Lunes, 30 de enero de 2023

Religión en Libertad

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La fidelidad a la corona española sería una de las primeras cosas en la investigación del proceso

Bolívar, genocida. Gracias, Majestad (2)

por Victor in vínculis

Y yo pensaba: -Si bajo el mandato asesino de esa espada murieron los leales súbditos a la corona española de San Juan de Pasto, ¿cómo Su Majestad el Rey podía actuar de otra manera?

Me refiero a que los investigadores de una posible causa de canonización del pueblo pastuso, se encontrarían con este primer e importante escollo: ¿murieron por vincularse a la corona? ¿o podremos demostrar en este genocidio se actuó in odium fidei?

Una vez estalla la guerra de independencia, la ciudad de San Juan de Pasto permanece leal a España. Tras varias rebeliones fallidas contra la delegación del gobierno republicano en Pasto se consigue reinstaurar la soberanía española el 20 de mayo de 1812 gracias a las milicias formadas por los propios pastusos con la inestimable ayuda de los negros cimarrones provenientes del Valle del Patía. Al enterarse de la pérdida de la localidad el nuevo gobierno republicano entró en cólera y a través de la Gobernación de Popayán envió una carta fechada el 4 de julio de 1812 al cabildo de Pasto donde decía:

La ruina de Pasto ha llegado y esa ciudad infame y criminal va a ser reducida a cenizas. No hay remedio: un pueblo estúpido, perjuro e ingrato que ha roto los pactos y convenciones políticas y que con la más negra perfidia ha cometido el horrible atentado de hacer prisionero al Presidente de este Gobierno, después que enjugó sus lágrimas y le levantó de la desgracia en los días de sus amarguras, debe ser, como el Pueblo Judío, entregado al saqueo y a las llamas. Tiemble, pues, la ingrata Pasto que ha hecho causa común con los asesinos y ladrones de Patía, y tiemblen esos hombres de escoria y de oprobio que se han erigido en cabezas de la insurrección de los pueblos. Una fuerza poderosa, terrible, destructora y hábilmente dirigida va a caer sobre esa ciudad inicua. Ella será víctima del furor de un Reino entero, puesto en la actitud de vengarse y aniquilarla. Las tropas belicosas de las provincias confederadas de la Nueva Granada reducirán a pavesas a Pasto y sólo podrá evitar su irremediable destrucción poniendo inmediatamente en libertad las personas del Presidente, oficiales y soldados, pérfidamente sorprendidos, y entregando todas las armas. Decídase, pues, ese Ayuntamiento: ésta es la primera y última intimidación que le hace este Gobierno, justamente irritado, de la Provincia de Popayán.”

Queda de manifiesto que ya en 1812 el gobierno republicano estaba dispuesto a realizar una masacre contra toda la población de Pasto sin hacer distinciones entre civiles y milicianos como finalmente sucedería 10 años después. Pero esta carta no fue una manifestación aislada puesto que entre las órdenes impartidas por Simón Bolívar hay una referencia a la ciudad de Pasto que dice “haced lo posible por destruir a los pastusos”.

Tras casi dos años de feroz resistencia, el general Antonio Nariño envía una misiva a la localidad de San Juan de Pasto en la cual conminaba al municipio a deponer las armas y aceptar la autoridad republicana bajo amenaza de ser atacada por el ejército separatista. El 4 de abril de 1814 el ayuntamiento de Pasto responde de la siguiente manera:

“Nosotros hemos vivido satisfechos y contentos con nuestras leyes, gobiernos, usos y costumbres. De fuera nos han venido las perturbaciones y los días de tribulación...”

A pesar del continuo hostigamiento de las tropas independentistas los pastusos siguieron siendo fieles a España. Su lealtad sería recompensada con la llegada de las tropas españolas provenientes de Europa que reinstauraron el Virreinato de Nueva Granada en el año 1816.

AGUSTÍN AGUALONGO

Agustín Agualongo tenía una serie de cualidades (honor, integridad, nobleza y lealtad) que jamás estarán al alcance de quienes traicionaron a su patria en favor de unos países que han negado sus raíces hispanas a la vez que han supuesto el origen de una corrupción endémica que ha desembocado en el actual subdesarrollo de Hispanoamérica. Un hombre que en sólo 13 años de carrera militar consiguió ascender al escalafón más alto del ejército español y que prefirió morir con nobleza fiel a sus ideales antes que vivir con una denigrante traición a su patria. Todo esto convierte a Agustín Agualongo en el mayor patriota español nacido en América.

http://hispano-esfera.blogspot.com/2012/09/agustin-agualongo-la-personificacion-de.html

Su Majestad el Rey Felipe VI se lo debía al general Agustín Agualongo que encaró los momentos previos a su ejecución con gran entereza en donde incluso llegó a afirmar con enorme solemnidad:

-Si tuviese veinte vidas, estaría dispuesto a inmolarlas por la Religión Católica y por el Rey de España.

Mientras que en el último instante cuando los fusiles de los militares republicanos ya habían sido cargados gritó fiel a sus principios: ¡Viva el Rey!

Hizo bien en no levantarse el Rey de España ante la espada del genocida Simón Bolívar.

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