Este lunes y martes 3 y 4 de abril se celebra en el Vaticano, en el Aula Nueva del Sínodo, un congreso titulado “Perspectivas para el servicio del desarrollo humano integral: a 50 años de la Populorum Progressio”. Se centrará en las tres tensiones fundamentales de la persona: cuerpo-alma, hombre-mujer, persona-sociedad.

El mundo hace medio siglo
Cuando Pablo VI publicó su encíclica de temas sociales Populorum Progressio en 1967 (léala aquíaún no se había difundido la Revolución sexual con el famoso mayo del 68, el mundo estaba dividido por la Guerra Fría con miedo a la destrucción planetaria en una guerra nuclear, el comunismo controlaba un tercio del planeta -y estaban celebrando 50 años de la Revolución Rusa-, faltaban dos años para que el hombre llegase a la Luna, los ordenadores eran más que primitivos, muchos países de África y Asia se acababan de independizar y apenas empezaba a funcionar la "revolución verde" en la agricultura (en la década de 1960, una héctarea de arroz en la India producía 2 toneladas de arroz; hacia 1995 producía 6 toneladas; India, que se hundía en hambrunas, hoy exporta arroz; Pablo VI estuvo en 1964 en la India y se refiere a ella en su encíclica). 

Así que parece que la Populorum Progressio del Papa VI podría hablar de un mundo muy distinto y haberse quedado caduca. Sin embargo -y por desgracia- muchos males y peligros contra los que avisaba siguen vigentes, y los avances tecnológicos no los han eliminado. 

Cosas que siguen igual
Por ejemplo, sigue siendo cierto que "mientras en algunas regiones una oligarquía goza de una civilización refinada, el resto de la población, pobre y dispersa, está privada de casi todas las posibilidades de iniciativa personal y de responsabilidad".

O que "la tentación se hace tan violenta, que amenaza arrastrar hacia los mesianismos prometedores, pero forjadores de ilusiones. ¿Quién no ve los peligros que hay en ello, de reacciones populares violentas, de agitaciones insurreccionales y de deslizamientos hacia las ideologías totalitarias?"

Límites de la propiedad privada
Pablo VI, en esta importante encíclica, y remitiéndose a textos de San Ambrosio del siglo V, escribe: "La propiedad privada no constituye para nadie un derecho incondicional y absoluto. No hay ninguna razón para reservarse en uso exclusivo lo que supera a la propia necesidad cuando a los demás les falta lo necesario. En una palabra: «el derecho de propiedad no debe jamás ejercitarse con detrimento de la utilidad común, según la doctrina tradicional de los Padres de la Iglesia y de los grandes teólogos»".

La fuga de capitales es injusta
Y sobre lo que hoy llamaríamos fuga de capitales: "El Concilio ha recordado también, no menos claramente, que la renta disponible no es cosa que queda abandonada al libre capricho de los hombres; y que las especulaciones egoístas deben ser eliminadas. Desde luego, no se podría admitir que ciudadanos provistos de rentas abundantes, provenientes de los recursos y de la actividad nacional, las transfiriesen en parte considerable al extranjero por puro provecho personal, sin preocuparse del daño evidente que con ello infligirían a la propia patria".


  Escena de la Plaza Roja de Moscú en octubre de 1967 celebrando 50 años de Revolución; unos pocos meses antes, en marzo, Pablo VI publicaba Populorum Progressio, una encíclica social que ofrecía otra vía, no revolucionaria ni violenta, para transformar el mundo

No a la violencia revolucionaria
Y a los que tenían tentaciones de acudir a la violencia revolucionaria para combatir las injusticias les decía: "Es grande la tentación de rechazar con la violencia tan grandes injurias contra la dignidad humana. Sin embargo, como es sabido, la insurrección revolucionaria —salvo en caso de tiranía evidente y prolongada que atentase gravemente a los derechos fundamentales de la persona y dañase peligrosamente el bien común del país— engendra nuevas injusticias, introduce nuevos desequilibrios y provoca nuevas ruinas. No se puede combatir un mal real al precio de un mal mayor".

Deberes para los católicos
El texto trataba multitud de temas sociales, la inmensa mayoría de los cuales siguen siendo motivo de preocupación y finalizaba con un llamado a los católicos: "Los cambios son necesarios; las reformas profundas, indispensables: deben emplearse resueltamente en infundirles el espíritu evangélico. A nuestros hijos católicos de los países más favorecidos, Nos pedimos que aporten su competencia y su activa participación en las organizaciones oficiales o privadas, civiles o religiosas, dedicadas a superar las dificultades de los países en vía de desarrollo".

El congreso en el Vaticano
Este congreso a medio siglo de la Populorum Progresion, según un comunicado de prensa difundido por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, busca “profundizar las perspectivas teológicas, antropológicas y pastorales de la encíclica, en particular en relación al trabajo de quien obra en favor de la promoción de la persona”. También se plantearán directrices para la actividad del nuevo Dicasterio.

A la conferencia asistirán miembros de los Pontificios Consejo que han confluido en el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral: Justicia y Paz, Cor Unum, Migrantes e Itinerantes, y Agentes Solidarios), los representantes de las Conferencias Episcopales, los representantes de los Organismos de caridad de la Iglesia Católica y el cuerpo diplomático ante la Santa Sede.

El cardenal Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio, será el encargado de dar comienzo a la conferencia, mientras que el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Cardenal Gerhard Ludwig Müller, hará la presentación teológica de la parte del debate centrada en antropología. Una vez finalicen las intervenciones de los expertos, se escucharán testimonios que pondrán de relieve el modo en que la Iglesia trabaja para ayudar y defender a los más débiles. Finalmente, el Papa Francisco recibirá en audiencia a los participantes y asistentes en la conferencia.