Martes, 20 de agosto de 2019

Religión en Libertad

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Tu matrimonio como Dios lo pensó.

Fenómenos espantosos. Comentario para Matrimonios.

por ProyectoAmorConyugal.es

EVANGELIO

No quedará piedra sobre piedra
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 21, 5-11

En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra caliza y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».
Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien "Está llegando el tiempo"; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes. Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo».

Palabra del Señor.

Avisos:

  • Retiro en Navarra: 14, 15 y 16 de diciembre (Casa de Javier) Infórmate aquí: http://wp.me/p6AdRz-1r4
  • Retiro en Madrid: 18-20 de enero (Casa Oblatos)
  • Anuncio en Valencia: (Inauguramos ciudad!!) Viernes 25 de enero a las 20:30 en la parroquia de San Pascual Bailón.
  • Retiro en Sevilla: 15-17 de febrero en Betania
  • Retiro en Madrid: 22-24 de febrero (El Escorial)
  • Retiro en Madrid: 8-10 de marzo (Casa Oblatos)

Fenómenos espantosos.

De todo lo que construyamos aquí en la Tierra, habrá un día en que no quede piedra sobre piedra.
Entonces ¿Qué quedará del fruto de mis esfuerzos y de mi trabajo? ¿Y del de nuestros hijos? Con todo lo importante que me parece lo que hago cada día, con toda la responsabilidad que siento, sólo el amor que ponga en lo que hago, permanecerá. Sólo lo que contribuya a que mi esposo y mis hijos vayan al cielo, permanecerá. Pero eso que puedo aportar es hermoso, es una gran oportunidad que Dios me da para que colabore con Él.

Aterrizado a la vida matrimonial:

Pedro: María, he tenido un sueño. Llegaba el fin del mundo, y veía cómo, entre fuertes temblores y fogonazos se iba destruyendo todo. Simplemente se desintegraba. Veía el mueble ese que tantos berrinches me costó cada vez que me parecía que Pedrito lo iba a arañar con su triciclo, y lo veía astillarse y pulverizarse hasta desaparecer. Me pregunté, ¿Y para qué hice sufrir tanto a nuestro hijo por aquel mueble? Mi reloj de pedida, el que siempre escondía para que no me lo robara la asistenta, se fundía y se perdía por las rendijas del suelo hasta no dejar rastro… Después de lo mucho que lo protegí, y lo cuidé como un auténtico tesoro, por su valor, por los recuerdos… pero se esfumó. Poco a poco íbamos viendo desaparecer todo lo que tanto nos ha costado conseguir y mantener: Fotos, recuerdos, apuntes… la casa misma, se volatilizaba ante nuestros ojos atónitos...

Después, en el firmamento, se proyectaba la película de mi vida. Todo el mundo podía verla. De ella iba saliendo como una especie de alquitrán que se pegaba en mis pies y me inmovilizaba. Iba subiendo y subiendo por mis tobillos, mis rodillas... Eran mis egoísmos, mi orgullo, mis vanidades… todo estaba ahí, en la película, y me iba envolviendo como una costra pegajosa. Al acabar, comenzó otra película en la que aparecían todas mis renuncias por amor, mis gestos de cariño, mi alegría, mis momentos de ternura, mis comprensiones… Empezó a caer sobre mí como un agua clara que me limpiaba del alquitrán, pero la película acabó y apenas si conseguía moverme. Quedaba parte del alquitrán adherido. ¿Es que no había suficiente agua?

Entonces apareció un gigantesco Rey. Era Cristo envuelto en una potente luz. Y mandó a un ejército de ángeles para que actuasen.
Con una fuerza descomunal, caían del cielo sobre los que permanecían atrapados y se los llevaban al infierno. Entre ellos, a muchos que admiraba en la tierra o que me generaban cierta envidia. Veía también a muchos seres queridos cómo eran arrastrados al fuego eterno mientras gritaban. Y rompí a llorar sumido en una profundísima tristeza desconocida hasta entonces, el inmenso dolor de saber que les perdía para siempre. Después, los ángeles se dirigieron hacia mí. Estaba aterrorizado. ¿Iban a arrastrarme como a los demás?

El sueño acababa con una voz que decía: “Será antes de lo que creéis”. Y me desperté sudando y con un pánico indescriptible que me sobrecogía por dentro.

María, siempre he pensado que iríamos al cielo, pero no quiero confiarme. La experiencia que he vivido ha sido horrible. No te puedes hacer una idea. Debemos luchar mucho más y trabajar a toda costa por lo eterno, por el amor entre nosotros y con nuestros hijos. El resto lo ponemos en las manos de la omnipotencia Divina.

Madre,

Es verdad que sin querer, me veo entre los salvados. Me parece como que los malos son otros. Pero no tengo ninguna garantía de que vaya a ser así. ¿Y si me llevo la horrible y desgarradora sorpresa de perder la vida eterna? No debo confiarme, Madre. Tengo que construir muchos lazos de amor con mi esposo primero y con mis hijos después... El Señor me anima siempre a estar alerta. Señor, ten piedad y misericordia de nosotros. Amén.

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