Javier Fernández Lasquetty, del Partido Popular, responsable autonómico de Sanidad en Madrid, explica en una entrevista con Luis de Antequera, bloguero de Religión En Libertad, que "confía en la promesa del presidente del Gobierno" de que cambiará la ley del aborto y que pagar abortos "no me gusta nada".


"Debo decir que algo que no me gusta nada, por no decir que es lo que menos me gusta de mi responsabilidad como consejero, es que una ley todavía vigente me obliga a financiar abortos con fondos públicos, y además me obliga de una manera que no me deja ninguna escapatoria. De tal manera que en tanto no cambie esa ley, que ojalá cambie pronto, y confío en la promesa del presidente del Gobierno de que así sería, pues me veo en esa obligación legal e ineludible… Pero bien me gustaría no hacerlo”, afirma el hombre que entrega el dinero público a los empresarios abortistas en la región madrileña.

“Desde que tengo noción de su existencia he sido siempre absolutamente contrario al aborto. No es -como se nos ha dicho muchas veces- que una mujer disponga de sí misma, sino que está disponiendo de otro", añade. "Todo lo que tendamos a hacer para favorecer un discurso a favor de la vida es necesario. Yo lo he intentado hacer en todas las responsabilidades que he tenido", asegura este político.


A Lasquetty le preocupa también la fijación de la izquierda política española con otro hecho médico: la muerte. O, quizá más concretamente, el matar.

“Hay un discurso de la muerte en la izquierda. Yo fui diputado durante los tres primeros años de mandato Zapatero, y había tardes en el Congreso que me decía ¡qué horror! Todas las iniciativas que presentaba la izquierda, PSOE, IU, ERC, todas trataban sobre la muerte: una era sobre la eutanasia, la muerte digna, como se le quiera llamar; otra era sobre las fosas de la guerra civil; otra era sobre el aborto. Y me decía ¿pero qué hay en la muerte que a la izquierda española le causa una especie de atracción o ese deseo de convertirla en un objeto de la acción política? ¡Cuando debe ser al revés, todo el esfuerzo y el trabajo al frente de una organización magnifica de personas magnificas profesionales de la sanidad cuyo objetivo es precisamente evitar que eso suceda!"


Sobre la eutanasia, en una sociedad de recortes y ahorros, señala la situación de Holanda, donde hace años que se legalizó la eliminación de enfermos en condiciones al principio muy estrictas, y enseguida muy laxas.

"Hay estudios bien documentados con respecto a la realidad de lo que ocurre en Holanda y cómo la mera existencia de una legislación que permite la eutanasia, está haciendo que haya personas mayores a las cuales se les ejerce una cierta presión, de orden casi emocional, que les conduce al final a desear que les den muerte, porque no quieren ser una carga, o molestar más, ni generar más gasto o más incomodidad a su familia. [...] Me parece que es de las crueldades mayores que se puede cometer contra un anciano, darle a entender que si adelante un poco lo que la naturaleza o la providencia harán indefectiblemente, pues que tampoco pasa nada”.


En lo político, Lasquetty se define como "un liberal clásico", que considera "verdades evidentes el derecho a la libertad, a la igualdad y a la búsqueda de la felicidad, es decir a que cada uno se construya su proyecto vida sin que nadie, ni siquiera intentando hacerle el bien, se convierta en un ogro filantrópico, sin que el Estado se convierta en un ogro filantrópico".

En cuanto a lo religioso, Lasquetty dice: “Creo firmemente en la existencia de Dios. No me siento una persona particularmente religiosa, pero me considero un cristiano. Gracias a la existencia de Dios y a la creencia en Dios, a lo largo de la historia todos los seres humanos han ido siendo vistos como sujetos de una dignidad propia, de una singularidad propia, todos hijos del mismo Dios, y todos susceptibles de recibir el mismo trato, los mismos derechos, las mismas obligaciones".