La Santa Sede dio a conocer este viernes el documento preparatorio del sínodo especial de obispos para la Iglesia amazónica anunciado por el Papa el pasado 15 de octubre, y que tendrá lugar en octubre de 2019. El documento se titula Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral, y desde sus inicios advierte de que "las reflexiones del Sínodo Especial superan el ámbito estrictamente eclesial amazónico, porque se enfocan a la Iglesia universal y también al futuro de todo el planeta".

Los sacramentos en general y la Eucaristía en particular están presentes en el texto.


"Una mirada eclesial contemplativa y una práctica sacramental acorde son clave para la evangelización en la Amazonía" (n. 10), afirma el texto. Una de las 29 preguntas que se sugiere a los pastores de la región para que "respondan consultando al pueblo de Dios" y buscando "los medios más adecuados según las propias realidades locales" se refiere a "qué caminos se pueden seguir para inculturar nuestra practica sacramental en la experiencia vivencial de los pueblos indígenas" (II-6).

En ese sentido, el número 14 afirma que "una prioridad es precisar los contenidos, métodos y actitudes para una pastoral inculturada, capaz de responder a los grandes desafíos en el territorio. Otra es proponer nuevos ministerios y servicios para los diferentes agentes de pastoral que respondan a las tareas y responsabilidades de la comunidad. En esta línea, es preciso identificar el tipo de ministerio oficial que puede ser conferido a la mujer, tomando en cuenta el papel central que hoy desempeñan las mujeres en la Iglesia amazónica. También es necesario promover el clero indígena y nacido en el territorio, afirmando su propia identidad cultural y sus valores. Finalmente, es necesario repensar nuevos caminos para que el Pueblo de Dios tenga mejor y frecuente acceso a la Eucaristía, centro de la vida cristiana".

En efecto, "uno de los puntos principales a escuchar es el lamento «de miles de (sus) comunidades privadas de la Eucaristía dominical por largos periodos»", afirma el documento citando el Documento de Aparecida: "Confiamos en que la Iglesia, enraizada en sus dimensiones sinodal y misionera, pueda generar procesos de escucha (ver-escuchar), procesos de discernimiento (juzgar), para poder responder (actuar) a las realidades concretas de los pueblos amazónicos" (n. 11). En ese sentido, la pregunta III-4 plantea: "Uno de los grandes desafíos en la Amazonía es la imposibilidad de celebrar la Eucaristía con frecuencia y en todos los lugares ¿Cómo responder a ello?" Que se completa con la III-10: "¿Cuáles son los servicios y los ministerios con rostro amazónico que usted considera se deberían crear y promover?"

"Para modificar la presencia precaria y transformarla en una presencia más amplia y encarnada", resume en este ámbito el documento, "se necesita establecer una jerarquía de las urgencias de la Amazonía. El documento de Aparecida menciona la necesidad de una «coherencia eucarística» (DAp 436) para la región amazónica, es decir, que exista no sólo la posibilidad de que todos los bautizados puedan participar de la Misa dominical, sino también que vayan creciendo cielos nuevos y tierra nueva como anticipación del Reino de Dios en la Amazonía" (n. 14).


La razón por la cual el documento vincula las reflexiones del sínodo para la Amazonía con la Iglesia universal es, se afirma en el preámbulo, que "la Amazonía es una región con una rica biodiversidad, es multi-étnica, pluri-cultural y pluri-religiosa, un espejo de toda la humanidad que, en defensa de la vida, exige cambios estructurales y personales de todos los seres humanos, de los estados, y de la Iglesia". Por eso, "escuchar a los pueblos indígenas y a todas las comunidades que viven en la Amazonía, como los primeros interlocutores de este Sínodo, es de vital importancia también para la Iglesia universal".

El núcleo del documento preparatorio se encuentra en línea con la encíclica Laudato Sí, citando en abundancia como fuente principal, junto a la exhortación apostólica Evangelii Gaudium. En esa línea, se destaca en el preámbulo que "en la selva amazónica, de vital importancia para el planeta, se desencadenó una profunda crisis por causa de una prolongada intervención humana donde predomina una «cultura del descarte» y una mentalidad extractivista", que son los principales objetos de denuncia.

El documento se refiere a la "ocupación colonial de España y Portugal" y a un "proyecto colonizador que creó representaciones de inferiorización y demonización de las culturas indígenas". Los "resquicios" de ese proyecto "debilitan las estructuras sociales indígenas y permiten el despojo de sus saberes intelectuales y de sus medios de expresión" (n. 4). 

En sentido contrario, afirma el documento, "la Asamblea Especial para la Región Panamazónica está llamada a encontrar nuevos caminos para hacer crecer el rostro amazónico de la Iglesia y también responder a las situaciones de injusticia de la región, como el neocolonialismo de las industrias extractivistas, los proyectos de infraestructuras que dañan su biodiversidad, y la imposición de modelos culturales y económicos ajenos a la vida de los pueblos" (n. 12).

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