Una vez más Hollywood vuelve a llamar a las puertas de lo políticamente correcto y aporta soluciones como la eutanasia para los que viven en silla de ruedas. Quienes siguen de cerca el mundo de los estrenos habrán estado pendientes de la película que prometía ser la “más romántica del año”. Los actores, de primera línea: Sam Clafin (Juegos del Hambre, Piratas en el Caribe, Blanca Nieves y el Cazador…) y Emilia Clarke (Juego de Tronos). Y el título no podía ser más emotivo “Me Before You”, en español “Yo antes de ti”, basada en la novela homónima de Jojo Moyes.
 
La trama, a grandes rasgos, es: chico exitoso queda en silla ruedas. Chica comienza a trabajar paseando al chico. Acaban enamorándose y viviendo seis meses maravillosos. Sin embargo, una vida así, en silla de ruedas, no vale la pena ser vivida, de modo que lo inevitable tiene que llegar: el suicidio del chico con la ayuda de la chica.
 
En “Yo antes de ti” no aparece la parte cruda del suicidio. Demasiado fuerte para un cinta tan romántica. Pero por muy hermosa que fuese la existencia desde que entra en acción la chica, la “calidad de vida”, “la vida digna”, y tantos otros eufemismos llevan al protagonista a su suicidio.
 
Pero resulta que no siempre la vida es como en las películas. Incluso para bien. Millones de personas con discapacidad optan por vivir lo mejor que pueden su situación personal, al igual que los que tienen "todas las capacidades". Es el caso de Ella French, una chica en silla de ruedas que en julio de este año defenderá su título de campeona de motocross en silla de ruedas (WCMX). Ella ha escrito una dura, pero muy clara, carta a los responsables de la película (que se puede leer íntegra en el portal Moral y luces) en la que defiende la dignidad de su vida aunque de por vida tenga que estar en una silla. Una vida que vale la pena ser vivida, a pesar de esa mentalidad eugenésica del perfecto mundo de Hollywood.




Así de claro es el comienzo de la carta de Ella French. Y les vuelve a cuesitionar: “¿Qué tiene de malo una vida como la mía?”. “Estás ahí con tus cuerpos capacitados y miras a las personas que van en silla y sientes pena por nuestra tristes vidas, pero la verdad es que tienes miedo. No quieres ni imaginar que algún día pasaras a ser uno de nosotros. Crees que puedes ser perfecto y que preferirías morir antes que tener partes que no funcionan bien”, acusa a los responsables de la película. Para concluir: “Pues me parece muy triste”.
 
La joven que vive en silla de ruedas denuncia la falta de rigor de la película: “La idea de cómo es mi vida te molesta tanto que ni siquiera muestras lo que hay de verdad en ella en Yo antes de ti (…) ¿Os habéis documentado siquiera? ¿Habéis preguntado a personas que van en silla de ruedas si preferirían ser un cadáver antes que un lisiado?”.




French denuncia una vez más las actitudes políticamente correctas: “Una señora me dijo una vez que era humillante usar la palabra ‘discapacitado’ y que en vez de eso debería decir ‘de capacidad diferente”. Para French, eso es una tontería: “Mis piernas no funcionan. Estoy lisiada. Es un hecho de mi vida y tú deberías aceptarlo”.
 
“Si de verdad te importara algo lo que yo pensara y me quisieras tratar como a una persona –les recrimina la joven norteamericana-, entonces no harías películas sobre cómo lo más bonito que podría hacer por mi familia sería quitarme de en medio. Debería daros vergüenza”.
 
Podría haber sido una gran película, una historia de amor maravillosa en donde uno de los protagonistas usa una silla. Son cosas que pasan: “Los enamorados no piensan en la silla. Son los demás los que le dan tantísima importancia. La cosa de las sillas es que son sólo eso, cosas. Son mis piernas. Así me muevo. Y ya está”, remata Ella.
 

Ella French es una joven creyente, y de su fe saca fuerzas: “Puede que no creáis en Dios. Pero yo sí creo y, gracias a eso, creo en el valor de todas las personas. Creo que todos estamos hechos a Su imagen y semejanza. Por esto creo que todas las personas tienen una dignidad”, señala.
 
Es Dios quien da valor a las personas, no los hombres, por eso “si crees que las personas sólo reciben su valor de otras personas, entonces las otras también pueden quitárselo. Pero si tu valor viene de Dios, entonces nadie tiene derecho a decir que alguien que ande es más digno que otro que no ande”. Y remata: “Tal vez deberías buscar a Dios otra vez, porque vivir sin Él te ha vuelto cruel”.


 

Son dos puntos de vista, pero mientras los responsables de la película “lloran” por el protagonista, Ella cuenta que “va a estar ahí fuera viviendo la increíble vida que ni siquiera te has molestado en saber que es posible: Tengo amigos, hacemos fiestas de pijama, vivo una vida normal. Una vida que no me hace querer morir”.
 
Es más, una invitación: “Y si quieres ver lo que de verdad es una vida en silla de ruedas, puedes venir a pasar el rato conmigo en julio a Venice Beach, California, mientras defiendo mi título de motocross en silla de ruedas (WCMX)”.
 
Y continua: “Porque mientras tú estabas pensando que vivir en silla de ruedas te haría desear la muerte, yo estaba demasiado ocupada convirtiéndome en patinadora profesional, aprendiendo a hacer caballitos, a grindar y a hacer backflips en el skate park. Mi silla no sólo vuela al bajar por las rampas, también me enseña quiénes son los auténticos haters”.
 
Para concluir una invitación: “Espero que tu próxima historia sea mejor que ésta”.