, por eso estamos aquí, para consolarte; por eso queremos decirte muchas cosas bonitas que alegren tu corazón, por eso te decimos:

(Cada niño/a lee una frase y después de cada frase cantamos “Jesús, Jesús, ven a mi morada”).

1.- Muchos niños no te quieren pero yo te quiero muchísimo.
2.- Tú has dado la vida por mí, toma ahora la mía.
3.- Tú dijiste: “Tomad y comed, esto es mi Cuerpo”, prepárame para recibirte.
4.- Señor, yo nunca te cerraré la puerta.
5.- Jesús, quiero consolarte.
6.- Señor, te necesito, ven a mi corazón.
7.- Jesús, te quiero mucho.
8.- Jesús, Tú deseas entrar en mi corazón y yo deseo que vengas a mí.
9.- Parece pan, pero es tu Cuerpo. Por eso…
10.- Parece vino, pero es tu Sangre. Por eso…
11.- Todos te abandonaron pero yo no quiero dejarte solo.
12.- Tú dijiste: “Dejad que los niños vengan a Mí”, y aquí estoy.
13.- Nadie me quiere como Tú.

(Aquí se pueden dar unos breves puntos de meditación.)

Jesús, nosotros somos tan pobres, tan pequeños…, vemos tantas necesidades en el mundo y es tan poco lo que podemos hacer... Pero Tú que lo puedes todo y nos amas tanto, sí que puedes darnos lo que te pedimos, si lo pedimos con fe. Escúchanos, Señor, y haz lo que tu corazón te diga. Queremos, sobre todo, hacer tu voluntad.

1.- Por todos los niños y niñas que estamos ahora aquí, para que nunca nos separemos del Señor. Roguemos al Señor.
2.- Por los que no conocen a Jesús, para que descubran que el Señor les quiere mucho. Roguemos al Señor.
3.- Por nuestros padres, que nos han ayudado a conocer a Dios, para que vivan de tal modo que un día puedan ir al Cielo. Roguemos al Señor.
4.- Por los niños que, después de haber recibido a Jesús, se han alejado de Él y ya no le quieren, para que vuelvan. Roguemos al Señor.
- Jesús nuestro, Tú nos has dado tantas cosas... Te damos gracias por todo lo que hemos recibido de Ti, pero de una forma especial queremos darte las gracias por habernos dado por madre a tu misma Madre, la Virgen María. Sabemos que yendo de su mano estamos seguros. Ella quiere llevarnos al Cielo y lo hará si le dejamos que nos guíe. Por eso nos queremos consagrar a Ella, meternos en su corazón, para que Ella nos proteja del mal.

Rezamos todos juntos:

Madre de Jesús, también eres mi Madre.
Enséñame a consolar a tu Hijo, nuestro Señor.
Te doy mi corazón, que quiere ser un Sagrario para Él,
y Tú, que eres tan buena, guárdame en tu corazón.
Haz que Jesús esté contento en mi alma,
que le quiera siempre.
Defiéndeme del mal.
Mamá querida,
espero tu ayuda para ser fiel a Jesús.
Si algún día me porto mal, recuérdame que soy tuyo.
Cógeme muy fuerte de la mano
para que un día te vea en el Cielo con toda mi familia. Amén.

- Y para acabar este rato contigo, Jesús, queremos hacer una oración muy especial para consolarte, para decirte que los niños queremos ser tuyos y que Tú seas nuestro amigo, nuestro mejor amigo. Por eso decimos todos juntos:

Creo, Señor, en Ti.
Creo firmemente que me quieres
y que deseas vivir en mi corazón.
Creo que estás en la Eucaristía,
con tu Cuerpo, tu Sangre, tu Alma y tu Divinidad.
Sé que por amor a mí has muerto en la Cruz.
Perdóname por todo lo que te he ofendido.
Perdóname por olvidarme de Ti tantas veces.
Tú me conoces mejor que nadie,
mejor que mis padres, mejor que mis hermanos,
mejor que cualquiera de mis amigos,
y sabes que te quiero.
Durante tu Pasión, sufriste tanto por mí
y por todos los hombres,
que yo no quiero dejarte ahora solo.
Cuando tantos te abandonan, yo quiero estar junto a Ti,
quiero consolarte,
quiero decir mil millones de veces que te quiero.
Te lo diré junto a tu Madre,
la única que no te abandonó.
Déjame, Señor, estar junto a Ti este ratito
y no permitas que me aparte nunca de Ti.

Sagrado Corazón de Jesús,
en Vos confío.
Inmaculado Corazón de María,
sed la salvación del alma mía.
 
 
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