La Asamblea General de las Naciones Unidas celebra varios días de sesiones en su sede de Nueva York y el delegado de la Santa Sede, el arzobispo inglés Paul Richard Gallagher, realizó en el segundo día una serie de intervenciones explicando las propuestas de la Santa Sede sobre los temas que se debaten, que incluían:

- la lucha contra la tuberculosis,
- la promoción del Día Internacional para la total abolición de las armas nucleares;
- el Pacto Mundial de Migración convocado para el próximo mes de diciembre en Marrakech
- y la Declaración Universal de Derechos Humanos, abordada concretamente como una herramienta de prevención para lograr la paz y el desarrollo sostenible.

Tuberculosis: necesario intercambio mundial de ciencia y tecnología

“La tuberculosis permanece, por razones obvias, fuertemente asociada con la pobreza y afecta desproporcionadamente a los países en vías de desarrollo, donde el 99 por ciento de los casos de tuberculosis terminan en muerte”, denunció Paul Gallagher, Secretario de Relaciones con los Estados en la Santa Sede.

Señaló como elemento fundamental de ayuda “un intercambio mundial de ciencia y tecnología”, frente a la pesada carga adicional que esta enfermedad tiene para los sistemas de salud de los países pobres.

Las estrategias, dijo, para erradicar la tuberculosis deberían dirigirse “a las poblaciones más pobres con mayor riesgo” y abordar los determinantes más importantes de esta enfermedad, como “la mala nutrición, las condiciones de vida insalubres y la falta de atención médica básica”. Y en esta línea, enunció que “una respuesta global efectiva” debería incluir el acceso a pruebas y tratamientos de diagnóstico asequibles, especialmente en estos países.

No sólo tecnología: ayuda la cercanía humana

"La cercanía con los enfermos transforma las mentalidades y los prejuicios contra las personas que padecen tuberculosis” aseguró. En ciertos lugares y culturas, las personas afectadas por la tuberculosis están segregadas y sufren de una estigmatización humillante. La respuesta global debe – puntualizó Gallagher – “incluir intervenciones prácticas que alienten a la cercanía” y dejarse envolver “por la verdadera compasión y la solidaridad”.

Animó a firmar y ratificar el tratado contra las armas nucleares

El segundo día de la Asamblea General de la ONU coincidió además con el Día Internacional para la Eliminación de las Armas Nucleares. Actualmente hay un total de 61 Estados que han firmado el “Tratado” sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, de los cuales catorce ya lo han ratificado.

Monseñor Gallagher, en su intervención explicó que la Santa Sede - que firmó y ratificó el Tratado el mismo día en que se abrió para su firma y ratificación el 20 de septiembre de 2017 - “desea instar a otros a firmarla y ratificarla”, pues “cada firma, cada ratificación de este Tratado - ha asegurado - constituye un paso importante hacia el logro de un mundo libre de armas nucleares”.

En este sentido, el representante vaticano también dijo que “nunca debemos resignarnos a la idea de que las armas nucleares estén aquí para quedarse” ni dar crédito a la idea de que “las amenazas contemporáneas a la paz y la seguridad internacionales no permiten el desarme nuclear”. “El mundo no es más seguro con armas nucleares” puntualizó, sino “más peligroso”.

Pacto sobre Migración: migrar y proteger fronteras

Otro de los temas centrales de la jornada fue el “Pacto Mundial de Migración”, el cual se adoptará formalmente en Marrakech el próximo mes de diciembre y con el que la comunidad internacional se une “para idear soluciones más sostenibles y mejores para cuidar a los migrantes, especialmente a aquellos en situaciones más vulnerables” ha dicho el Secretario para las Relaciones con los Estados de la Santa Sede .

Gallagher pidió al Pacto “responder tanto al derecho a migrar como al derecho soberano de los Estados a proteger sus fronteras” así como “establecer políticas migratorias”, siempre en pleno respeto de los derechos humanos de los migrantes.

El Papa Francisco, “quien ha dado su apoyo a este proceso desde el principio – puntualizó - resume estas responsabilidades compartidas y el compromiso con la solidaridad en cuatro verbos: “acoger, proteger, promover e integrar”.

Gallagher deseó que “Camino a Marrakech” sea un viaje compartido de “solidaridad, misericordia, prudencia, responsabilidad y respeto”.

Que las palabras "Derechos Humanos" no se queden vaciadas

Gallagher añadió: “nunca se puede permitir que los derechos humanos y la dignidad humana se conviertan en palabras vacías, pronunciadas y afirmadas simplemente para mitigar nuestra conciencia colectiva” algo que el Papa Francisco ha llamado – puntualizó - "nominalismo declarativo".

Y para evitar esto, recordó que “los derechos siempre implican responsabilidades” y éstas se cumplen a través de compromisos fundados en “los principios de la justicia, la solidaridad y el bien común”.

Concluyó asegurando que los principios que crean entornos saludables, permiten a todas las personas convertirse en “protagonistas de su propio desarrollo” y éste es “el verdadero fundamento de una paz duradera”.