“¿Qué pasaría si lo hubiésemos hecho?”. Hannah no paraba de hacerse esta pregunta mientras miraba a su hijo de poco más de un año junto a su marido. Landyn es el pequeño de cinco hermanos, con quienes juega despreocupado, ajeno a los pensamientos de su madre. A Hannah siempre le gustaron los niños, pero cuando se enteró de que Landyn estaba de camino, sintió que no podría hacerse cargo de otro hijo. Tras ingerir la píldora del día después, tomó una decisión en el último momento que salvó la vida de su hijo.

El 20,5% de los abortos son químicos

Se calcula que el 20,5% de los abortos realizados en España son realizados mediante procedimientos químicos, especialmente mediante la píldora RU-486, conocida como “píldora del día después”: más de 23.000 de los abortos realizados son por este método.

Este era el destino que le esperaba a Landyn cuando Hannah supo que sería madre por quinta vez. Pensó que no sería capaz de hacerse cargo de un nuevo hijo, y su marido le dejó que tomase la decisión.

Hannah recuerda cuando acudió por primera vez a la clínica, a dos horas y media de su hogar. Durante el trayecto, veía pasar desde el coche un cartel tras otro indicando como llegar al centro. “Todo el camino hasta allí está repleto de carteles”, explica.

“Pese al latido, me dijeron que no había nada ahí”

La madre de Landyn rememora con estupor su primera visita. Únicamente le realizarían una ecografía para conocer el estado de su hijo. Tras escuchar el latido del corazón, los doctores “me dijeron que no había nada ahí”. Se limitaban a una sola consigna, “las mujeres deberían poder decidir por sí mismas”, recuerda Hannah, cuyo testimonio recoge Pregnancy Help News.

Algo cambió en su segundo viaje a la clínica. Acudió sola, en coche, por el mismo camino repleto de carteles. Hannah estaba asustada, “estuve llorando todo el camino de ida y vuelta”, y una vez llegó a la clínica, se quedó durante una hora en el coche, indecisa, sin saber si continuar con aquella decisión.

Ese día, regresó a casa. Cuando llegó, Hannah se decidió, seguiría adelante con el aborto. Pero esta vez no fue sola, y su marido le acompañó.

Una combinación letal

Nada más llegar a la clínica, le dieron dos píldoras; una de mifepristona -píldora encargada de impedir la llegada de progesterona al útero-y otra de misoprostol, que da comienzo a las contracciones. Tomadas consecutivamente, provocan la muerte del feto en cuestión de horas.

Hannah no tardó en tomarse la primera. “Estaba muy enferma al día siguiente, tenía náuseas, vómitos, y una sensación extraña”, recuerda. “Llamé a la clínica al día siguiente, y me dijeron que era normal”.

Arrepentida en el último momento

En medio de su malestar, cogió la segunda de las pastillas. “Las tenía en la mano, estaba lista para tomarlas, pero no podía hacerlo”, explica. Arrepentida, le dijo a su marido que no quería continuar, y comenzó a preocuparse por los efectos que podría tener la píldora que ya había ingerido.

Eran las 11 de la noche. Preocupada, tecleó en el ordenador: “Tomé la primera píldora abortiva pero cambié de opinión”. Acto seguido, accedió a la página de Abortion Pill Rescue (APR), una organización especializada en revertir abortos.

72 horas para revertir el aborto

Inmediatamente, se puso en marcha el protocolo APR. Tras conocer el caso, una enfermera avisó a una consulta médica cercana, y solicitó una cita para administrar progesterona a Hannah para la mañana siguiente. Las reversiones pueden tener éxito hasta las 72 horas, pero según la organización, es preferible actuar dentro de las primeras 24.

Hannah, con su hijo Landyn. Foto: Heather Larkey (Pregnancy Help News).

La vuelta atrás tuvo éxito, y ahora Hannah no concibe una vida sin ningunos de sus hijos, tampoco Landyn. “Está feliz. Es listo y tan inteligente… probablemente sea el bebé más feliz de mis cinco hijos”, dice Hannah.

“Cuando el bebé esté contigo, serás muy feliz”

“Creo que desde que te haces la primera ecografía en la clínica, intentan convencer a las embarazadas, yo misma trataba de justificar la decisión que iba a tomar”. Hannah se dirige a las madres que se encuentran en una situación similar. ”Cuando el bebé esté aquí, contigo, serás muy feliz”, afirma. “No vas a arrepentirte de tu decisión”.

Pero la historia de Hannah no es la única en la que se ha logrado evitar el aborto una vez comenzado: Abortion Pill Rescue tiene una lista con centenares de casos exitosos.

El caso de Rebeca

Como el de Rebeca Buell, quien a los 17 años fue madre por primera vez. Decidió casarse con su novio para reordenar su vida, pero él era muy violento, y tuvieron que separarse. Meses después, en casa de sus padres, Rebeca supo que esperaba un niño de su pareja. Ante la posibilidad de ser expulsada de casa si su familia se enteraba, Rebeca decidió abortar.

Estaba de ocho semanas, y tras tres intentos fallidos para abortar, pidió cita en una sucursal de Planned Parenthood, la mayor proveedora de abortos en Estados Unidos. “Una vez tomes esta píldora, ya no habrá vuelta atrás”, le advirtieron en el centro.

Rebeca Buell, junto con su hijo Zacarías. Foto: LifeSiteNews.

Rezó para remediar su error

Arrepentida, rezó: “Si hay una manera de salir de esto, por favor déjame encontrarla”. Tras consultar su teléfono móvil, como Hannah, dio con la página de APR. Según la Asociación Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos provida, el método de APR tiene un 70 por ciento de probabilidades de éxito. Tenía que intentarlo.

A día de hoy, Zacarías, su hijo, tiene 8 años, y ocupa el puesto 450 en la lista de bebes salvados por el protocolo APR.

Luchando hasta el último momento

Abortion Pill Rescue es una de las organizaciones más activas en la reversión de abortos. Sin embargo, este tipo de iniciativas se han multiplicado durante los últimos años.

Especialmente llamativo es el caso de Sor Deirdre Byrne, una monja que además de ser cirujano militar y coronel, ayuda a las mujeres arrepentidas tras haber tomado la píldora del día después, y que alcanzó notoriedad mundial por su participación el pasado verano en la convención republicana que eligió a Donald Trump como candidato a la presidencia de Estaos Unidos. En un plazo de 72 horas desde la toma de la píldora, la hermana Deirdre puede rescatar hasta la mitad de los bebés que le llegan gracias a una máquina ultrasonido instalada en su convento.

 

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