Lunes, 09 de diciembre de 2019

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Triple valle fugaz

por Kairós Blog

Hace algún tiempo escuché a alguien decir que, en nuestra vida como cristianos, podemos atravesar tres tipos de valles: el valle de lágrimas, el valle de la muerte y el valle que nos llega a causa de nuestro llamado y vocación.

A diferencia de la imagen del monte que representa los momentos espirituales altos y la presencia de Dios, la imagen del valle en la Biblia simboliza aquellos momentos de crisis o situaciones que llegan sin avisar y que generalmente nos sorprenden. El secreto radica en no confundir los tres tipos de valles y saber diferenciarlos entre sí, con el propósito de que puedan servir para nuestro crecimiento y madurez humana y cristiana.

El valle de lágrimas debemos cruzarlo en algún momento de nuestra vida, ya que forma parte de nuestra existencia en la tierra. Se trata de esos momentos de sufrimiento que son causados por una situación adversa (enfermedad, accidente, desempleo, problemas familiares, etc.). Pasar por este valle nos suele llevar a preguntar qué es lo que se trae Dios entre manos, ya que no entendemos lo que está sucediendo. Es también una invitación y una oportunidad propicia para confiar en Aquel que es capaz de sacar algo bueno de lo malo (cf. Rom 8,28), debido a que Él tiene visión panorámica de nuestra vida.

El valle de la muerte es aquel al que Dios mismo nos lleva, al igual que le sucedió al profeta Ezequiel (cf. Ez 37, 1-14). No se trata de un desierto o de una crisis de la vida cotidiana, sino que es un valle al que Dios desea llevarnos por un propósito concreto. Nunca reniegues del trabajo que tienes ni maldigas el lugar donde llegaste, ya que es muy posible que Dios mismo te haya puesto en medio de esos "huesos secos" con una intención muy definida.

Al igual que hizo con el profeta, el Señor nos pregunta si creemos que esos huesos pueden revivir. La respuesta del profeta definiría lo que iba a suceder después. El valle de la muerte es una invitación a profetizar sobre los "huesos secos" que vemos a nuestro alrededor con el propósito de que lleguen a revivir y a tener aliento de vida. ¿Crees que tu matrimonio puede resurgir de las cenizas? ¿Crees que tu situación laboral y económica puede llegar a revivir? ¿Dejaste morir el sueño que Dios puso en tu corazón? Atrévete a profetizar que las puertas se abrirán y los huesos secos revivirán.

El valle que nos llega a causa de nuestro llamado y vocación siempre nos lleva a un nuevo nivel espiritual. Cuando el Señor desea usarnos para su propósito tendremos que experimentar crisis y batalla espiritual, porque somos configurados con Aquel que por nuestro medio desea inspirar y tocar el corazón de muchos otros.

Normalmente, cuando Dios desea usarte para bendecir la vida de otras personas y ser un instrumento de su gracia, te conviertes en blanco de los dardos del diablo. Algo así le sucedió a David, por ejemplo, cuando fue ungido rey; se levantó en su vida un nuevo gigante a través de los filisteos que fueron en contra de él (cf. 2 Sam 5,17-19).

¡No tengas miedo porque no estás sol@! Esto es lo mejor de todo, ya que el Señor está siempre contigo en el monte y en el valle; nunca te abandonará ni te dejará porque eres el objeto de su amor y la niña de sus ojos (cf. Dt 32,10).

 

Fuente: kairosblog.evangelizacion.es

 

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