Si de algo hay certeza es de que el aborto es una tragedia, y un drama que, a menudo, dura para toda la vida. Pero, ¿qué es el llamado síndrome post aborto, quiénes los sufren más y cuáles son las secuelas que deja?

Índice de temas sobre este tema

-¿Qué es el síndrome post aborto?

-¿Qué estudios lo confirman?

-¿Qué síntomas tiene?

-¿Quiénes lo sufren?

-¿Qué dicen las persona que lo han padecido?

-¿Qué tratamientos tiene?

 

-¿Qué es el síndrome postaborto?

El síndrome postaborto (P.A.S. o Post Abortion Syndrome) es el cuadro patológico que comprende un complejo de síntomas fisiológicos, psicológicos y espirituales, desencadenado tras la realización de un aborto voluntario. Afecta fundamentalmente a las mujeres que han abortado, pero también se da, en diferentes grados, en todas las demás personas que han intervenido en el hecho: el padre de la criatura, los médicos y demás sujetos que pudieran haber participado.

-¿Qué estudios lo confirman?

En un trabajo del año 2015, de la Universidad de los Andes (Chile), titulado "El aborto. Una mirada multidisciplinaria", se recoge una serie de macroencuestas que revelan datos interesantes sobre el síndrome post aborto. Algunas cifras son las siguientes:

Las mujeres que han abortado en relación a las que no:

Tienen 1,28 veces más trastornos de ansiedad, 1,13 veces más depresión, consumen 2,34 veces más alcohol, utilizan 3,91 veces más drogas ilícitas, y presentan 1,69 veces más conductas suicidas.

El riesgo de presentar algún síntoma relevante en términos de salud mental en una mujer que ha abortado voluntariamente es 1,37 veces más alto que en una mujer que ha tenido a su hijo de forma natural.

Estudios cualitativos indican que tanto el aborto químico, por su afección corporal (malestar general, vómitos, mareos, etc.), como el aborto quirúrgico, son considerados por las mujeres como indeseables y desagradables, como experiencias traumáticas solitarias.

Incluso en mujeres que han abortado por inviabilidad fetal, en el momento de la intervención se observan niveles patológicos de estrés postraumático en más del 65% de los casos, que se mantienen estables en el tiempo para el 20% de ellas. También se observan síntomas asociados al duelo patológico y la depresión.

En un estudio con más de 200 mujeres, la obstetra e investigadora holandesa, Marijke Korenromp, ha demostrado que los síntomas de salud mental presentados por estas mujeres son más complicados que los propios de un duelo por la pérdida de un hijo por razones naturales.

Los estudios que comparan testimonios entre mujeres que abortaron y las que no lo hicieron aseguran que la experiencia de tomar la decisión de terminar un embarazo se vive en una profunda confusión y ambivalencia, alteración emocional, incluyendo tristeza, pérdida de sentido, soledad, desesperación, agotamiento, rabia y frustración. Estas emociones también aparecen y se mantienen en el padre del hijo abortado.

Respecto a las mujeres que quedaron embarazadas a raíz de una violación los datos de las encuestas no reflejan que el aborto mejore la salud de la madre. "Cabe la duda, más que razonable, de que del aborto resulte un alivio del trauma, y que genere más bien una segunda situación traumática, como hemos indicado, al anotar la asociación detectada entre el aborto y posibles consecuencias de salud mental", señala el documento.

"En este contexto, resulta difícil considerar que el aborto sea efectivamente una medida terapéutica en términos de salud mental para la madre. Si bien cada vivencia del aborto es única, en general se ve una tendencia a que la mujer que aborta sufra una experiencia irreversible que la marca de por vida, siendo afectada de una forma mucho más radical que la alternativa de continuar con el embarazo", asegura el informe.

Distintos estudios aseguran que la salud mental de la madre no mejora tras haberse practicado un aborto después de un embarazo por violación. 

-¿Qué síntomas tiene?

