Pocos son los adultos que saben de qué se trata este fenómeno y lo preocupante es que cada vez aumenta su uso entre las nuevas generaciones.

Se trata de exhibicionismo online más o menos sexual que en la mayoría de los casos inicia como una actividad inocente entre los adolescentes.

Hasta hace unos años las cartas de amor eran los medios utilizados por los jóvenes novios para demostrarse su afecto y cariño.

Con la evolución de la tecnología, las cartas han sido reemplazadas por la moda del “sexting”, que hoy se ha convertido en la nueva forma en que una pareja “se demuestra cariño”online, sin tener en cuenta las consecuencias que esto puede ocasionarles.

Adicional a esto, hay otra parte de la población juvenil que usa el sexting para divertirse o también con fines de crear popularidad y lograr aceptación entre su grupo de amigos.


El término sexting nació de la conjunción de las palabras “sex” (sexo) y “texting” (envío de textos) para referirse al envío de imágenes de ellos mismos o de amigos con poca ropa o en posiciones eróticas a través de celulares, computadoras con cámara u otro dispositivo electrónico.

Todo surge cuando los adolescentes deciden tomarse fotos o videos con las características descritas y las envían inocentemente a un chico(a) que quieren conquistar, pues confían en que el receptor se quedará con las imágenes.

Sin embargo, la mayoría de las veces dichas imágenes suelen transmitirse de persona en persona hasta proliferar en la web rápidamente, dejando al protagonista de la foto o video en boca de todos.



 
Algunas recomendaciones para orientar a los hijos ante esta moda:

1-Formarles conciencia acerca de la importancia de su cuerpo y su integridad en general.

2- Mostrarles las consecuencias que tiene el tener este tipo de prácticas.

3- Fomentar su autoestima, un chico o chica con alta autoestima y un buen sentido de sí, no permitirá que esto le ocurra.

4- Enseñarles la importancia de no reproducir o reenviar este tipo de mensajes en caso de que reciban alguno.

5- Crear un vínculo de confianza con los hijos, de forma que se puedan comunicar de manera asertiva y así asegurarse que sean los padres las primeras personas contactadas en caso de necesitar ayuda.

6- Orientar a los hijos hacia el uso responsable de la tecnología y los riesgos asociados a ella. Si se le va a dar un celular a un menor, se le debe explicar para qué es, lo que pueden hacer con él y lo que no.

7- No restringirles el uso de tecnología. Comúnmente la curiosidad, acompañada de la restricción de los padres, conlleva a que los chicos busquen la información a través de amigos y de una manera irresponsable.

8- Ubicar las computadoras preferentemente en lugares visibles dentro de las casas, como en pasillos o en la sala, en los cuales los menores puedan ser supervisados por adultos y no se les permita tener demasiada intimidad con la computadora.


La mejor manera de cuidar la integridad de nuestros hijos es hablarles de las repercusiones que tiene usar la sexualidad como un objeto de placer que se utiliza sin tener en cuenta las repercusiones que a corto y mediano plazo ello representa (desvirtuar el verdadero sentido del amor).

La sexualidad basada en el amor y en el respeto debe ser educada con mayor relevancia en la adolescencia, etapa de la vida donde la afectividad puede vivirse con desenfreno e irresponsabilidad.

La tarea de los padres es promover una sexualidad basada en la dignidad de la persona, que no otra cosa que el respeto del propio cuerpo y del otro.

La sexualidad vivida desde esta perspectiva, es una donación de intimidades que parte de una entrega total como lo es el verdadero amor.