Para una psiquiatría de prestigio, los trastornos que presentan las mujeres después del aborto no serían algo benigno sino que pueden llegar incluso a alcanzar un orden patológico. Algunos de estos síntomas son los siguientes:

Pesar y dolor:

Toda pérdida de un ser humano genera un duelo; y resulta más difícil superar el sufrimiento de un aborto provocado que el de un aborto espontáneo. Esto es debido a que la persona se sabe culpable de la pérdida, no tiene posibilidades de visitar el cuerpo del niño y ha habido un trabajo previo de autoconvencimiento de que no se trataba de un ser humano. Cuando los dolores no se superan pueden conducir a la depresión. Estos cuadros depresivos pueden alterar el sistema inmunológico y con esto se aumenta el riesgo de contraer infecciones y otras enfermedades. También puede ocurrir que personas depresivas evolucionen a personalidades psicóticas.

Sentimiento de culpabilidad:

En muchos estudios se observa que cuando no hay sentimiento de culpa se suele dar una tendencia al alcohol o a la drogadicción. Mientras que cuando sí hay sentimiento de culpabilidad se suele caer en estados depresivos, que se manifiestan en grandes tristezas, llantos, visión negativa y pesimista del mundo. Cuando este sentimiento de culpa es muy grande puede llevar a sentimientos de pánico y autodestrucción.

Agresividad:

Un efecto del conflicto desatado por el aborto es la agresividad de la mujer hacia los que han intervenido en el aborto: el médico, el novio o esposo, los parientes o amigos que la empujaron al acto e incluso contra sí misma. De alguna manera descarga así el sentimiento de culpabilidad contra sí misma y el sentimiento de victimación respecto de los demás.

Incertidumbre afectiva:

Parte de las dudas en la decisión de abortar gira en torno al amor natural hacia el niño que espera la mujer. La gestante sabe intuitivamente que su hijo exige ser amado principalmente por su madre y la naturaleza la predispone para ello, y para protegerlo incluso a riesgo de su propia vida. Sin embargo, para abortarlo debe antes rechazarlo. El mismo sentimiento de desamor y desamparo que la mujer supone que ha padecido su hijo, comienza a atormentarla a ella misma: se siente no querida, rechazada y abandonada afectivamente por los demás. Es uno de los efectos 'bumerán' del aborto.

La interrupción abrupta del ciclo hormonal:

En las mujeres embarazadas hay ciclos y ritmos hormonales que terminan de modo natural al culminar todo el proceso de la maternidad, incluido el amamantamiento. Los cambios hormonales provocados dictaminan alteraciones de orden físico, psicológico y emotivo. Cuando se interrumpe el proceso de modo abrupto, como ocurre en el aborto, tiene lugar en la mujer un trastorno notable con efectos en todos esos órdenes: físico, afectivo, psicológico y relacional; estas perturbaciones pueden ir desde las depresiones en el orden emotivo, pasando por problemas de integración social y familiar.

Conciencia biológica:

Es una constatación para numerosos psiquiatras. Muchas de las veces que se practica un aborto, en un primer momento parece no tener consecuencias psicológicas para la madre. Sin embargo, cuando llega la fecha en la que el bebé debería haber llegado al mundo, la madre cae víctima de grave depresión o incluso de psicosis. Es interesante descubrir que la depresión se produce aun sin que la mujer se dé cuenta conscientemente de que 'ahora es el momento en que habría debido nacer mi bebé', o de que ella desapruebe el acto mismo de interrupción del embarazo. Sin embargo, su profunda reacción de pérdida coincide con el tiempo en que el que debería tener lugar el parto. La mujer, en su íntimo ser, está profundamente vinculada a la naturaleza misma.

El síndrome post aborto provoca inseguridad con los hijos futuros (Foto: The Catholic Spirit).

El sentimiento de fracaso como madre:

A veces, para llenar el vacío, se da un deseo de querer reemplazar al niño perdido; pero este se mezcla con la sospecha y el temor de no saber desempeñarse como madre, o de no poder relacionarse con el bebé de manera correcta o de no saber criarlo. También ocasiona miedo respecto de los hijos futuros, por ejemplo: miedo a maltratarlos; a veces esto ocasiona la decisión de no tener más hijos. Algunos estudios muestran también que algunas mujeres que han abortado tienen problemas reales para llevar adelante posteriores maternidades: tienen problemas para amamantar a sus hijos, reaccionan con miedo o agresividad ante el llanto de sus bebés e incluso una especie de rechazo (ocasionada por el miedo), y como éste es percibido instintivamente por el bebé, le genera sentimientos de abandono.

Otros problemas:

Los estudios indican también otros síntomas propios de este 'síndrome' como por ejemplo: alteraciones de diversa índole en el sueño (pesadillas persistentes), crisis de identidad, desconfianza, sentimiento de cinismo (conciencia de la inocencia perdida), e incluso enfermedades psicosomáticas como anorexia y bulimia. También se podría padecer incapacidad de mantener relaciones duraderas, aislamiento social, rechazo a la figura masculina, síndrome del aniversario, etc.

-¿Quiénes lo sufren?

Quizá cuando se piensa en el síndrome post aborto se reduce todo a la mujer que ha abortado y, aunque es ella la que vive la experiencia de una manera más singular, también hay otras personas que sufren las consecuencias de este acto, como el padre del niño abortado, los hermanos del bebé, los abuelos, el entorno familiar, los médicos, los enfermeros... No es solo la mujer la que "toma la decisión" final, ni es únicamente ella la que sufre las consecuencias.

-¿Qué dicen las persona que lo han padecido?

En la web de Proyecto Raquel, que ayuda a madres embarazadas o que han abortado, Judit cuenta su experiencia tras sufrir un aborto voluntario:

"Hoy en día no lo volvería a hacer más, sin importarme cómo vaya a reaccionar mi entorno, pues vivo con miedo continuo que parece nunca acabar. En mis pesadillas veo como una pequeña niña con los brazos extendidos se dirige hacia mí y me pregunta :¿Por qué, mami, por qué? Me despierto bañada en sudor. Y ese sueño me persigue desde que me dejé hacer esa intervención", comenta la joven.

"Mientras tanto en mi trabajo me va muy bien, pero mi vida privada está destruida. Mi bebé tendría que tener un año. Estoy de luto por mi niño, porque además fue por error mío y ese error no puede ser reversible. Lo único que espero es que mi bebé me perdone este error, y que entienda porqué lo hice", explica.

Raquel también sufre síndrome post aborto, pero en su caso como enfermera que practicó un aborto. A sus 24 años, era la alegría de su hospital y se enorgullecía de los 2.000 nacimientos en los que había participado. Pero todo se transformó en tristeza cuando un día el director del centro le pidió que le preparara el quirófano.

Ella lo hizo y al rato se asomó al quirófano para ver si necesitaba algo y lo que contempló le horrorizó: "Una mujer en la mesa de partos y el gesto del médico reventando la cabeza de un bebé, que, por lo que sé ahora, pesaría kilo y medio. Vi moverse el bracito de la criatura, los pies... y sigo viéndolo todavía con una gran angustia y dolor".

Pese al shock, la joven tuvo bloqueados estos recuerdos durante tiempo. Sin embargo, cada vez que salía el tema del aborto, entraba en crisis y no podía evitar las lágrimas y la ansiedad. Para suplir el dolor se volcó por completo en su trabajo. Su afán era salvar bebés: "Una vida dedicada a la vida". Pero nunca volvió a ser la misma.

Una de las claves para paliar el síndrome post aborto es reconocer sufrir por haber abortado.  

-¿Qué tratamientos tiene?

La psicología, la psiquiatría, la medicina o la propia Iglesia se ponen al servicio de las madres que han abortado cada día en numerosos centros de ayuda de todo el mundo. Algunos de los pasos que se utilizan en estas instituciones para paliar las consecuencias de un aborto son los siguientes:

-La mujer, o la persona que sufre este síndrome, acepta y reconoce estar sufriendo. Este sufrimiento no se oculta ni se reprime. El sujeto admite que el sufrimiento tiene que ver con el aborto.

-El sujeto reconoce lo que ocurrió y empieza a admitir que no se trata de una interrupción del embarazo sino que se ha acabado con la vida de un ser humano.

-El sujeto confiesa su culpa. Aunque fue sometido a una gran presión cuando aceptó abortar reconoce ser responsable del acto.

-La persona que sufre el trauma desea reconciliarse con su vida, con su hijo muerto, con los que la empujaron a abortar, y con Dios, autor de la vida.

-La mujer y los que sufren este síndrome deciden apostar por la vida para siempre. Con el aborto se apagó la vida de un niño no nacido, pero ahora la vida se empieza a ver como un regalo.